{"id":325784,"date":"2017-03-06T04:00:59","date_gmt":"2017-03-06T03:00:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/el-evangelio-vivido-en-apuros\/"},"modified":"2024-05-16T14:55:10","modified_gmt":"2024-05-16T12:55:10","slug":"el-evangelio-vivido-en-apuros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/el-evangelio-vivido-en-apuros\/","title":{"rendered":"El Evangelio vivido: En apuros"},"content":{"rendered":"<p><div id=\"attachment_148854\" style=\"width: 370px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-148854\" class=\"wp-image-148854\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2017\/03\/20170306-01.jpg\" alt=\"Man pushing trolley along supermarket grocery aisle\" width=\"360\" height=\"240\" \/><p id=\"caption-attachment-148854\" class=\"wp-caption-text\">.<\/p><\/div>  <strong>La situaci\u00f3n parec\u00eda absurda:<\/strong> estaba sacando unos art\u00edculos que ne\u00adcesitaba de las estanter\u00edas del supermercado y de repente sent\u00ed que un carrito me chocaba la pierna. El dolor era tremendo y casi largu\u00e9 un grito, pero pude contenerme para mirar solamente qu\u00e9 hab\u00eda pasado.  <strong>Una se\u00f1ora,<\/strong>con un nene en sus brazos me mir\u00f3 enojada, pero no me ofreci\u00f3 disculpa alguna. Siendo as\u00ed le hice notar que estaba en el camino que ella hab\u00eda elegido para pasar. Ciertamente ten\u00eda mucho espacio para haber pasado sin chocarme, pero entre el celular con el cual estaba hablando, el nene que estaba gritando, el carrito que hab\u00eda que empujar y la bolsa que se le estaba cayendo, era en cierta manera comprensible que hubiera pasado lo que pas\u00f3.  Por lo pronto, no me dej\u00e9 llevar por sus comentarios poco amables y le ced\u00ed el paso sin m\u00e1s, s\u00f3lo que las cosas no siempre se desarrollan como uno lo presupone, ya que al pr\u00f3ximo pasillo nuevamente nos cruzamos: <em>\u201c\u00bfOtra vez usted?\u201d <\/em>me dijo, con un tono no muy amigable.  <em>\u201c\u00a1Eh s\u00ed, otra vez yo! Estoy haciendo las compras como usted, y qui\u00e9n sabe si nos cruzaremos otras veces. \u00bfNo convendr\u00eda que termine su char\u00adla por tel\u00e9fono, y haga una cosa a la vez?\u201d <\/em>Ahora s\u00ed que se enoj\u00f3, \u00a1y en grande! Se sinti\u00f3 con el derecho de despacharse con comentarios e insultos para los extranjeros como yo, etc. No se salv\u00f3 nadie.  <strong>Para peor, el chiquito empez\u00f3 a gritar,<\/strong> el celular se le cay\u00f3, la bol\u00adsa definitivamente se desplom\u00f3 en el piso, desparramando todo su contenido. Fue demasiado para la mujer, que termin\u00f3 sentada en el suelo llorando. Sin dudarlo, empec\u00e9 a juntar sus cosas y a ocuparme del chiquito, intentando atraer su inter\u00e9s con un llavero que ten\u00eda en mi bolsillo. Finalmente la criatura empez\u00f3 a re\u00edrse, y la se\u00f1ora logr\u00f3 tranquilizarse.  <strong>Naturalmente los clientes<\/strong>, repositores y toda clase de gente acudi\u00f3 para ver de qu\u00e9 se trataba el l\u00edo que se hab\u00eda armado, pero al ver la escena un poco m\u00e1s calmada se fueron y nos dejaron solos; vaya uno a saber qu\u00e9 habr\u00e1n pensando.  <strong>Lo cierto es que ayud\u00e9 a la se\u00f1ora a levantarse<\/strong> y le pregunt\u00e9 si le quedaba mucho por comprar. Una lista en su mano me mostr\u00f3 la respuesta. Le ped\u00ed que se quedar\u00e1 firme ah\u00ed, y me puse a juntarle las cosas que todav\u00eda le faltaban. Ciertamente, algunos productos ten\u00eda que cambiarlos dos o tres veces, hasta encontrar la marca adecuada, pero finalmente todo estuvo hecho.  <strong>Una vez que en el carrito estuvieron todos los productos de la lista<\/strong>, la se\u00f1ora me mir\u00f3 con ojos grandes y esboz\u00f3 un t\u00edmido pero since\u00adro: <em>\u201cGracias, y perd\u00f3n por c\u00f3mo me comport\u00e9 antes. No s\u00e9 m\u00e1s c\u00f3mo hacer: mi esposo ha perdido el trabajo, y no sabemos c\u00f3mo hacer para llegar con el presupuesto familiar. Me parece que todo se derrumba. Me pongo nerviosa y agresiva\u201d<\/em>. Yo no ten\u00eda la soluci\u00f3n inmediata, pero me surgi\u00f3 espont\u00e1neamente decirle: <em>\u201cMire, no tengo respuesta, pero lo que puedo hacer es rezar por usted y su marido, \u00a1para que encuentre un trabajo!\u201d<\/em>  <strong>Ella me mir\u00f3 un poco sorprendida<\/strong> y contest\u00f3: <em>\u201cYo no puedo creer en Dios, pero bueno, \u00a1gracias!\u201d <\/em>  En los d\u00edas siguientes, mi oraci\u00f3n por esta familia se hizo frecuente e intensa.  <strong>Cuando otra ma\u00f1ana me encontr\u00e9 nuevamente con la se\u00f1ora<\/strong> en el supermercado, me vio desde lejos y se acerc\u00f3: <em>\u201cSabe, en contra de todas las previsiones, mi marido pudo presentarse en una empresa por un trabajo y s\u00ed, \u00a1lo tomaron! No es el trabajo ideal, pero es fijo y es una paga aceptable. \u00bfSer\u00e1 fruto de su compromiso de rezar por nosotros? Cuando mi marido me lo coment\u00f3, pens\u00e9 enseguida en usted, y en sus oraciones. \u00a1Muchas gracias! \u00bfSer\u00e1 que Dios existe?\u201d<\/em>  <em>\u201c\u00a1Yo lo creo firmemente, y espero que un d\u00eda usted tambi\u00e9n pueda encontrarlo!\u201d<\/em>, le contest\u00e9.  Nos saludamos y cada uno sigui\u00f3 su camino, pero en el coraz\u00f3n surgi\u00f3 espont\u00e1neo el agradecimiento a Dios y el pedido para que esta se\u00f1ora pueda encontrarlo.  <em>Da \u201cLa vida se hace camino\u201d, Urs Kerber, Ciudad Nueva 2016, Buenos Aires, pags. 16 y 17<\/em>  <em>\u00a0<\/em>  &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Palabra vivida de este mes nos invita a \u201creconciliarnos con Dios\u201d. Cada momento del d\u00eda puede convertirse en una ocasi\u00f3n para hacerlo y para ayudar a los dem\u00e1s a reencontrar una relaci\u00f3n con El.<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-325784","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/325784","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=325784"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/325784\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=325784"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=325784"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=325784"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}