{"id":326056,"date":"2017-06-02T01:10:17","date_gmt":"2017-06-01T23:10:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/resurreccion-tras-las-rejas\/"},"modified":"2024-05-16T14:56:00","modified_gmt":"2024-05-16T12:56:00","slug":"resurreccion-tras-las-rejas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/resurreccion-tras-las-rejas\/","title":{"rendered":"Resurrecci\u00f3n tras las rejas"},"content":{"rendered":"<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-152882\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/20170602-01.jpg\" alt=\"20170602-01\" width=\"300\" height=\"300\" \/>Como \u00faltima actividad en mi estad\u00eda en Jordania, visit\u00e9 la c\u00e1rcel femenina, en la periferia de Amman. <\/strong>En el corredor donde se encuentra el control, a <strong>Omar, <\/strong>el amigo que me acompa\u00f1a, le piden que se quite el reloj y los lentes de sol. Tambi\u00e9n quieren que deje mis lentes, pero le pido a la joven de la guardia que se los pruebe y se da cuenta que sin ellos, veo mal. Llegamos a la primera sala de espera, despu\u00e9s de haber atravesado un largo patio. Es un d\u00eda de verano.  <strong>Superamos el en\u00e9simo control <\/strong>y dejamos el papel con el nombre de la persona que queremos visitar. En la sala de espera, otras dos j\u00f3venes mujeres esperan su turno de visita. \u00bfA qui\u00e9n van a visitar?, \u00bfa una hermana?, \u00bfa la madre?. Un hombre de unos cincuenta a\u00f1os, de rasgos \u00e1rabes muy definidos, acomoda sus zapatos gastados. Tambi\u00e9n \u00e9l est\u00e1 esperando. Mi amigo trata de sentarse, pero la silla se rompe. Ante esta situaci\u00f3n, en cualquier otro lugar, todos se habr\u00edan re\u00eddo. Pero all\u00ed, en esa sala, nadie se anima a re\u00edr, est\u00e1n tomados por su dolor. El clima que se respira es semejante al de alguien que espera el diagn\u00f3stico de un m\u00e9dico sobre una enfermedad grave de una persona querida. Por el ruido crepitante del parlante y por el salto que da el hombre al levantarse, comprendo que lleg\u00f3 su turno.  <strong>Poco despu\u00e9s nos llaman a nosotros<\/strong>. Un peque\u00f1o corredor, por el lado derecho, cada celda tiene una ventanita con los cl\u00e1sicos viejos tel\u00e9fonos de cada lado del vidrio. Nuestra amiga, inesperadamente alegre, se agita y gesticula, nos dice por el receptor que podemos pedir que el encuentro se pueda desarrollar en otra sala, \u201ccara a cara\u201d. Es Pascua y para los cristianos hoy est\u00e1 permitida una visita.  Salimos del edificio y volvemos a la entrada oficial. <strong>Otra vez los pasaportes, preguntas, y el nombre de la persona que vamos a encontrar. Esperamos en una sala, mientras presenciamos el trabajo de algunos empleados que guardan documentos dentro de unas carpetas enumeradas. <\/strong>  <strong>La espera es larga. <\/strong>Tambi\u00e9n para ella, el camino est\u00e1 hecho por muchas puertas que se abren y cierran. Aqu\u00ed est\u00e1, lleg\u00f3.  <strong>Margari es una mujer de unos cuarenta a\u00f1os, de Sud Am\u00e9rica, alegre. <\/strong>\u00ab\u00a1Qu\u00e9 envidia tendr\u00e1n mis compa\u00f1eras de celda!\u00bb. Es una mujer dulce, reconoce que se equivoc\u00f3, sabe que dentro de algunos meses podr\u00e1 salir, cuenta los d\u00edas en el calendario que se arm\u00f3. En estos dos a\u00f1os se convirti\u00f3 en abuela y no conoce todav\u00eda a su nietito. De sus cuatro hijos, los primeros dos ya dejaron la escuela para trabajar, y ella est\u00e1 sin marido. \u00abCuando vuelva me reprochar\u00e1n, es justo que est\u00e9n enojados conmigo. De vez en cuando los escucho por tel\u00e9fono. Mi deseo \u2013contin\u00faa- era el de abrir un horfanato para los ni\u00f1os de la calle. Aqu\u00ed dentro la vida es dura, a veces pens\u00e9 en terminar con todo. Te haces malo. Pero yo no logro, si se enojan o me pegan me quedo tranquila, no logro reaccionar. Mi amigas est\u00e1n aqu\u00ed, algunas desde hace varios a\u00f1os. Fernanda desde hace ocho a\u00f1os, pero saldr\u00e1 pronto. A los 29 a\u00f1os una grave enfermedad se la est\u00e1 llevando. Entr\u00f3 muy jovencita por una estupidez m\u00e1s grande que la m\u00eda. Ella, los rollos de aquella basura, se los trag\u00f3. Yo agradezco a Dios, a pesar de todo Lo siento cerca y por este motivo me siento privilegiada\u00bb.  <strong>Margari me conf\u00eda a sus hijos<\/strong>, me pide que les escriba que la visit\u00e9 y que no ve la hora de volverlos a ver.  <strong>Nos dejamos con un gran abrazo<\/strong>, dif\u00edcil describir lo que siento en ese momento. Quisiera que fuese un peque\u00f1o gesto, para tomar sobre m\u00ed mismo su dolor. En un d\u00eda tan soleado, tal vez un rayo de Su amor pas\u00f3 a trav\u00e9s de las rejas y esos muros grises.  <strong>Es una ma\u00f1ana de Pascua especial, <\/strong>&gt;no puedo hacer otra cosa m\u00e1s que agradecer a Dios por lo que me hizo vivir: resurrecci\u00f3n es verdadera libertad. Encontr\u00e9 en la c\u00e1rcel a una mujer libre, porque es consciente de ser amada por Dios.  (Ago Spolti, Italia)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El d\u00eda de Pascua, en una c\u00e1rcel de Jordania, el encuentro con una mujer \u201clibre\u201d para amar.<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-326056","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/326056","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=326056"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/326056\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=326056"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=326056"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=326056"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}