{"id":325040,"date":"2016-04-28T03:00:47","date_gmt":"2016-04-28T01:00:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/palabra-de-vida\/"},"modified":"2024-05-16T14:52:49","modified_gmt":"2024-05-16T12:52:49","slug":"palabra-de-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/palabra-de-vida\/","title":{"rendered":"Palabra de vida"},"content":{"rendered":"<p>Siempre ha sido este el deseo de Dios: poner su morada entre nosotros, su pueblo. Ya las primeras p\u00e1ginas de la Biblia nos lo muestran descendiendo del cielo, paseando por el jard\u00edn y conversando con Ad\u00e1n y Eva. \u00bfNo nos cre\u00f3 para esto? \u00bfQu\u00e9 desea el que ama sino estar con la persona amada? El libro del Apocalipsis, que escruta el proyecto de Dios sobre la historia, nos da la certeza de que el deseo de Dios se realizar\u00e1 en plenitud.  \u00c9l ya comenz\u00f3 a poner su morada en medio de nosotros cuando vino Jes\u00fas, el Emmanuel, el \u00abDios-con-nosotros\u00bb. Y ahora que Jes\u00fas ha resucitado, su presencia ya no est\u00e1 limitada a un lugar ni a un tiempo: se ha extendido al mundo entero. Con Jes\u00fas comenz\u00f3 la construcci\u00f3n de una nueva comunidad humana muy original, un pueblo compuesto por muchos pueblos. Dios no solo quiere habitar en mi alma, en mi familia y en mi pueblo, sino entre todos los pueblos, llamados a formar un solo pueblo. Por otra parte, la actual movilidad humana est\u00e1 cambiando el mismo concepto de pueblo. En muchos pa\u00edses el pueblo est\u00e1 compuesto ya por muchos pueblos.  Somos muy diferentes por color de piel, cultura y religi\u00f3n. Muchas veces nos miramos con desconfianza, recelo o miedo. Hacemos la guerra unos contra otros. Pero Dios es Padre de todos, nos ama a todos y a cada uno. No quiere habitar con un pueblo \u2013\u00abpor supuesto, el nuestro\u00bb, podr\u00edamos pensar\u2013 y dejar solos a los dem\u00e1s pueblos. Para \u00c9l somos todos hijos e hijas suyos, una \u00fanica familia.  As\u00ed pues, guiados por la Palabra de vida de este mes, ejercit\u00e9monos en apreciar la diversidad, en respetar al otro, en mirarlo como una persona que forma parte de m\u00ed: yo soy el otro y el otro es yo; el otro vive en m\u00ed y yo vivo en el otro. Comenzando por las personas con las que vivo cada d\u00eda. De este modo podemos hacer sitio a la presencia de Dios entre nosotros. Y \u00c9l recompondr\u00e1 \u00a0la \u00a0unidad, \u00a0salvaguardar\u00e1 \u00a0la \u00a0identidad \u00a0de \u00a0cada \u00a0pueblo, crear\u00e1 \u00a0una \u00a0nueva\u00a0\u00absocialidad\u00bb.  As\u00ed lo intuy\u00f3 Chiara Lubich ya en 1959, en una p\u00e1gina de extrema actualidad y de incre\u00edble profec\u00eda: \u00abEl d\u00eda en que los hombres \u2013pero no en cuanto individuos, sino en cuanto pueblos\u2013 [\u2026] sean capaces de posponerse a s\u00ed mismos, de posponer la idea que tienen de su patria, [\u2026] y esto lo hagan por ese amor rec\u00edproco entre los Estados que Dios pide (lo mismo que pide el amor rec\u00edproco entre los hermanos), ese d\u00eda ser\u00e1 el comienzo de una nueva era, porque ese d\u00eda [\u2026] se har\u00e1 vivo y presente Jes\u00fas entre los pueblos [\u2026].\u00bb  \u00c9stos son tiempos en los que cada pueblo ha de traspasar sus propias fronteras y mirar m\u00e1s lejos. Ha llegado el momento de amar la patria de los dem\u00e1s como la nuestra. Nuestros ojos tienen que adquirir una nueva pureza. No basta con desapegarnos de nosotros mismos para ser cristianos. Hoy los tiempos exigen al seguidor de Cristo algo m\u00e1s: una conciencia social del cristianismo [\u2026].\u00bb [\u2026] nosotros esperamos que el Se\u00f1or tenga piedad de este mundo dividido y disperso, de estos pueblos encerrados en su propio cascar\u00f3n contemplando su belleza \u2013\u00fanica para ellos\u2013 limitada e insatisfactoria, defendiendo con u\u00f1as y dientes sus tesoros \u2013incluidos tantos bienes que podr\u00edan hacer falta a otros pueblos que se mueren de hambre\u2013 y haga caer las barreras y que fluya ininterrumpidamente la caridad entre una tierra y otra, como un torrente de bienes espirituales y materiales.\u00bbEsperemos que el Se\u00f1or componga un orden nuevo en el mundo: \u00c9l, el \u00fanico capaz de hacer de la humanidad una familia y de cultivar la diversidad entre los pueblos para que en el\u00a0esplendor de cada uno puesto al servicio de los dem\u00e1s, resplandezca la \u00fanica luz de vida que embellece la patria terrenal y la convierte en antesala de la Patria eterna\u00bb<a href=\"#_bookmark0\">1<\/a>.  FABIO CIARDI  1 \u00abMar\u00eda, reina del mundo\u00bb: C. LUBICH, <em>Pensamientos <\/em>(1961), en <em>Escritos espirituales\/<\/em>1, Ciudad Nueva, Madrid 1995, pp. 211-213. Cf. tambi\u00e9n ID., <em>La doctrina espiritual<\/em>, Madrid 2002, pp. 300-301.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abPondr\u00e1 su morada entre ellos y ellos ser\u00e1n su pueblo, y \u00c9l, \u201cDios-con-ellos\u201d, ser\u00e1 su Dios\u00bb (Ap 21, 3).<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[3597,46],"tags":[],"class_list":["post-325040","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-palabra-de-vida-es","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/325040","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=325040"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/325040\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=325040"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=325040"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=325040"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}