{"id":324940,"date":"2016-03-26T04:00:07","date_gmt":"2016-03-26T03:00:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/bajo-la-cruz-maria\/"},"modified":"2024-05-16T14:52:29","modified_gmt":"2024-05-16T12:52:29","slug":"bajo-la-cruz-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/bajo-la-cruz-maria\/","title":{"rendered":"Bajo la cruz, Mar\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><div id=\"attachment_136715\" style=\"width: 315px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Ave-Cerquetti-Crocifissione-Lienz-1975.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-136715\" class=\"wp-image-136715\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/Ave-Cerquetti-Crocifissione-Lienz-1975.jpg\" alt=\"Ave Cerquetti Crocifissione Lienz 1975\" width=\"305\" height=\"222\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-136715\" class=\"wp-caption-text\">Ave Cerquetti \u00abCrocifissione\u00bb Lienz (Austria) 1975<\/p><\/div>  \u00abEl tr\u00e1gico misterio de la muerte en la cruz, se volc\u00f3 sobre las pobres mujeres que se encontraban a los pies del pat\u00edbulo cuando tambi\u00e9n cielo y tierra horrorizados se oscurecieron y temblaron.  <strong>El Padre hab\u00eda abandonado al Hijo; el Hijo hab\u00eda abandonado a la Madre: <\/strong>todo se derrumbaba en el horror y en la tiniebla: s\u00f3lo aquella mujer quedaba de pie, y a ella se le confi\u00f3 la humanidad abandonada. Nuestro destino qued\u00f3 en las manos de ella como en el lejano y tranquilo d\u00eda cuando dijo su primer <em>fiat. <\/em>Cuando el Padre dirigi\u00f3 la mirada sobre esa colina horrorosa, que se hab\u00eda convertido en el centro sangriento del universo, vio a la humanidad aferrada a esa mujer, bajo el sacrificio cruento del hombre-Dios. <\/p>\n<ul>\n<li><strong>M\u00e1rtir, y m\u00e1s que m\u00e1rtir, &#8211; dice san Bernardo. <\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p> Bajo la cruz, Mar\u00eda. Verdaderamente se puede decir, en cierto sentido, que Jes\u00fas tuvo necesidad de ella, no s\u00f3lo para nacer, sino tambi\u00e9n para morir. Hubo un momento en el cual desde la cruz, abandonado en la tierra por los hombres, se sinti\u00f3 tambi\u00e9n abandonado por el Padre del Cielo: entonces se dirigi\u00f3 a la madre, a los pies de la cruz: a la madre que no lo hab\u00eda abandonado y venc\u00eda la naturaleza para no caer en esa prueba bajo la cual cualquier mujer se habr\u00eda derrumbado. Como intuy\u00f3 Goethe, en el <em>Fausto, <\/em>el padecer de Mar\u00eda y de Jes\u00fas en el Calvario fueron un \u00ab\u00fanico dolor\u00bb.  Despu\u00e9s, habiendo muerto el hijo, la madre sigui\u00f3 sufriendo. \u00c9l, muerto, fue depositado en el regazo de ella: m\u00e1s impotente que cuando era ni\u00f1o. Un Dios muerto \u00a1en el regazo de una madre! Entonces, s\u00ed, ella fue reina. Porque Jes\u00fas recapitulaba a la humanidad, era la humanidad completa de todos los tiempos, custodiada en el regazo de Mar\u00eda, quien en esa desolaci\u00f3n se presenta como la madre y la reina de la familia humana que camina por las calles del dolor. Su grandeza fue similar a su angustia. Pero, como se ve, <strong>su majestuosidad fue un primado en el sufrimiento<\/strong>: el \u00fanico modo para ser la m\u00e1s cercana, inmediatamente pr\u00f3xima, al Crucificado.  Si pensamos en el desgarro de Mar\u00eda bajo la cruz, en el dolor de la madre por el tormento del Hijo, v\u00edctima voluntaria de todas las culpas del mundo y de todos los sufrimientos de los hombres, se intuye la inmensidad de la tragedia padecida; una tragedia c\u00f3smica. Y es la medida de nuestra pobreza cuando a ella le dedicamos alguna frase de estampita, alguna pobre jaculatoria &#8230; Nos parece que perdemos tiempo s\u00f3lo meditando, o llorando, por ella: y corremos el riesgo de perder la eternidad, Injertarnos en ese dolor significa incluirnos en la redenci\u00f3n.  <strong>Coloqu\u00e9monos junto a ella al lado del Crucificado, <\/strong>eligiendo el rol de v\u00edctimas y no el de verdugos, abrazando el dolor en contra de las insinuaciones que el dinero nos ofrece, la cruz contra el vicio: para estar despu\u00e9s con Mar\u00eda sosteniendo sobre el regazo, en medio del abandono, el cuerpo exang\u00fce de Jes\u00fas, el cuerpo m\u00edstico que las persecuciones desangran.  Siempre, en los momentos en que la Iglesia esdesgarrada y Cristo sufre en los cristianos, se ve nuevamente a Mar\u00eda que recoge en su regazo Su cuerpo llagado.  Y porque Cristo reasume a la humanidad, se identific\u00f3 con la humanidad, he aqu\u00ed que la Iglesia se asemeja a la misma Mar\u00eda que acoge a los pueblos en medio de las guerras\u00bb  (<a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/es\/chiara-lubich\/chi-e-chiara\/igino-giordani\/\">Igino Giordani<\/a>, <em>Maria modello perfetto<\/em>, Citt\u00e0 Nuova, Roma, 2001, pp.124-129)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Giordani, quien eligi\u00f3 a Mar\u00eda como modelo \u2018perfecto\u2019 de vida, nos ayuda sumergi\u00e9ndonos en Su grandeza, mientras que la liturgia de Semana Santa nos la muestra a los pies de la Cruz.<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-324940","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/324940","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=324940"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/324940\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=324940"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=324940"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=324940"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}