{"id":325642,"date":"2016-12-31T04:10:16","date_gmt":"2016-12-31T03:10:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/maria-reina-de-la-paz\/"},"modified":"2024-05-16T14:54:43","modified_gmt":"2024-05-16T12:54:43","slug":"maria-reina-de-la-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/maria-reina-de-la-paz\/","title":{"rendered":"Mar\u00eda Reina de la Paz"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/maria-loppiano.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-146646 alignright\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/maria-loppiano.jpg\" alt=\"maria loppiano\" width=\"365\" height=\"260\" \/><\/a>[\u2026] <strong>La historia no est\u00e1 hecha m\u00e1s que de guerras<\/strong>, y nosotros de ni\u00f1os, en los pupitres de la escuela, puede decirse que aprendimos que las guerras son buenas y santas, que son \u00a0casi como la salvaguardia de nuestra propia patria [\u2026] Pero, si nosotros sentimos resonar en nuestro esp\u00edritu las llamadas de los Papas, [\u2026] percibimos cu\u00e1nto temieron la guerra para la Humanidad y c\u00f3mo descendieron, llamados o no, entre los gobernantes para tratar de aplacar las \u201ciras\u201d y los intereses, y para alejar la terrible desgracia de la guerra, con la cual todo se pierde, mientras que con la paz todo se gana.  Y esto porque la historia es una serie de luchas fratricidas entre pueblos hermanos, a los que el \u00fanico Due\u00f1o del mundo les ha dado un trozo de tierra para cultivarla y vivir en ella.  <strong>\u00c9l bendice la paz porque ha encarnado la paz.<\/strong> Nosotros que vemos c\u00f3mo el Se\u00f1or est\u00e1 conquistando uno a uno los corazones de sus hijos de todas las naciones, de todas las lenguas, transform\u00e1ndolos en hijos del Amor, de la Alegr\u00eda, de la Paz, de la Audacia, de la Fuerza; nosotros esperamos que el Se\u00f1or tenga piedad de este mundo dividido y desbandado, de estos pueblos encerrados en su propio cascar\u00f3n contemplando la propia belleza \u2013 \u00fanica para ellos \u2013 limitada y que no satisface, defendiendo con los dientes sus propios tesoros -incluso aquellos bienes que podr\u00edan servir para los dem\u00e1s pueblos en los que se muere de hambre &#8211; y haga caer las barreras y fluir ininterrumpidamente la caridad entre una tierra y otra, como un torrente de bienes espirituales y materiales.  <strong>Esperamos que el Se\u00f1or componga un orden nuevo en el mundo;<\/strong> \u00c9l, que es el \u00fanico capaz de hacer de la Humanidad una familia y de aprovechar esas diferencias entre los pueblos, para que en el esplendor de cada uno puesto al servicio de los dem\u00e1s, resplandezca la \u00fanica luz de la vida que, embelleciendo la patria terrenal, hace de ella una antec\u00e1mara de la Patria eterna.  <strong>Quiz\u00e1s todo lo que vamos diciendo pueda parecer un sue\u00f1o.<\/strong> Sin embargo \u2013 aparte del hecho que si la relaci\u00f3n entre los cristianos es el amor mutuo, la relaci\u00f3n entre los pueblos cristianos no puede ser otra que el amor mutuo, por esa l\u00f3gica del Evangelio que no cambia \u2013 hay un v\u00ednculo que ya une a los pueblos fuertemente y que la voz del pueblo, de cada pueblo, ha proclamado ya; esa voz del pueblo que tan a menudo es voz de Dios. Este v\u00ednculo escondido y custodiado en el coraz\u00f3n de cada naci\u00f3n es Mar\u00eda.  \u00bfQui\u00e9n lograr\u00e1 disuadir a los brasile\u00f1os de que Mar\u00eda es la Reina de su tierra?  \u00bfY qui\u00e9n podr\u00e1 negar a los portugueses que Mar\u00eda es \u201cNuestra Se\u00f1ora de F\u00e1tima\u201d?  \u00bfO qui\u00e9n no reconocer\u00e1 a los franceses la \u201chermosa y peque\u00f1a Se\u00f1ora de Lourdes\u201d?  \u00bfY a los polacos la Virgen de Czestochowa?  \u00bfY a los ingleses, que su tierra es \u201cfeudo de Mar\u00eda\u201d?  \u00bfY qui\u00e9n podr\u00e1 negar que Mar\u00eda es la \u201cSoberana de Italia\u201d?  [\u2026] <strong>Todos los pueblos cristianos la han proclamado ya su Reina, de ellos y de sus hijos.<\/strong>  Pero falta una cosa, y \u00e9sta no puede hacerla Mar\u00eda, tenemos que ayudarla nosotros: falta nuestra colaboraci\u00f3n para que los pueblos cat\u00f3licos, como hermanos unidos, vayan a Ella y juntos la reconozcan como Madre y Reina. Nosotros podemos coronarla como tal si, con nuestra conversi\u00f3n, con nuestras oraciones, con nuestra acci\u00f3n, quitamos el velo que todav\u00eda cubre su corona [\u2026]  Tenemos que depositar a sus pies esa porci\u00f3n del mundo que est\u00e1 en nuestras manos [\u2026] todo a los pies de la Reina m\u00e1s grande que Cielo y Tierra conozcan: Reina de los hombres, Reina de los santos, Reina de los \u00e1ngeles; porque, cuando estuvo en la Tierra, supo inmolarse totalmente a s\u00ed misma, como Sierva del Se\u00f1or, ense\u00f1ando as\u00ed a sus hijos el camino de la unidad, del abrazo universal de los hombres, para que sea en la Tierra como en el Cielo.  &nbsp;  <em>De Chiara Lubich, Escritos Espirituales\/1, p\u00e1gs. 211-214<\/em>  &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Concluimos el a\u00f1o hablando de Ella, la madre del \u201cPr\u00edncipe de la Paz\u201d, a trav\u00e9s de un fragmento de un discurso pronunciado por Chiara Lubich en el verano de 1959, en presencia de representantes  de 27 naciones.<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-325642","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/325642","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=325642"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/325642\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=325642"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=325642"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=325642"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}