{"id":325330,"date":"2016-08-29T03:00:42","date_gmt":"2016-08-29T01:00:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/despues-del-huracan-un-temblor-de-tierra-pero-el-senor-no-estaba-en-el-terremoto-1-re-1911\/"},"modified":"2024-05-16T14:53:45","modified_gmt":"2024-05-16T12:53:45","slug":"despues-del-huracan-un-temblor-de-tierra-pero-el-senor-no-estaba-en-el-terremoto-1-re-1911","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/despues-del-huracan-un-temblor-de-tierra-pero-el-senor-no-estaba-en-el-terremoto-1-re-1911\/","title":{"rendered":"\u00abDespu\u00e9s del hurac\u00e1n, un temblor de tierra; pero el Se\u00f1or no estaba en el terremoto\u201d (1 Re, 19,11)"},"content":{"rendered":"<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-141501 alignleft\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Amatrice_clocktower.jpg\" alt=\"Amatrice_clocktower\" width=\"386\" height=\"257\" \/><\/strong>\u00abEl campanario de la iglesia de Amatrice, que sigue marcando <strong>las 3.36<\/strong>, es una imagen fuerte que expresa lo ocurrido esta noche. Ese minuto ha sido el \u00faltimo minuto para muchas v\u00edctimas. Un minuto que se recordar\u00e1 para siempre porque quedar\u00e1 grabado en la carne y en el coraz\u00f3n de sus familiares y ser\u00e1 recordado por nuestro pa\u00eds, cuya historia reciente es tambi\u00e9n una serie de relojes detenidos para siempre por la violencia de los hombres o de la tierra.  Yo tambi\u00e9n lo recordar\u00e9 para siempre, porque <strong>este grito de la tierra ha llegado hasta la casa de mis padres<\/strong> en Roccafluvione, donde me encontraba de visita, a 20 kil\u00f3metros de Arquata del Tronto. Ha sido una larga noche de miedo, de dolor y de pensamientos sobre Amatrice, Arquata, Accumuli, <strong>pueblitos de mi ni\u00f1ez<\/strong>, cerca del de mis abuelos, a los que iba en verano acompa\u00f1ando a mi padre que trabajaba como vendedor ambulante de pollos. Y se suman nuevos pensamientos, que nunca tenemos, y s\u00f3lo aparecen en \u00e9stas noches tremendas.  <strong><a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Amatrice.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-141471 alignright\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Amatrice.jpg\" alt=\"Amatrice\" width=\"354\" height=\"236\" \/><\/a><\/strong>Pensaba que el tiempo medido hasta las 3.36 por el reloj del campanario, que qued\u00f3 detenido, como muerto, no es m\u00e1s que una dimensi\u00f3n del tiempo, la que los griegos llamaban <strong>kronos,<\/strong> que es s\u00f3lo la superficie, el suelo del tiempo.  En el mundo existe el tiempo que gestionamos, domesticamos, construimos y usamos para vivir. Pero por debajo hay otro tiempo: <strong>el tiempo de la tierra.<\/strong> Este tiempo no humano, a veces inhumano, gobierna el tiempo de los hombres, de las madres, de los ni\u00f1os. Y pensaba que nosotros no somos\u00a0 los due\u00f1os de este otro tiempo, m\u00e1s profundo, abismal y primitivo, que no sigue nuestros pasos y a veces incluso va a contrapi\u00e9 de los que caminan por encima.  Estas nochas tremendas nos han hecho sentir este otro tiempo, sobre el cual caminamos\u00a0 y construimos nuestras casas, haciendo nacer una certeza completamente nueva de que somos \u201chierba del campo\u201d, regada y alimentada por el cielo, pero tambi\u00e9n tragada por la tierra. La tierra, la de verdad y no la rom\u00e1ntica e ingenua de las ideolog\u00edas, es a la vez madre y madrastra. El<em> humus<\/em> genera al <em>homo<\/em>, pero tambi\u00e9n lo convierte en polvo, unas veces bien, en el momento propicio, y otras veces mal, demasiado pronto y con demasiado dolor.  El humanismo b\u00edblico lo sabe muy bien y por eso combate contra <strong>los cultos paganos<\/strong> de los pueblos cercanos que quer\u00edan <strong>hacer de la tierra y de la naturaleza una divinidad<\/strong>. La fuerza de la tierra siempre ha fascinado a los hombres, que han intentado comprarla con magia y sacrificios.  Y as\u00ed, mientras trataba en vano de recuperar el sue\u00f1o, pensaba en los libros tremendos de Job y de Qoh\u00e9let, que tal vez es en momentos como los vividos durante estas noches cuando se entienden. Esos libros nos dicen que <strong>ning\u00fan Dios, ni siquiera el verdadero, puede controlar la tierra,<\/strong> porque tambi\u00e9n \u00c9l, una vez que entra en la historia humana, es v\u00edctima de la misteriosa libertad de su creaci\u00f3n.  <strong>Ni siquiera Dios puede explicarnos por qu\u00e9 los ni\u00f1os mueren aplastados por las antiguas piedras de nuestros pueblos;<\/strong> y no nos lo puede explicar porque no lo sabe, porque si lo supiera ser\u00eda un \u00eddolo monstruoso.  Dios, que hoy mira la tierra de las tres \u201caes\u201d (<strong>A<\/strong>rquata, <strong>A<\/strong>ccumuli, <strong>A<\/strong>matrice), s\u00f3lo puede hacerse nuestras mismas preguntas, gritar, callar y llorar junto a nosotros.  Y nos hace recordar las palabras de la Biblia: <strong>todo es vanidad de vanidades<\/strong>; todo es humo, soplo, viento, niebla, deshecho, nada, ef\u00edmero. En hebreo vanidad se escribe hebel, la misma palabra con la que se nombra a Abel, el hermano al que dio muerte Ca\u00edn. Todo es vanidad, todo es un infinito Abel; el mundo est\u00e1 lleno de v\u00edctimas. Eso s\u00ed lo podemos saber. Lo sabemos y lo olvidamos demasiado pronto. Estas noches y estos d\u00edas tremendos nos lo recuerdan\u00bb.  <em>Luigino Bruni<\/em> <strong>Fuente:<\/strong> <a href=\"http:\/\/www.cittanuova.it\/index.php?idsito=1\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Citt\u00e0 Nuova<\/em><\/a>  .<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una reflexi\u00f3n sobre el tiempo de la tierra y el sentido de la vida realizada por Luigino Bruni, que se encuentra en los lugares, para \u00e9l familiares, del terremoto de la pasada noche en el Centro de Italia<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-325330","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/325330","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=325330"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/325330\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=325330"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=325330"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=325330"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}