{"id":325290,"date":"2016-08-06T04:00:23","date_gmt":"2016-08-06T02:00:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/jesus-moran-relacion-y-relacionalidad\/"},"modified":"2024-05-16T14:53:38","modified_gmt":"2024-05-16T12:53:38","slug":"jesus-moran-relacion-y-relacionalidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/jesus-moran-relacion-y-relacionalidad\/","title":{"rendered":"Jes\u00fas Mor\u00e1n: Relaci\u00f3n y relacionalidad"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/JesusMoran-01.jpg\" alt=\"\" width=\"301\" height=\"236\" \/>\u00ab<strong>En principio est\u00e1 la relaci\u00f3n\u00bb, escrib\u00eda en la primera mitad del pasado siglo el gran Martin Buber, exponente del pensamiento hebreo.<\/strong> Desde entonces, y gracias a los avances realizados por la escuela dial\u00f3gica, esta categor\u00eda ha entrado con autoridad en la escena filos\u00f3fica contempor\u00e1nea, lo que ha tra\u00eddo consecuencias en la vida social y en el horizonte del significado de la existencia. Las ciencias humanas, especialmente, la han usado provechosa y fecundamente. <strong>Cada vez tendemos m\u00e1s a pensar que la relaci\u00f3n sea esa dimensi\u00f3n de la persona que, de alguna manera, la define<\/strong>. La capacidad de entablar una relaci\u00f3n se ha vuelto por ello en algo importante en todos los \u00e1mbitos del quehacer humano. El fracaso de muchas nobles empresas, por ejemplo, puede remontarse a problemas de relaci\u00f3n. Lograr una buena relaci\u00f3n resulta, la mayor parte de las veces, un punto de partida positivo y una garant\u00eda de continuidad. <strong>La relaci\u00f3n es realmente esencial.<\/strong>  <strong>Y a pesar de ello, desde mi punto de vista, me permitir\u00eda modificar la frase del gran fil\u00f3sofo austr\u00edaco-israel\u00ed con esta otra: \u00a0\u00abEn principio est\u00e1 la relacionalidad\u00bb<\/strong>. Con esto quiero decir que la relaci\u00f3n est\u00e1 siempre en segundo lugar, porque hay algo a\u00fan m\u00e1s radical: la relacionalidad. Es la estructura relacional de la persona la que permite entrar en relaci\u00f3n, pero no exige que necesariamente haya una relaci\u00f3n con el otro para existir.<strong> La relacionalidad tiene que ver con el ser, la relaci\u00f3n, con el hacer.<\/strong> Relacionalidad y relaci\u00f3n no se oponen, pero hay que diferenciarlas porque se refieren a diferentes dimensiones de la persona.<strong> La conclusi\u00f3n parece parad\u00f3jica: hay personas pobres de relaciones pero ricas de relacionalidad, y al contrario.<\/strong> Tener muchas relaciones, de hecho, no es necesariamente \u00edndice de relacionalidad. Pongo un caso extremo: una religiosa de clausura puede ser m\u00e1s rica de relacionalidad que una estrella cinematogr\u00e1fica, aunque sea infinitamente m\u00e1s pobre de relaciones. Se puede estar abiertos al infinito sin superar el per\u00edmetro de la propia habitaci\u00f3n, as\u00ed como se puede estar encerrados en s\u00ed mismos mientras se da la vuelta al mundo. Entonces \u00bfes una cuesti\u00f3n de cantidad y calidad? S\u00ed y no.  Lo que es decisivo \u2013 como criterio de calidad de las relaciones \u2013 es la medida con las que \u00e9stas partan o no de la estructura relacional de la persona. <strong>No es pues cuesti\u00f3n de cantidad o calidad, sino de profundidad y reciprocidad.<\/strong> La relacionalidad proviene del fondo del ser humano y es siempre abierta. Abierta a la reciprocidad, mientras que no siempre las relaciones evitan la tentaci\u00f3n individuo-c\u00e9ntrica. Partir de la estructura relacional de la persona quiere decir entonces ser conscientes de que, en nuestras relaciones, siempre hay algo que las precede y algo que va m\u00e1s all\u00e1 de ellas. Significa renunciar a dominar las relaciones, incluso a construirlas como si dependieran de nosotros. Las relaciones no se construyen, se buscan. Esto quiere decir que en nuestras relaciones tenemos que estar atentos sobre todo a lo que nos sorprende, a lo imprevisto. La \u201cvoluntad de potencia\u201d, que caracteriza a menudo al hombre moderno, tiende muchas veces a imponer las relaciones, incluso por un buen fin. Puede suceder, por ejemplo, en la relaci\u00f3n entre padre e hijos o en las relaciones de pareja. Si queremos relaciones cargadas de relacionalidad debemos en cambio cuidar la actitud de espera, de escucha, de paciencia, incluso de ausencia.<strong> La relacionalidad requiere amor junto con una cierta pasividad que, si se vive bien, es la \u00fanica que verdaderamente se abre a lo nuevo.<\/strong>  <strong>Las consecuencias \u00e9ticas de esta distinci\u00f3n, que puede parecer solo acad\u00e9mica, en ciertos casos son decisivas<\/strong>. Un ejemplo: si la persona fuera primordialmente relaci\u00f3n, entendiendo con esto la capacidad de construir relaciones, el aborto ser\u00eda leg\u00edtimo porque el embri\u00f3n no tiene la capacidad de construirlos. Tampoco la persona en coma tendr\u00eda el derecho a vivir, porque es incapaz de tener relaciones con los dem\u00e1s. Si en cambio lo que define en su ra\u00edz a la persona es la relacionalidad, que para existir no necesita tener relaciones porque viene antes de \u00e9stas, entonces las cosas cambian sustancialmente.  <strong>\u00a0<\/strong>  <strong>Fuente:<\/strong> <a href=\"http:\/\/www.cittanuova.it\/\">Citt\u00e0 Nuova<\/a>\u00a0(enero 2016, p\u00e1gina 67)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicada en la secci\u00f3n de Ciudad Nueva: \u201cPensar la unidad\u201d, proponemos una reflexi\u00f3n del fil\u00f3sofo Jes\u00fas Mor\u00e1n, especialista en antropolog\u00eda teol\u00f3gica y teolog\u00eda moral, y copresidente del Movimiento de los Focolares.<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-325290","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/325290","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=325290"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/325290\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=325290"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=325290"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=325290"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}