{"id":324958,"date":"2016-03-31T03:00:05","date_gmt":"2016-03-31T01:00:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/jesus-moran-aspectos-antropologicos-del-dialogo\/"},"modified":"2024-05-16T14:52:32","modified_gmt":"2024-05-16T12:52:32","slug":"jesus-moran-aspectos-antropologicos-del-dialogo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/jesus-moran-aspectos-antropologicos-del-dialogo\/","title":{"rendered":"Jes\u00fas Mor\u00e1n: aspectos antropol\u00f3gicos del di\u00e1logo"},"content":{"rendered":"<p><div id=\"attachment_136823\" style=\"width: 430px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/20160331-01.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-136823\" class=\"wp-image-136823\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/20160331-01.jpg\" alt=\"20160331-01\" width=\"420\" height=\"202\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-136823\" class=\"wp-caption-text\">\u00a9 CSC Audiovisivi<\/p><\/div>  \u00abEl di\u00e1logo es un verdadero signo de los tiempos, pero representa una realidad en la que debemos ahondar en todo sentido.  Conforme al pensamiento de Juan Pablo II y de otros estudiosos contempor\u00e1neos,<a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/es\/chiara-lubich\/\">\u00a0Chiara Lubich<\/a>\u00a0describi\u00f3 nuestra \u00e9poca, al menos en el Occidente, con la categor\u00eda de \u201cnoche cultural\u201d, no una noche definitiva, sino una noche que, seg\u00fan Chiara Lubich, esconde una luz, una esperanza.  Podr\u00edamos entonces decir que en la noche cultural, que es tambi\u00e9n una \u201cnoche del di\u00e1logo\u201d, se oculta una luz, es decir la posibilidad de elaborar juntos una nueva cultura del di\u00e1logo. Seg\u00fan mi opini\u00f3n, lo primero que hay que hacer es redescubrir que el di\u00e1logo est\u00e1 tan arraigado a la naturaleza humana, que podemos encontrar en todas las culturas las que yo llamar\u00eda \u201clas fuentes del di\u00e1logo\u201d. Estas fuentes est\u00e1n recopiladas en las grandes Escrituras y son fundamentalmente dos: la fuente que nace de la experiencia religiosa y la que nace de la b\u00fasqueda filos\u00f3fica de la humanidad. En esta l\u00ednea tendr\u00edamos que hablar de fuente b\u00edblica, cor\u00e1nica, v\u00e9dica, etc. Lo cual significa que en todas las Escrituras de las tradiciones religiosas encontramos fuertemente subrayado el di\u00e1logo. Tendr\u00edamos que recurrir tambi\u00e9n a la filosof\u00eda griega, a la metaf\u00edsica isl\u00e1mica, a las Upanishad, al pensamiento budista, etc. En el siglo pasado, se ha desarrollado en Occidente una verdadera escuela de pensamiento dial\u00f3gico de ra\u00edz jud\u00eda y cristiana. Me remonto, de manera especial, a esta \u00faltima fuente para ofrecerles algunos principios de una antropolog\u00eda del di\u00e1logo.  <strong>Primero<\/strong>. El di\u00e1logo \u201cest\u00e1 inscrito en la naturaleza humana\u201d hasta el punto que se puede decir que es la definici\u00f3n misma del ser humano. <strong>Segundo<\/strong>. En el di\u00e1logo \u201ccada ser humano es completado por el don del otro\u201d, es decir que necesitamos los unos de los otros para ser nosotros mismos. En el di\u00e1logo yo le regalo al otro mi alteridad, mi diversidad. <strong>Tercero.<\/strong>\u00a0Cada di\u00e1logo \u201ces siempre un encuentro personal\u201d, por consiguiente no se trata tanto de palabras o de pensamiento, sino de donar nuestro ser. El di\u00e1logo no es simple conversaci\u00f3n, ni discusi\u00f3n, sino algo que toca lo m\u00e1s profundo de los interlocutores. <strong>Cuarto<\/strong>. El di\u00e1logo \u201crequiere silencio y escucha\u201d. Esto es decisivo, porque el silencio es importante no s\u00f3lo para hablar correctamente, sino tambi\u00e9n para pensar correctamente. Como dice un proverbio: \u201cCuando hables, haz que tus palabras sean mejores que tu silencio\u201d (Dionisio el Viejo). <strong>Quinto.<\/strong>\u00a0El verdadero di\u00e1logo \u201cconstituye algo existencial\u201d porque nos exponemos a nosotros mismos, nuestra visi\u00f3n de las cosas, nuestra identidad. A veces sentimos que perdemos nuestra identidad cultural, pero es s\u00f3lo una transici\u00f3n porque en realidad la identidad resulta enriquecida inmensamente gracias a su apertura. Nosotros deber\u00edamos tener una \u201cidentidad abierta\u201d. Esto significa saber qui\u00e9nes somos; pero tambi\u00e9n estar convencidos de que \u201ccuando me comprendo con alguien\u2026 entonces s\u00e9 mejor tambi\u00e9n qui\u00e9n soy yo\u201d (Fabris).  <strong>Otros principios m\u00e1s.<\/strong>\u00a0El di\u00e1logo aut\u00e9ntico \u201ctiene que ver con la verdad\u201d, es una profundizaci\u00f3n de la verdad. Para los antiguos griegos, el di\u00e1logo era el m\u00e9todo para llegar a la verdad. Esto significa que la verdad siempre necesita ser completada. Nadie posee la verdad, es ella que nos posee, por lo tanto no se trata de relatividad de la verdad, sino de \u201crelacionalidad de la verdad\u201d (Baccarini). \u201cVerdad relativa\u201d significa que cada uno tiene su verdad que es v\u00e1lida s\u00f3lo para s\u00ed mismo. \u201cVerdad relacional\u201d, en cambio, quiere decir que cada uno participa y pone en com\u00fan con los dem\u00e1s su participaci\u00f3n a la verdad, que es una para todos. Distinta es la manera en la que nosotros llegamos y participamos de la verdad.\u00a0<strong>Por esto es importante dialogar: para enriquecerse de las varias perspectivas.<\/strong>  En la relaci\u00f3n, cada uno descubre aspectos nuevos de la verdad como si fueran propios. Como dice Raimond Panikkar: \u201cDe una ventana se ve todo el paisaje, pero no totalmente\u201d. Es lo que dec\u00edamos antes: tenemos que concebir la diversidad como un don y no como un peligro. Una de las grandes paradojas de hoy es que en este mundo globalizado nos da miedo la diversidad, nos da miedo el otro. <strong>Adem\u00e1s el di\u00e1logo<\/strong> \u201crequiere una fuerte voluntad\u201d. El amor a la verdad me lleva a buscarla y a quererla, y por esto me pongo en di\u00e1logo.  <strong>Los \u00faltimos dos principios<\/strong>. El di\u00e1logo \u201ces posible s\u00f3lo entre personas verdaderas\u201d, y s\u00f3lo el amor nos hace verdaderos. En otras palabras, el amor prepara a las personas al di\u00e1logo haci\u00e9ndolas verdaderas. Lo que hace que el hablar sea fecundo, es la santidad de quien habla y la santidad de quien escucha. \u00c9sta es la responsabilidad del di\u00e1logo en todo su potencial: requiere personas verdaderas y hace que las personas sean m\u00e1s verdaderas.  <strong>Finalmente<\/strong>: la cultura del di\u00e1logo \u201cconoce s\u00f3lo una ley que es la de la reciprocidad\u201d. Se necesita este camino de ida y vuelta para que haya verdadero di\u00e1logo. En definitiva, hoy se habla mucho de interculturalidad. Pienso que una verdadera interculturalidad es posible si empezamos a vivir esta cultura del di\u00e1logo. Nadie nunca dijo que dialogar es f\u00e1cil. Se requiere lo que hoy es dif\u00edcil de pronunciar: sacrificio. Se requiere de hombres y mujeres \u201cmaduros para la muerte\u201d (Mar\u00eda Zambrano), es decir dispuestos a morir a s\u00ed mismos para vivir en el otro\u00bb.  <a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/es\/news\/2014\/09\/17\/jesus-moran-cepedano\/\">\u00a0Jes\u00fas Mor\u00e1n<\/a>\u00a0, Universidad de Mumbai, 5 de febrero de 2016  &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Intervenci\u00f3n del copresidente de los Focolares, Jes\u00fas Mor\u00e1n, en la Universidad de Mumbai, durante el reciente viaje al subcontinente indiano, que tuvo una marcada caracter\u00edstica interreligiosa.<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-324958","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/324958","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=324958"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/324958\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=324958"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=324958"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=324958"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}