{"id":325698,"date":"2017-01-28T04:00:53","date_gmt":"2017-01-28T03:00:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/giordani-de-un-hogar-cristiano-nace-el-pueblo-de-dios\/"},"modified":"2024-05-16T14:54:52","modified_gmt":"2024-05-16T12:54:52","slug":"giordani-de-un-hogar-cristiano-nace-el-pueblo-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/giordani-de-un-hogar-cristiano-nace-el-pueblo-de-dios\/","title":{"rendered":"Giordani: de un hogar cristiano nace el pueblo de Dios"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/affection-1866868_960_720.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-147223 alignleft\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/affection-1866868_960_720.jpg\" alt=\"affection-1866868_960_720\" width=\"385\" height=\"256\" \/><\/a>\u00abEl milagro de la casa de Nazaret se repite, de alguna manera, en cada casa de cristianos, si \u00e9sa \u00abgenera\u00bb a Cristo entre los hombres<\/strong>. \u00ab<em>Iglesia dom\u00e9stica<\/em>\u00bb es como el Concilio define a la familia, e Iglesia significa convivencia en el amor, y por lo tanto en Dios; convivencia en cuyo centro est\u00e1 el Se\u00f1or.  <strong>Si se parte de esta consciencia<\/strong>, la casa \u2013 cada casa cristiana \u2013 se convierte en una germinaci\u00f3n de nueva vida moral y f\u00edsica para la sociedad y al mismo tiempo en un \u00abhogar\u00bb es decir una central de calor para vivificar el ambiente. <strong>Como nos ense\u00f1a el Concilio<\/strong>: \u00ab<em>De la salud y la plenitud de vida espiritual de la familia, dependen la vida f\u00edsica y moral de la humanidad, y a\u00fan m\u00e1s la real expansi\u00f3n del Reino de Dios<\/em>\u00bb.  <strong>As\u00ed \u2013 dice Pablo VI<\/strong> \u2013 \u00ab<em>por medio del matrimonio y de la familia, Dios ha unido sabiamente dos de\u00a0 las mayores realidades humanas: la misi\u00f3n de transmitir la vida y el amor rec\u00edproco y leg\u00edtimo entre el hombre y la mujer<\/em>\u00bb.  <strong>Jam\u00e1s un poeta elev\u00f3 el amor conyugal hasta alturas m\u00e1s sublimes<\/strong>. Aqu\u00ed realmente la religi\u00f3n de Cristo se expresa tambi\u00e9n como poes\u00eda, poniendo a la familia en el centro \u2013 en la fuente \u2013 de la socialidad.  Hay vida si hay amor, primera condici\u00f3n de la uni\u00f3n matrimonial.  <strong>Si los esposos se aman<\/strong>, son \u00ablos cooperadores del amor de Dios creador y son sus int\u00e9rpretes\u00bb, dice el Concilio. Si saben esto, ellos, cas\u00e1ndose, se disponen a cumplir un mandato de sacerdocio real, un misterio grande, como lo define San Pablo. Am\u00e1ndose, se santifican; se intercambian Dios, quien es amor. Y lo testimonian. Si dos esposos se aman, es signo para la gente de que ellos son realmente cristianos y viven la vida de Dios. El mundo antiguo se convirti\u00f3 viendo c\u00f3mo los cristianos, empezando por su casa, se amaban. Se amaban; por lo tanto su religi\u00f3n era verdadera, y Dios estaba presente en ellos.  <strong>Am\u00e1ndose, los esposos logran su felicidad y fabrican su santidad.<\/strong> La casa se convierte en templo, se convierte en Para\u00edso.  En el amor est\u00e1 el secreto de la fuerza de las familias, de su concordia; y all\u00ed est\u00e1 la soluci\u00f3n de las dificultades de la existencia. Faltando el amor, fracasa, con la familia, la misma existencia.  <strong>As\u00ed la santidad se revela <em>salud<\/em> del\u00a0 esp\u00edritu<\/strong>, que act\u00faa tambi\u00e9n en lo f\u00edsico, mientras que tambi\u00e9n\u00a0 rebosa, como ola pura de sanaci\u00f3n, en la \u00f3rbita de toda la sociedad. De un hogar cristiano nace el pueblo de Dios\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un texto de Igino Giordani escrito en los a\u00f1os setenta para un peri\u00f3dico con el t\u00edtulo: \u201cNosotros seres humanos\u201d. Un himno al amor, que nos remonta al designio originario de la familia, c\u00e9lula base de la sociedad.<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-325698","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/325698","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=325698"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/325698\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=325698"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=325698"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=325698"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}