{"id":325046,"date":"2016-05-01T04:00:30","date_gmt":"2016-05-01T02:00:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/giordani-cual-dignidad-para-el-trabajo\/"},"modified":"2024-05-16T14:52:51","modified_gmt":"2024-05-16T12:52:51","slug":"giordani-cual-dignidad-para-el-trabajo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/giordani-cual-dignidad-para-el-trabajo\/","title":{"rendered":"Giordani: \u00bfCu\u00e1l dignidad para el trabajo?"},"content":{"rendered":"<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-137919\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/20160501-01.jpg\" alt=\"20160501-01\" width=\"310\" height=\"175\" \/>\u00abAl ser humano le fue impuesto el trabajo como castigo; pero tambi\u00e9n como redenci\u00f3n.<\/strong> Mientras tiene la finalidad inmediata de la obtenci\u00f3n del pan de cada d\u00eda, concurre tambi\u00e9n \u00a0a la finalidad \u00faltima de la consecuci\u00f3n del Reino eterno. Concierne entonces tanto a la econom\u00eda, como a la teolog\u00eda; de hecho, el ser humano es hijo de Dios, destinado a Dios, tambi\u00e9n cuando trabaja. Si el problema se redujera a pura econom\u00eda, el trabajador se convertir\u00eda en pura m\u00e1quina; su dignidad de persona se reducir\u00eda a la de un utensilio.  <strong>Hoy en d\u00eda se habla mucho de la dignidad del trabajo,<\/strong> hasta el punto que se ha vuelto un t\u00f3pico. Pero no est\u00e1 asegurado que la mentalidad esclavista se haya extinguido, ni que falten empresarios, de pronto bautizados, a los cuales les parece que, porque pagan un sueldo, tienen el derecho a humillar a quienes viven de ese sueldo, trat\u00e1ndolos con desprecio y desconfianza, as\u00ed sea un trabajador intelectual o bien una empleada dom\u00e9stica casi analfabeta.  <strong>Pero el trabajo no sirve s\u00f3lo para conseguir una retribuci\u00f3n en dinero.<\/strong> El trabajo realizado con un deseo de redenci\u00f3n moral, de participaci\u00f3n con los sufrimientos de Cristo, se convierte en producci\u00f3n de santidad, entra en la econom\u00eda de las cosas eternas, de lo que deriva una dignidad que transforma a los constructores de maquinarias, a los agricultores, a los estudiantes, a los profesionales, a los empleados y a las amas de casa, en constructores del Cristo integral.  <strong>\u00abCada buen obrero &#8211; escribi\u00f3 San Ambrosio &#8211; es una mano de Cristo\u00bb.\u00a0<\/strong>Es decir, Cristo trabaja en la sociedad con las manos de sus obreros. En otras palabras, quien obra bien edifica en la tierra una construcci\u00f3n celestial, es el art\u00edfice humano de una arquitectura divina. Y esto eleva a una dignidad inmensa a quien hace y a lo que hace, si lo hace en el esp\u00edritu y bajo la ley de Cristo.  <strong>As\u00ed se ve que lo divino obra en la sociedad por medio del ser humano,<\/strong> asociado a participar del prodigio vivo de la Encarnaci\u00f3n, la cual, si fue el milagro de la humanizaci\u00f3n del hijo de Dios, trae consigo tambi\u00e9n el milagro de cada d\u00eda de una divinizaci\u00f3n de todos los hijos del hombre y por lo tanto, hijos de Dios. Un movimiento que va desde la tierra al encuentro de Cristo que viene del cielo.  <strong>De tal manera que la vida en los caminos atormentados del planeta es, s\u00ed, totalmente humana,<\/strong> pero tambi\u00e9n, si se vive en el esp\u00edritu de la Redenci\u00f3n, est\u00e1 plenamente injertada en lo divino, es totalmente divina. Esta dignidad no se limita s\u00f3lo a las obras del esp\u00edritu, sino que abarca a toda la persona humana, cuerpo y esp\u00edritu, en todo lo que hace.  <strong>El oficio, la profesi\u00f3n, la oficina&#8230;.<\/strong> estas cosas melanc\u00f3licas y a veces tr\u00e1gicas y a menudo aburridas, se transfiguran, de golpe, en Valores insospechados, en elementos de nuestro destino. Se convierten en medios de nuestra redenci\u00f3n. El trabajo era nuestro castigo; y, por la humanidad de Cristo, se vuelve nuestro rescate. Es nuestra contribuci\u00f3n a la Redenci\u00f3n.  <strong>Se escala el cielo con los materiales de la tierra.<\/strong> Nada se pierde, ni una jornada mal pagada, ni una palabra dicha, ni un vaso de agua ofrecido por Cristo. Con estas simples cosas, la mayor\u00eda edifica el Reino de Dios. Porque la mayor\u00eda no se va de misi\u00f3n, ni se encierra en los yermos, ni escribe tratados de teolog\u00eda, sino que todos trabajan, todos sirven. Ahora bien, sirviendo a los dem\u00e1s, si se act\u00faa en el esp\u00edritu de Cristo, se sirve a Dios, Quien no se nos presenta todav\u00eda en su luz, ya que encandilar\u00eda nuestra vista, sino a trav\u00e9s de esa imagen suya, que son los seres humanos, su representaci\u00f3n y hechura\u00bb.  <em><a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/es\/chiara-lubich\/chi-e-chiara\/igino-giordani\/\">Igino Giordani<\/a>, <\/em>La societ\u00e0 cristiana<em>, Citt\u00e0 Nuova, Roma (1942) 2010, pp. 72-82<\/em>  &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un texto extra\u00eddo de \u201cLa sociedad cristiana\u201d, cuya primera edici\u00f3n se remonta a 1942. Un libro que representa con fidelidad un clima hist\u00f3rico y al mismo tiempo lo trasciende, en la ense\u00f1anza perenne que desde el Evangelio avanza hacia la construcci\u00f3n de la civilizaci\u00f3n del amor cristiano.<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-325046","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/325046","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=325046"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/325046\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=325046"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=325046"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=325046"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}