{"id":324140,"date":"2015-05-22T04:00:32","date_gmt":"2015-05-22T02:00:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/evangelio-vivido-y-si-se-tratara-de-una-estafa\/"},"modified":"2024-05-16T14:49:54","modified_gmt":"2024-05-16T12:49:54","slug":"evangelio-vivido-y-si-se-tratara-de-una-estafa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/evangelio-vivido-y-si-se-tratara-de-una-estafa\/","title":{"rendered":"Evangelio Vivido. \u201cY \u00bfsi se tratara de una estafa?\u201d"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/20150522-01.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-124266\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/20150522-01.jpg\" alt=\"20150522-01\" width=\"250\" height=\"250\" \/><\/a>\u00abLa casa en la que vivimos como comunidad <\/strong>est\u00e1 ubicada muy cerca de la Plaza de S. Pedro, en Roma. Eran casi las nueve de la noche. Poco antes, mi superiora hab\u00eda salido para dar un paseo <em>by night<\/em> por la columnata de Bernini, junto a algunos compatriotas. En ese momento son\u00f3 mi celular. Era ella: \u00abAqu\u00ed hay un se\u00f1or; tendr\u00e1 unos 35 a\u00f1os. Dice que le robaron los documentos, la plata y el celular en el metro\u00bb. Baj\u00e9 para ver qu\u00e9 se pod\u00eda hacer. Luciano, como dijo llamarse ese hombre, cont\u00f3 que hab\u00eda llegado a Roma precisamente esa tarde, despu\u00e9s de veintisiete horas de \u00f3mnibus. Hab\u00eda logrado recoger 1300 euros, pensando que con esa cantidad podr\u00eda cubrir sus gastos mientras encontraba un trabajo en Italia. Le pregunt\u00e9 si quer\u00eda llamar a alguien y \u00e9l me dio el n\u00famero de su madre radicada en su pa\u00eds de origen. Lo marqu\u00e9 y le entregu\u00e9 mi celular.  <strong>Se estaba haciendo tarde. Llam\u00e9 a una religiosa que trabaja en la C\u00e1ritas de la estaci\u00f3n de trenes<\/strong> para ver si conoc\u00eda alg\u00fan lugar en el que \u00e9l pudiera pasar la noche, pero me dijo que sin documentos era imposible. A este punto \u00e9l me dijo que pasar\u00eda la noche al aire libre y que al d\u00eda siguiente ir\u00eda a la embajada para volver lo m\u00e1s pronto a su patria. <strong>Le pregunt\u00e9 si quer\u00eda comer o tomar algo, pero ten\u00eda el est\u00f3mago cerrado por el estr\u00e9s<\/strong>. Me dijo que todav\u00eda le quedaban unos emparedados del viaje. Le propuse entonces acompa\u00f1arlo donde las personas que viven a la intemperie en la Plaza Pio XII, para confi\u00e1rselo a ellos (hab\u00eda tambi\u00e9n unos connacionales). Antes de llegar, nos encontramos con B., una indigente que duerme en las entradas de los edificios. A veces le llevamos algo de comer. Le cont\u00e9 la historia de Luciano, pero sin decirle que, con los tiempos que corren, no estaba segura de que al creerle estaba haciendo lo correcto. Y \u00bfsi se tratara de una estafa? Pero era m\u00e1s fuerte la convicci\u00f3n de que era un hermano para amar concretamente.  La mujer le dijo: \u00abVe al basurero, recoge todos los cartones que encuentres, porque aqu\u00ed de noche hace mucho fr\u00edo. Puedes dormir aqu\u00ed cerca. Nadie te har\u00e1 da\u00f1o\u00bb. Dejamos el equipaje y fuimos a buscar los cartones. No era f\u00e1cil conseguirlos, porque en ese sector son muchos los que duermen en los andenes, cerca de los muros. Mientras tanto lleg\u00f3 mi superiora. Con los cartones volvimos donde B. y dejamos a Luciano bajo su custodia. Sobre todo se lo confiamos a la Virgen y a los \u00c1ngeles de la Guarda.  <strong>Durante la noche no lograba dormir. Afuera hac\u00eda mucho fr\u00edo y estaba muy h\u00famedo<\/strong>. Por la ma\u00f1ana le llev\u00e9 al menos un poco de leche caliente y caf\u00e9. Dijo que por el fr\u00edo, la incomodidad y el ruido de los autos, no hab\u00eda podido dormir. Volv\u00ed a casa para la Misa. Las lecturas hablaban del ayuno, que consiste no s\u00f3lo en el abstenerse de la comida, sino \u00aben el compartir el pan con el hambriento, en acoger en casa a los necesitados, a los indigentes, en vestir a quien est\u00e1 desnudo\u2026\u201d (Is 58,1-9). No lograba leer; no lograba contestar al sacerdote, un nudo me cerraba la garganta, las l\u00e1grimas ca\u00edan abundantes\u2026 Entend\u00ed \u2013 justamente yo, que nunca lloro \u2013 qu\u00e9 significa el \u2018don de las l\u00e1grimas\u2019 del que habl\u00f3 recientemente el papa Francisco. Terminada la misa le dije a mi superiora: \u00abTenemos que ocuparnos de \u00e9l hasta el fondo\u00bb. Siempre temiendo que fuese una estafa, ella titube\u00f3, pero luego acept\u00f3. Luciano todav\u00eda estaba ah\u00ed. Se hab\u00eda acordado que en el bolsillo interno de su mochila ten\u00eda la c\u00e9dula de identidad. Echamos uno de sus bolsos en el carrito de las compras, el otro lo llevamos juntos. En la estaci\u00f3n de autobuses descubrimos que precisamente ese d\u00eda sal\u00eda uno para su pa\u00eds. Compramos el pasaje. La cajera nos avis\u00f3 que ser\u00eda mejor esperar que Luciano partiera, porque ya hab\u00eda pasado que personas como \u00e9l regresan luego a la caja para pedir el reembolso. Ten\u00edamos que volver a casa y le pagamos el desayuno. Todav\u00eda faltaban dos horas para la salida, pero nosotros seguimos confiando. Le di un fuerte abrazo y le dej\u00e9 mi n\u00famero de celular, junto a unas monedas para el viaje y un poco de divisa nacional para llegar en tren a su ciudad. Por la tarde, alguien que se enter\u00f3 de esta historia, nos don\u00f3 lo que gastamos. Al d\u00eda siguiente lleg\u00f3 tambi\u00e9n un grato SMS de Luciano. \u201c<em>Les agradezco por el boleto del autob\u00fas y por todo. Llegu\u00e9 a mi casa<\/em><em> sano y salvo<\/em>\u00bb.  <em>\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En medio de la noche, un extranjero le cuenta que le robaron. Sor Mar\u00eda le cree, gracias tambi\u00e9n al \u2018don de las l\u00e1grimas\u2019.<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-324140","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/324140","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=324140"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/324140\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=324140"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=324140"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=324140"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}