{"id":326004,"date":"2017-05-17T01:07:59","date_gmt":"2017-05-16T23:07:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/evangelio-vivido-probar-para-creer\/"},"modified":"2024-05-16T14:55:50","modified_gmt":"2024-05-16T12:55:50","slug":"evangelio-vivido-probar-para-creer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/evangelio-vivido-probar-para-creer\/","title":{"rendered":"Evangelio vivido: probar para creer"},"content":{"rendered":"<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-152120 alignleft\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Carmen_Catarino_b.jpg\" alt=\"Carmen_Catarino_b\" width=\"214\" height=\"273\" \/><\/strong>\u00ab<strong>Hay preguntas realmente<\/strong> <strong>dif\u00edciles<\/strong>: \u00bfpor qu\u00e9 existe la muerte?, \u00bfpor qu\u00e9 las guerras, la violencia, las separaciones, la brecha entre ricos y pobres?\u2026\u00ad\u00a0 A menudo hablaba de estos asuntos con los amigos de la universidad \u2013 estudio idiomas y literatura en la Universidad de Porto, en el norte de Portugal \u2013 pero nadie lograba satisfacer mis inquietudes. <strong>Un d\u00eda alguien me habl\u00f3 del Evangelio<\/strong> y me propuso vivirlo. No puedo creerlo, contest\u00e9, conozco a mucha gente que se profesa cristiana, y yo con ellos, pero despu\u00e9s de dos mil a\u00f1os las cosas siguen iguales. Dado que por fin alguien me estaba realmente escuchando, mi desahogo de dudas y prejuicios continu\u00f3 por un buen rato. Cuando lleg\u00f3 la hora de dejarnos, a esa persona le qued\u00f3 s\u00f3lo el espacio para una \u00fanica palabra: \u201c\u00a1<strong>Prueba<\/strong>!\u201d  <strong>En Porto vivo en un apartamento con otras chicas.<\/strong> Ese d\u00eda fui la \u00fanica que se qued\u00f3 en casa porque deb\u00eda preparar un examen. Una mujer pobre toc\u00f3 la puerta. Mi primer impulso fue despacharla a las apuradas, pero me detuvo ese \u201cprueba\u201d que de vez en cuando volv\u00eda a flote y me cuestionaba. En casa no hab\u00eda mucho, pero encontr\u00e9 algo para darle a esa mujer. Despu\u00e9s de un tiempo, llam\u00f3 mi madre quien, estando en la ciudad para un control m\u00e9dico, quiso asegurarse de que yo estuviera en casa: ten\u00eda una bolsa de frutas y carne para nosotros. Mi coraz\u00f3n estaba lleno de alegr\u00eda, no tanto por esa abundancia que nos habr\u00eda alimentado por toda la semana, sino porque era la confirmaci\u00f3n de que el Evangelio es verdadero. Lo poquito que acababa de dar a esa mujer, se me hab\u00eda devuelto centuplicado, seg\u00fan la promesa <em>\u201cDen y se les dar\u00e1<\/em>\u201d. <strong>Empez\u00f3 as\u00ed una nueva relaci\u00f3n con Jes\u00fas,<\/strong> que se fue consolidando cada vez que intentaba reconocer su rostro en la persona que me pasaba al lado. Por mi cumplea\u00f1os hab\u00eda recibido un par de guantes de piel. Hac\u00eda tiempo que los esperaba porque aqu\u00ed a veces uno se congela. En el bus vi a una mujer que temblaba por el fr\u00edo. Y \u00bfsi le diera mis guantes? Tal como lo pens\u00e9 lo hice. Esa vez, de hecho, quise jugar al anticipo, porque con ese regalo de cumplea\u00f1os, Jes\u00fas ya me hab\u00eda dado el c\u00e9ntuplo, as\u00ed que pod\u00eda dar y le di mis guantes a ella que los necesitaba m\u00e1s que yo.  <strong>Estaba yendo a clases, cuando me detuvo una se\u00f1ora con un ni\u00f1o en sus brazos, que lloraba<\/strong>. No quer\u00eda atrasarme, me justifiqu\u00e9 conmigo misma intentando alejarme. Pero dentro de mi surgi\u00f3 un pensamiento: \u201c<em>\u00bfC\u00f3mo puedo decir que amo a Dios a quien no veo, si no amo al hermano a quien veo?<\/em>\u201d(cf 1 Gv 4,20). Mir\u00e9 el reloj y casi no lograba resistir al pensamiento de irme, pero luego me detuve y me interes\u00e9 en su situaci\u00f3n. Me cont\u00f3 que acababa de dejar a su hijo muy d\u00e9bil en el hospital. Con su esposo y sus 8 ni\u00f1os, viv\u00edan en dos m\u00edseras habitaciones. <strong>En ese momento, estando sola, no pude hacer mucho,<\/strong> pero le promet\u00ed que ir\u00eda a visitarla. Ese mismo d\u00eda habl\u00e9 de ella con otros <a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/es\/movimento-dei-focolari\/scelte-e-impegno\/gen\/\">j\u00f3venes <\/a>y <a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/es\/movimento-dei-focolari\/un-popolo\/famiglie-nuove\/\">familias<\/a> de la comunidad de los <a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/es\/chi-siamo\/\">Focolares <\/a>que hab\u00eda empezado a conocer, y cada uno de ellos se ofreci\u00f3 para ayudar en lo que pod\u00eda. Juntos atendimos a sus primeras necesidades (comida, ropa, cosas para la casa) y organizamos unos turnos para ayudar a los ni\u00f1os en las tareas y para hacerlos jugar mientras la madre estaba con el otro hijo en el hospital. <strong>Al mismo tiempo, <\/strong><strong>tratamos de entender<\/strong> c\u00f3mo hacer presente la situaci\u00f3n a la Alcald\u00eda, pidiendo una vivienda digna. Despu\u00e9s de algunas semanas, por fin, lleg\u00f3 el tan esperado cami\u00f3n del Municipio para la mudanza a una vivienda social. A m\u00ed me toc\u00f3 el privilegio de llevar al ni\u00f1o m\u00e1s peque\u00f1o a la nueva casa. Nunca olvidar\u00e9 ese viaje en bus con el beb\u00e9 entre mis brazos que dorm\u00eda serenamente, desconociendo el cambio que yo advierto desde que me puse a vivir el Evangelio.  <strong>Ahora los grandes interrogantes,<\/strong> que a\u00fan existen, ya no quedan sin respuesta: s\u00e9 que haciendo el primer paso no s\u00f3lo se involucran a otras personas en amar, sino que adem\u00e1s se puede realmente influir en la sociedad\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carmen, joven universitaria portuguesa, empieza a vivir el Evangelio junto con otros. Su manera de actuar es contagiosa, hasta el punto de incidir en las instituciones, mientras los interrogantes existenciales encuentran respuestas.<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-326004","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/326004","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=326004"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/326004\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=326004"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=326004"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=326004"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}