{"id":324344,"date":"2015-08-28T04:00:59","date_gmt":"2015-08-28T02:00:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/palabra-de-vida-septiembre-2015\/"},"modified":"2024-05-16T14:50:34","modified_gmt":"2024-05-16T12:50:34","slug":"palabra-de-vida-septiembre-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/palabra-de-vida-septiembre-2015\/","title":{"rendered":"Palabra de vida &#8211; Septiembre 2015"},"content":{"rendered":"<p>Esta es una de esas palabras del Evangelio que requieren ser vividas enseguida, en forma inmediata. Es tan clara, l\u00edmpida \u00ad\u00a1y exigente!, que no necesita muchos comentarios. Sin embargo, para captar la fuerza que encierra ser\u00e1 \u00fatil situarla en su contexto.  Jes\u00fas est\u00e1 respondiendo a un escriba \u2013un estudioso de la Biblia\u2013 que le pregunt\u00f3 cu\u00e1l es el mandamiento m\u00e1s grande. Era una cuesti\u00f3n abierta, puesto que en las Sagradas Escrituras se hab\u00edan identificado 613 preceptos que hay que observar.  Uno de los grandes maestros que hab\u00edan vivido unos a\u00f1os antes, Shammay, se hab\u00eda negado a indicar el mandamiento supremo. Sin embargo otros, como har\u00e1 luego Jes\u00fas, se orientaban ya a poner en el centro el amor. Por ejemplo, el rabino Hillel afirmaba: \u00abNo hagas al pr\u00f3jimo lo que te resulta odioso a ti; \u00e9sta es toda la ley. El resto es s\u00f3lo comentario\u00bb<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.  Jes\u00fas no s\u00f3lo adopta la ense\u00f1anza sobre la centralidad del amor, sino que a\u00fana en un \u00fanico mandamiento el amor a Dios (<em>Dt<\/em> 6, 4) y el amor al pr\u00f3jimo (cf. <em>Lv<\/em> 19, 18). Y la respuesta que da al escriba que lo interpela dice as\u00ed: \u00abEl primero es: \u201cEscucha, Israel, el Se\u00f1or, nuestro Dios, es el \u00fanico Se\u00f1or: amar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser\u201d. El segundo es \u00e9ste: \u201cAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u201d. No hay mandamiento mayor que estos\u00bb.  <strong>\u00abAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb.<\/strong>  Esta segunda parte del \u00fanico mandamiento es expresi\u00f3n de la primera parte, el amor a Dios. A Dios le importa tanto cualquier criatura suya que, para darle alegr\u00eda, para demostrarle con hechos el amor que tenemos por \u00c9l, no hay modo mejor que ser la expresi\u00f3n de su amor para con todos. Igual que los padres se alegran cuando ven que sus hijos se llevan bien, se ayudan y est\u00e1n unidos, Dios \u2013que es para nosotros como un padre y una madre\u2013 tambi\u00e9n se alegra cuando ve que amamos al pr\u00f3jimo como a nosotros mismos, contribuyendo as\u00ed a la unidad de la familia humana.  Ya los profetas llevaban siglos explicando al pueblo de Israel que Dios quiere amor, y no sacrificios ni holocaustos (cf. <em>Os<\/em> 6, 6). El propio Jes\u00fas se remite a su ense\u00f1anza cuando afirma: \u00abVayan, aprendan lo que significa \u201cMisericordia quiero y no sacrificios\u201d\u00bb (<em>Mt<\/em> 9, 13). Pues \u00bfc\u00f3mo podemos amar a Dios, a quien no vemos, si no amamos al hermano, a quien vemos? (cf. <em>1 Jn<\/em> 4, 20). Lo amamos, le servimos, lo honramos en la medida en que amamos, servimos y honramos a cada persona, amiga o desconocida, de nuestro pueblo o de otros pueblos, sobre todo a los \u00abpeque\u00f1os\u00bb, a los m\u00e1s necesitados.  Es una invitaci\u00f3n que dirige a los cristianos de todos los tiempos para transformar el culto en vida, salir de las iglesias \u2013donde hemos adorado, amado y alabado a Dios\u2013 e ir hacia los dem\u00e1s, y as\u00ed poner en pr\u00e1ctica lo que hemos aprendido en la oraci\u00f3n y en la comuni\u00f3n con Dios.  <strong>\u00abAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb.<\/strong>  \u00bfC\u00f3mo vivir entonces este mandamiento del Se\u00f1or?  Recordemos ante todo que forma parte de un binomio inseparable que incluye el amor a Dios. Hace falta dedicar tiempo a conocer lo que es el amor y c\u00f3mo hay que amar, y para ello hay que favorecer momentos de oraci\u00f3n, de \u00abcontemplaci\u00f3n\u00bb, de di\u00e1logo con \u00c9l: lo aprendemos de Dios, que es Amor. No le robamos tiempo al pr\u00f3jimo cuando estamos con Dios; al contrario, nos preparamos para amar de un modo cada vez m\u00e1s generoso y apropiado. Al mismo tiempo, cuando volvemos a estar con Dios despu\u00e9s de haber amado a los dem\u00e1s, nuestra oraci\u00f3n es m\u00e1s aut\u00e9ntica, m\u00e1s verdadera, y se puebla de todas las personas con las que hemos estado y que llevamos de nuevo a \u00c9l.  Adem\u00e1s, para amar al pr\u00f3jimo como a uno mismo hay que conocerlo como se conoce uno a s\u00ed mismo. Deber\u00edamos llegar a amar como el otro quiere que lo amen, y no como a m\u00ed me gustar\u00eda amarlo. Ahora que nuestras sociedades son cada vez m\u00e1s multiculturales debido a la presencia de personas procedentes de mundos muy distintos, el desaf\u00edo es a\u00fan m\u00e1s grande. Quien va a un pa\u00eds nuevo debe conocer sus tradiciones y sus valores; s\u00f3lo as\u00ed puede entender y amar a sus ciudadanos. Y lo mismo quien recibe a nuevos inmigrantes, en muchos casos desorientados, que se enfrentan a un nuevo idioma, a los problemas de inserci\u00f3n.  La diversidad est\u00e1 presente dentro de la familia misma, en el trabajo o en la comunidad de vecinos, aunque est\u00e9n formados por personas de la misma cultura. \u00bfAcaso no nos gustar\u00eda encontrarnos con alguien dispuesto a dedicar su tiempo a escucharnos, a ayudarnos a preparar un examen, a encontrar un puesto de trabajo, a reformar la casa? Pues quiz\u00e1 el otro tenga necesidades similares. Hay que saber intuirlas, prestarle atenci\u00f3n, escucharlo sinceramente, ponernos en su lugar.  Tambi\u00e9n cuenta la calidad del amor. En su c\u00e9lebre himno a la caridad, el ap\u00f3stol Pablo enumera algunas de sus caracter\u00edsticas que no vendr\u00e1 mal recordar: es paciente, quiere el bien del otro, no es envidioso, no adopta aires de superioridad, considera al otro m\u00e1s importante que a s\u00ed mismo, no falta al respeto, no busca su propio inter\u00e9s, no se irrita, no recuerda el mal recibido, todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta (cf. <em>1 Co<\/em> 13, 4-7).  \u00a1Cu\u00e1ntas ocasiones y cu\u00e1ntos matices para vivir!:  <strong>\u00abAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb<\/strong>  Y por \u00faltimo podemos recordar que esta norma de la existencia humana sustenta la famosa \u00abregla de oro\u00bb, que encontramos en todas las religiones y el pensamiento de los grandes maestros de la cultura \u00ablaica\u00bb. Hind\u00faes y musulmanes, budistas y creyentes de religiones tradicionales, cristianos y hombres y mujeres de buena voluntad podr\u00edamos buscar en los or\u00edgenes de nuestra tradici\u00f3n cultural o de nuestro credo religioso an\u00e1logas invitaciones a amar al pr\u00f3jimo y ayudarnos a vivirlas juntos.  Debemos trabajar juntos para crear una nueva mentalidad que valore al otro, que inculque el respeto a la persona, proteja a las minor\u00edas, atienda a los sujetos m\u00e1s d\u00e9biles, que no centre la atenci\u00f3n en los intereses propios sino que ponga en el primer lugar los del otro.  Si todos fu\u00e9semos de verdad conscientes de que tenemos que amar al pr\u00f3jimo como a nosotros mismos hasta no hacer al otro lo que no quisi\u00e9ramos que nos hiciesen a nosotros y que deber\u00edamos hacer al otro lo que quisi\u00e9ramos que el otro nos hiciese, cesar\u00edan las guerras, se acabar\u00eda la corrupci\u00f3n, la fraternidad universal ya no ser\u00eda una utop\u00eda y la civilizaci\u00f3n del amor pronto se har\u00eda realidad. <\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><strong><em>Fabio Ciardi<\/em><\/strong><\/p>\n<p> <a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Talmud de Babilonia, <em>Shabat<\/em> 31a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb (Mc 12, 31).<\/p>\n","protected":false},"author":27,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[95,46],"tags":[],"class_list":["post-324344","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-palabra-de-vida","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/324344","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/27"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=324344"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/324344\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=324344"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=324344"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=324344"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}