{"id":326230,"date":"2017-08-19T00:10:42","date_gmt":"2017-08-18T22:10:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/el-ser-humano-ora-con-la-creacion\/"},"modified":"2024-05-16T14:56:33","modified_gmt":"2024-05-16T12:56:33","slug":"el-ser-humano-ora-con-la-creacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/el-ser-humano-ora-con-la-creacion\/","title":{"rendered":"El ser humano ora con la Creaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-154678\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/Luca-31.jpg\" alt=\"Luca 3\" width=\"388\" height=\"184\" \/>El orar no consiste, precisamente, en el hecho de dedicar un tiempo, durante el d\u00eda, a la meditaci\u00f3n<\/strong> o en leer alg\u00fan texto de la Sagrada Escritura o de santos, y en tratar de pensar en Dios o en s\u00ed mismos para una renovaci\u00f3n nuestra interior. Esto no es, en su esencia, orar. Lo mismo podemos decir por lo que se refiere a rezar el rosario o las oraciones de la ma\u00f1ana y de la noche. Sin dudas, todas ellas son expresiones aptas para entrar en relaci\u00f3n con Dios y manifestar su realidad \u00edntima, sin embargo jam\u00e1s coinciden totalmente con ella. Parad\u00f3jicamente, una persona puede haber hecho estas cosas durante todo el d\u00eda y no haber orado ni un solo minuto. De hecho, entre la oraci\u00f3n y las oraciones hay una diferencia sustancial que tratar\u00e9 de explicar empezando por la oraci\u00f3n m\u00e1s inconsciente, pero no por esto menos esencial.  <strong>Cuando, por la noche, nuestros ojos se levantan para mirar el cielo estrellado, ven un universo de inagotable belleza<\/strong> que encanta y asombra en su t\u00e1cita obediencia a una ley: la ley de vida y de armon\u00eda que desde el inicio lo ha constituido y que en cada momento lo sostiene; ley que por s\u00ed sola testimonia el Creador. Si es as\u00ed con respecto a los astros del cielo, lo es tambi\u00e9n con respecto a las plantas y a las flores, que \u2018saben\u2019 cu\u00e1ndo brotar y florecer, cu\u00e1ndo dar fruto y morir. Por lo tanto, una profunda relaci\u00f3n une a todos los seres vivientes con Dios; relaci\u00f3n que \u2013 me atrevo a decir \u2013 es profunda oraci\u00f3n porque ellos, s\u00f3lo con su existir, inconscientemente lo reconocen y lo siguen y \u201ccuentan su gloria\u201d. (Sal 18,2).  <strong>Pero esta rec\u00f3ndita oraci\u00f3n encuentra su expresi\u00f3n \u2013 y la m\u00e1s alta, porque es consciente y libre \u2013 tambi\u00e9n en el ser humano.<\/strong> Es la oraci\u00f3n que nace cuando \u00e9l, aun antes de entrar en di\u00e1logo con Dios, lo reconoce como Padre que lo ha creado y lo sostiene poni\u00e9ndolo en condici\u00f3n de igualdad con todo el universo. La relaci\u00f3n con Dios se define entonces en su realidad de fundamento vital y medicinal al mismo tiempo. Una relaci\u00f3n, por lo tanto, que el ser humano est\u00e1 llamado a establecer cotidianamente con \u00c9l o a ped\u00edrsela, tal como invitan a hacer algunos maestros del esp\u00edritu, en una original ex\u00e9gesis de la invocaci\u00f3n del Padre Nuestro: \u201cDanos hoy nuestro pan de cada d\u00eda\u201d. El orar, para que sea realmente aut\u00e9ntico, exige antes que nada una relaci\u00f3n con Jes\u00fas: ir con el esp\u00edritu m\u00e1s all\u00e1 de nuestra condici\u00f3n humana, de nuestras ocupaciones, de nuestras oraciones, aun hermosas y necesarias, y establecer esta relaci\u00f3n \u00edntima, personal con \u00c9l.  [\u2026] <strong>Veamos entonces las distintas maneras en las que se puede desarrollar esta relaci\u00f3n.<\/strong> Empiezo por una forma de oraci\u00f3n que puede parecer impropia. Es la oraci\u00f3n de ofrecimiento. La vive quien, prostrado por los sufrimientos f\u00edsicos o espirituales, incapaz de todo, incluso de hablar, le ofrece a Dios toda su existencia, aunque sea en un espacio de un solo instante. Es por esto que dicha forma de oraci\u00f3n puede considerarse como la m\u00e1s profunda, porque inserta el alma en ese punto donde el contacto con Dios se hace inmediato y directo. Pero tambi\u00e9n el trabajo puede asumir la forma de una oraci\u00f3n de ofrecimiento. Pienso de manera especial en aqu\u00e9llos que durante el d\u00eda est\u00e1n agobiados por el esfuerzo f\u00edsico, hasta tal punto que se les vuelve casi imposible recoger las fuerzas necesarias para dedicarse a la oraci\u00f3n. Y bien, incluso ellos advertir\u00e1n que viven en una continua relaci\u00f3n con \u00c9l si por la ma\u00f1ana, con una simple intenci\u00f3n, le ofrecen a Dios su jornada. Y por la noche, en el silencio del recogimiento, aunque sea breve, encontrar\u00e1n la uni\u00f3n con \u00c9l. En el fondo, la humanidad de hoy se muestra especialmente sensible precisamente a esto, es decir a que todo el universo y lo que en \u00e9l se realiza, se pueda transformar en una gran oraci\u00f3n que incesantemente se eleva a Dios.  <a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/es\/chiara-lubich\/chi-e-chiara\/pasquale-foresi\/\">Pasquale Foresi<\/a>, de \u201c<a href=\"https:\/\/www.cittanuova.it\/libri\/9788831151719\/luce-che-si-incarna\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Luce che si incarna<\/a>\u201d \u2013 <a href=\"https:\/\/www.cittanuova.it\/citta-nuova-editrice\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ed. Citt\u00e0 Nuova<\/a>, Roma 2014, pagg. 31-32-33<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>P.Pasquale Foresi (1929-2015) cofundador de los Focolares, reflexiona sobre la oraci\u00f3n como respuesta de amor, en una inconsciente, esencial y libre elevaci\u00f3n del alma hacia Dios.<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_seopress_analysis_target_kw":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-326230","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/326230","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=326230"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/326230\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=326230"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=326230"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=326230"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}