{"id":324870,"date":"2016-03-06T05:00:52","date_gmt":"2016-03-06T04:00:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/chiara-lubich-para-que-vuelva-la-paz\/"},"modified":"2024-05-16T14:52:12","modified_gmt":"2024-05-16T12:52:12","slug":"chiara-lubich-para-que-vuelva-la-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/chiara-lubich-para-que-vuelva-la-paz\/","title":{"rendered":"Chiara Lubich: Para que vuelva la paz"},"content":{"rendered":"<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-135630 alignright\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/20160306-01.jpg\" alt=\"20160306-01\" width=\"386\" height=\"253\" \/>\u00abLo que no deb\u00eda suceder ha sucedido; ha estallado la aterradora guerra <\/strong>y en el mundo entero estamos en suspenso ante la duda de que pueda extenderse e involucre a otros pueblos\u00bb. Estamos a pocas semanas de la invasi\u00f3n de Estados Unidos en Irak (17 de enero de 1991) como respuesta a la invasi\u00f3n de las tropas iraqu\u00edes en Kuwait (2 de agosto de 1990). En las p\u00e1ginas de Citt\u00e0 Nuova, Chiara Lubich vuelve a hablar de la paz. Las que publicamos son sus palabras en un editorial de febrero de1991.  <strong>\u00abNo obstante las muchas oraciones, Dios ha permitido la guerra. \u00bfPor qu\u00e9?<\/strong> Porque la voluntad de alguno de los responsables no ha coincidido con la suya, expresada por la voz coral de aquellos que ten\u00edan mayor raz\u00f3n y que el Santo Padre, la m\u00e1s grande autoridad espiritual y moral del mundo, resume y concentra en sus continuos llamamientos a la paz, a la inutilidad de la guerra para resolver cada problema, y evitar as\u00ed sus consecuencias catastr\u00f3ficas.  <strong>Esperamos solamente que, en los misteriosos planes de Dios, \u00c9l, con su infinito amor<\/strong>, sepa y quiera sacar alg\u00fan bien de este inmenso mal. No lo merecer\u00edamos, pero conocemos la inmensidad de su misericordia.  <strong>Por esto y sobre todo para que vuelva la paz, no dejemos de rezar<\/strong>. Deber\u00e1 ser a\u00fan m\u00e1s intenso el time-out cada d\u00eda a las 12 (hora italiana) para pedir, unidos, la paz.  En este momento, adem\u00e1s, todos debemos sentirnos llamados a <strong>seguir con decisi\u00f3n una l\u00ednea de vida que corrija, al menos dentro de nosotros<\/strong> (pero por la comuni\u00f3n de los santos, en muchos), el error que se ha cometido. Los hombres no han hecho la voluntad de Dios, del Dios de la paz, han hecho la propia.  <strong>Debemos imponernos, como nunca lo hemos hecho, <\/strong><strong>para cumplir perfectamente su voluntad.<\/strong> \u00abNo se haga mi voluntad, sino la tuya\u00bb. Estas palabras de Jes\u00fas deben asumir para nosotros, hoy, una importancia muy particular. Frente a \u00e9stas, cualquier otra cosa debe ser secundaria. No tiene que importarnos tanto en nuestra vida, por ejemplo, estar sanos o enfermos, \u00a0estudiar o servir, dormir o rezar, vivir o morir. Lo importante es que hagamos nuestra su voluntad, que seamos su voluntad viva.  <strong>As\u00ed viv\u00edamos en los primeros tiempos de nuestro Movimiento cuando, precisamente en medio de otra guerra<\/strong>, el Esp\u00edritu apenas nos hab\u00eda iluminado acerca del valor de las cosas. Frente al derrumbe provocado por el odio, Dios se hab\u00eda revelado como el \u00fanico ideal que no muere, que ninguna bomba puede hacer caer.  <strong>Dios Amor. Este gran descubrimiento era una bomba espiritual de tal magnitud<\/strong>, que nos hizo olvidar literalmente todas las que ca\u00edan alrededor, por la guerra. Descubr\u00edamos que m\u00e1s all\u00e1 de todo y de todos, est\u00e1 Dios que es Amor, est\u00e1 su providencia que, para aquellos que lo aman, hace que todo coopere al bien. Descubr\u00edamos la huella de su amor en todas las circunstancias, tambi\u00e9n bajo los azotes del dolor. \u00c9l nos amaba inmensamente. Y nosotros \u00bfc\u00f3mo corresponder a su amor? \u00abNo quien dice Se\u00f1or, Se\u00f1or, sino quien hace mi voluntad, \u00e9se me ama\u00bb. Pod\u00edamos, por tanto, amarlo haciendo su voluntad.  <strong>Viviendo as\u00ed nos habituamos a escuchar con creciente atenci\u00f3n \u201cla voz\u201d dentro de nosotros,<\/strong> la voz de la conciencia que nos subrayaba la voluntad de Dios expresada de las m\u00e1s diferentes maneras: a trav\u00e9s de su Palabra, los deberes del propio estado, las circunstancias, las inspiraciones.  Ten\u00edamos la certeza que Dios habr\u00eda llevado nuestra vida hacia una divina aventura, antes desconocida para nosotros, donde, espectadores y actores al mismo tiempo de su designio de amor, d\u00e1bamos, momento tras momento, la contribuci\u00f3n de nuestra libre voluntad.  Poco despu\u00e9s nos hizo entrever destellos sobre nuestro futuro, haci\u00e9ndonos captar con seguridad el fin para el cual el Movimiento estaba naciendo: realizar la oraci\u00f3n del testamento de Jes\u00fas: \u00abPadre, que todos sean uno\u00bb, colaborar a la realizaci\u00f3n de un mundo m\u00e1s unido.  <strong>Tambi\u00e9n ahora podemos vivir de este modo.<\/strong> \u00bfHemos tenido un brusco y doloroso cambio de vida? \u00bfDebemos correr muy a menudo a los refugios, exactamente como en aquellos lejanos tiempos? \u00bfVivimos momentos de miedo, de angustia, de duda incluso de que nos quiten la vida? O \u00bfllevamos la vida de siempre, con nuestras tareas de cada d\u00eda, lejos todav\u00eda del peligro? <strong>Valga para todos lo que m\u00e1s vale: no esto o aquello, sino la voluntad de Dios<\/strong>: ponernos a la \u201cescucha\u201d, ponerla en el primer lugar en nuestro coraz\u00f3n, en la memoria, en la mente; poner, antes que cualquier otra cosa, todas nuestras fuerzas a su servicio.  <strong>Rectificaremos as\u00ed, al menos en nosotros, el error que se ha cometido.<\/strong> Cristo permanecer\u00e1 en nuestro coraz\u00f3n y as\u00ed, estaremos todos m\u00e1s compactos, m\u00e1s unidos, seremos m\u00e1s \u201cuno\u201d, compartiendo cada cosa, rezando con eficacia los unos por los otros y para que vuelva la paz\u00bb.  <a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/es\/chiara-lubich\/\">Chiara Lubich<\/a>: <a href=\"http:\/\/editrice.cittanuova.it\/s\/524931\/Attualita039_clubich.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong><em>Attualit\u00e0<\/em><\/strong><em> leggere il proprio tempo,<\/em><\/a> Citt\u00e0 Nuova Ed., pag.85-87. Originalmente publicado en Citt\u00e0 Nuova n. 4\/1991<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El profundo llamamiento de Chiara Lubich para corregir con la propia vida el gran error de la guerra: sus palabras, escritas hace 25 a\u00f1os, en pleno desarrollo de la Guerra del Golfo, indican todav\u00eda hoy un camino por recorrer.<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-324870","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/324870","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=324870"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/324870\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=324870"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=324870"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=324870"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}