{"id":325770,"date":"2017-02-27T04:00:45","date_gmt":"2017-02-27T03:00:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/palabra-de-vida-marzo-2017\/"},"modified":"2024-05-16T14:55:07","modified_gmt":"2024-05-16T12:55:07","slug":"palabra-de-vida-marzo-2017","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/palabra-de-vida-marzo-2017\/","title":{"rendered":"Palabra de vida &#8211; Marzo 2017"},"content":{"rendered":"<p>En muchos lugares del planeta hay guerras sangrientas que parecen interminables y que afectan a familias, tribus y pueblos. Gloria, de 20 a\u00f1os, cuenta: \u00abNos enteramos de que hab\u00edan quemado un pueblo y muchas personas se hab\u00edan quedado sin nada. Junto con mis amigos, organic\u00e9 una recogida de cosas: colchones, ropa, alimentos; fuimos all\u00e1, y tras 8 horas de viaje encontramos a la gente destrozada. Escuchamos sus relatos, les secamos las l\u00e1grimas, los abrazamos, los consolamos\u2026 Una familia nos confi\u00f3: \u00abNuestra ni\u00f1a estaba en la casa que nos quemaron y nos parec\u00eda haber muerto con ella. Ahora encontramos en vuestro amor la fuerza de perdonar a los hombres que lo han provocado\u00bb.  Tambi\u00e9n el ap\u00f3stol Pablo vivi\u00f3 su propia experiencia: precisamente \u00e9l, el perseguidor de los cristianos (cf. <em>Hch <\/em>22, 4ss.), se encontr\u00f3 en su camino, de un modo completamente inesperado, con el amor gratuito de Dios, quien luego lo envi\u00f3 como embajador de reconciliaci\u00f3n en su nombre (cf. <em>2 Co<\/em>, 5, 20).  As\u00ed se convirti\u00f3 en testigo apasionado y cre\u00edble del misterio de Jes\u00fas muerto y resucitado, que ha reconciliado al mundo consigo para que todos puedan conocer y experimentar la vida de comuni\u00f3n con \u00c9l y con los hermanos (cf. <em>Ef <\/em>2, 13ss.). Y, a trav\u00e9s de Pablo, el mensaje evang\u00e9lico lleg\u00f3 y fascin\u00f3 incluso a los paganos, considerados los m\u00e1s alejados de la salvaci\u00f3n: \u00a1reconciliaos con Dios!  Tambi\u00e9n nosotros, a pesar de errores que nos desaniman o de falsas certezas que nos convencen de que no la necesitamos, podemos dejar que la misericordia de Dios \u2013\u00a1un amor exagerado!\u2013 nos cure el coraz\u00f3n y nos haga por fin libres de compartir este tesoro con los dem\u00e1s. As\u00ed contribuiremos al proyecto de paz que Dios tiene sobre toda la humanidad y sobre la creaci\u00f3n entera, y que supera las contradicciones de la historia, como sugiere<a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/es\/chiara-lubich\/\"> Chiara Lubich<\/a> en un escrito suyo:  \u00ab[\u2026] En la cruz, en la muerte de su Hijo, Dios nos dio la prueba suprema de su amor. Por medio de la cruz de Cristo, \u00c9l nos ha reconciliado con \u00c9l. Esta verdad fundamental de nuestra fe conserva hoy toda su actualidad. Es la revelaci\u00f3n que toda la humanidad espera: s\u00ed, Dios est\u00e1 cerca con su amor a todos y ama apasionadamente a cada uno. Nuestro mundo necesita este anuncio, pero lo podemos hacer si antes lo anunciamos una y otra vez a nosotros mismos, para as\u00ed sentirnos envueltos por este amor incluso cuando todo nos llevar\u00eda a pensar lo contrario [\u2026] Todo nuestro comportamiento deber\u00eda hacer cre\u00edble esta verdad que anunciamos. Jes\u00fas dijo claramente que antes de llevar la ofrenda ante el altar deber\u00edamos reconciliarnos con una hermana o hermano nuestro si tienen algo contra nosotros (cf. <em>Mt <\/em>5, 23-  24) [\u2026] Am\u00e9monos como \u00c9l nos am\u00f3, sin cerraz\u00f3n ni prejuicios, sino abiertos a acoger y apreciar los valores positivos de nuestro pr\u00f3jimo, dispuestos a dar la vida unos por otros. Este es el mandato por excelencia de Jes\u00fas, el distintivo de los cristianos, tan v\u00e1lido hoy como en los tiempos de los primeros seguidores de Cristo. Vivir esta palabra significa convertirnos en reconciliadores\u00bb<a href=\"#_bookmark0\">1<\/a>.  Viviendo as\u00ed, enriqueceremos nuestros d\u00edas con gestos de amistad y reconciliaci\u00f3n en nuestra familia y entre las familias, en nuestra Iglesia y entre las Iglesias, en cualquier comunidad civil o religiosa a la que pertenezcamos.  <em>Letizia Magri<\/em>  1 C. LUBICH, Palabra de vida, enero 1997: <em>Ciudad Nueva <\/em>1997\/1, p. 33.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00ab\u00a1Reconciliaos con Dios!\u00bb (2 Co 5, 20).<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[95,46],"tags":[],"class_list":["post-325770","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-palabra-de-vida","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/325770","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=325770"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/325770\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=325770"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=325770"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=325770"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}