{"id":324980,"date":"2016-04-10T04:00:55","date_gmt":"2016-04-10T02:00:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/misericordia-un-amor-dirigido-a-todos\/"},"modified":"2024-05-16T14:52:37","modified_gmt":"2024-05-16T12:52:37","slug":"misericordia-un-amor-dirigido-a-todos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/misericordia-un-amor-dirigido-a-todos\/","title":{"rendered":"Misericordia: un amor dirigido a todos"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-137132 alignright\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/maxresdefault2.jpg\" alt=\"maxresdefault2\" width=\"280\" height=\"187\" \/>\u00abAunque intu\u00edamos que el fundamento del Evangelio es la caridad (el amor al pr\u00f3jimo) y que \u00e9sta es el \u00abv\u00ednculo de la perfecci\u00f3n\u00bb, no comprendimos inmediatamente c\u00f3mo hab\u00eda que hacer para vivirla, con qui\u00e9n ten\u00eda que ponerse en pr\u00e1ctica y en qu\u00e9 medida.  Al principio, movidas sobre todo por las circunstancias dolorosas de la guerra, dirigimos nuestro amor hacia los pobres, seguras de que en aquellos rostros demacrados, a veces repugnantes, pod\u00edamos reconocer el rostro del Se\u00f1or.  Fue un aprendizaje. Nosotras no est\u00e1bamos acostumbradas a amar de forma sobrenatural. Nuestro inter\u00e9s hab\u00eda llegado, cuando m\u00e1s, hasta nuestros familiares o amigos, en ese \u00f3ptimo respeto o sana amistad natural.  En cambio ahora, bajo el impulso de la gracia, y confiando en Dios y en su Providencia, que cuida de los p\u00e1jaros del cielo y de las flores del campo, dedic\u00e1bamos nuestros cuidados a todos los pobres de la ciudad. Procur\u00e1bamos hacerles venir a nuestras casas y sentarles a nuestra mesa. (&#8230;)  Si no pod\u00edamos acogerles en casa, nos encontr\u00e1bamos con ellos en la calle, en determinados lugares y les entreg\u00e1bamos todo lo que hab\u00edamos recogido. Los visit\u00e1bamos en los tugurios m\u00e1s m\u00edseros y procur\u00e1bamos confortarles tambi\u00e9n con medicamentos. Los pobres eran realmente el objeto de nuestro amor, porque por ellos y a trav\u00e9s de ellos pod\u00edamos amar a Jes\u00fas. Ellos constitu\u00edan tambi\u00e9n el inter\u00e9s de todas las dem\u00e1s personas que hab\u00edan sido atra\u00eddas por el mismo Ideal.  Al crecer la comunidad en torno al primer n\u00facleo de focolarinas, aumentaban tambi\u00e9n las posibilidades de ayuda y asistencia para todo el que sufr\u00eda. Y era un espect\u00e1culo, realizado no se sabe si por manos de hombre o de \u00e1ngel, ver llegar los v\u00edveres, ropa y medicamentos: ins\u00f3lita abundancia que, en los \u00faltimos a\u00f1os de la guerra, daba la clara impresi\u00f3n a cualquiera, de una intervenci\u00f3n especial de la divina Providencia. (&#8230;)  Eran hechos peque\u00f1os que suceden a cualquier seguidor de Jes\u00fas que conoce el \u201cpidan y se les dar\u00e1\u201d (Mt 7, 7) pero que nos dejaban admiradas. A la vez nos estimulaban aquellos otros hechos extraordinarios sucedidos a los grandes hermanos que nos hab\u00edan precedido. Tambi\u00e9n ellos probaron, cuando todav\u00eda no eran santos, las dificultades de la ascensi\u00f3n a Dios, teniendo que fundir la dura personalidad humana en el fuego de la divina caridad.  \u00bfAcaso santa Catalina no hab\u00eda amado tanto a los pobres que dio a uno de ellos su manto y a otro la peque\u00f1a cruz de su rosario? \u00bfY no es cierto que en las noches siguientes Jes\u00fas, en visi\u00f3n, hab\u00eda venido a darle las gracias por los regalos que le hab\u00eda hecho a \u00c9l en los pobres? Y san Francisco, \u00bfno dio unas treinta veces su manto a los pobres? \u00bfQu\u00e9 significaba para nosotras quitarnos los guantes en invierno para darlos a quien durante horas ten\u00eda que estar pidiendo limosna bajo la nieve, para vivir? (&#8230;)  Pero, a pesar de la enorme generosidad de cada uno (\u2026) comprend\u00edamos que quiz\u00e1s no era \u00e9sta la finalidad inmediata por la que el Se\u00f1or nos hab\u00eda impulsado a la caridad concreta. M\u00e1s tarde nos pareci\u00f3 comprender que \u00c9l nos hab\u00eda orientado en esa direcci\u00f3n tambi\u00e9n por un motivo muy concreto: con la caridad, viviendo la caridad, se comprenden mejor las cosas del Cielo y Dios puede libremente iluminar a las almas.  Y fue quiz\u00e1s ese amor concreto lo que <strong>nos hizo<\/strong> c<strong>omprender m\u00e1s tarde que nuestro coraz\u00f3n ten\u00eda que dirigirse no s\u00f3lo a los pobres, sino a todos los hombres, sin distinci\u00f3n alguna.<\/strong> Ciertamente hab\u00eda personas a las que hab\u00eda que dar comida, bebida, vestido, pero tambi\u00e9n hab\u00eda otras a las que instruir, aconsejar, soportar, que ten\u00edan necesidad de oraciones&#8230;  Las obras de misericordia corporales y espirituales se abrieron como un abanico ante nuestro esp\u00edritu: \u00e9stas eran, adem\u00e1s de todo, las preguntas concretas que el Juez de nuestra existencia nos dirigir\u00eda a la hora de determinar nuestra eternidad. Esta consideraci\u00f3n nos sumergi\u00f3 en adoraci\u00f3n, al constatar el amor infinito de Jes\u00fas, que nos las hab\u00eda revelado con su venida para hacer m\u00e1s f\u00e1cil nuestra entrada en el Cielo. (&#8230;)  Dios nos ped\u00eda no s\u00f3lo el amor a los pobres, sino el amor al pr\u00f3jimo, quienquiera que fuese, as\u00ed como uno se ama a s\u00ed mismo. Y entonces, si alguno lloraba, procur\u00e1bamos llorar con \u00e9l, y la cruz se suavizaba; y si alguno gozaba, nos alegr\u00e1bamos con \u00e9l, y el gozo aumentaba. \u00abAl\u00e9grense con los que se alegran; lloren con los que lloran\u00bb (Rm 12, 15)\u00bb .  <a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/es\/chiara-lubich\/\">Chiara Lubich<\/a>,<em> Escritos Espirituales\/3<\/em>, Roma 1996, p\u00e1gs. 36-39.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A partir del descubrimiento de Jes\u00fas en los \u00faltimos, hasta ensanchar el coraz\u00f3n para amar a cada pr\u00f3jimo, sin distinciones. La experiencia de Chiara Lubich y de los inicios de los Focolares.<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-324980","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/324980","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=324980"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/324980\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=324980"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=324980"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=324980"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}