{"id":346778,"date":"2012-06-15T07:42:24","date_gmt":"2012-06-15T05:42:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/espanol-la-eucaristia-y-el-nuevo-testamento\/"},"modified":"2024-06-06T12:24:21","modified_gmt":"2024-06-06T10:24:21","slug":"espanol-la-eucaristia-y-el-nuevo-testamento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/espanol-la-eucaristia-y-el-nuevo-testamento\/","title":{"rendered":"La Eucarist\u00eda y el Nuevo Testamento"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2012\/06\/Spagnolo_19761004_es-Eucaristia.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Downoad pdf<\/a>  <\/p>\n<hr \/>\n<p>  <div id=\"attachment_65719\" style=\"width: 192px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/vimeo.com\/43621637\"><img alt=\"\" alt=\"\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-65719\" class=\" wp-image-65719 \" style=\"margin-right: 10px\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2012\/06\/Chiara_Lubich_Eucaristia_b.jpg\" alt=\"\" width=\"182\" height=\"155\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-65719\" class=\"wp-caption-text\">Videos en italiano<\/p><\/div>  \u00a1Oh Jes\u00fas Eucarist\u00eda!, qu\u00e9 presunci\u00f3n, qu\u00e9 audacia hablar de ti que en la iglesias de todo el mundo conoces las confidencias secretas, los problemas ocultos, los suspiros de millones de personas, las l\u00e1grimas de gozosas conversiones, que s\u00f3lo t\u00fa sabes, coraz\u00f3n de los corazones, coraz\u00f3n de la Iglesia. No lo har\u00edamos para no romper el sigilo que se debe a un amor tan grande y vertiginoso; s\u00f3lo porque nuestro amor, que quiere vencer todo temor, desea ir un poco m\u00e1s all\u00e1 del velo de la blanca hostia, del vino del c\u00e1liz dorado.  \u00a1Perdona nuestra osad\u00eda! Pero el amor quiere conocer para amar a\u00fan m\u00e1s, para no terminar nuestro camino en la tierra sin descubrir por lo menos un poco quien eres t\u00fa.  Adem\u00e1s debemos hablar de la Eucarist\u00eda porque somos cristianos y en la Iglesia, nuestra madre, vivimos y llevamos el Ideal de la unidad.  Ahora bien, ning\u00fan misterio de la fe tiene tanto que ver con la unidad como la Eucarist\u00eda. La Eucarist\u00eda abre la unidad y desentra\u00f1a todo su contenido: es por ella que se verifica, en efecto, la consumaci\u00f3n de la unidad de los hombres con Dios y de los hombres entre ellos; de la unidad de todo el cosmos con su Creador.  Dios se ha hecho hombre. Y he aqu\u00ed a Jes\u00fas en la tierra. Ten\u00eda la posibilidad de hacer cualquier cosa. Pero entraba en la l\u00f3gica del amor que \u00e9l, habiendo efectuado un semejante paso de la Trinidad a la vida terrena, no se quedase solo durante 33 a\u00f1os -aun teniendo una vida divinamente extraordinaria como la suya- sino que encontrase el modo de permanecer y sobre todo de estar presente en todos los puntos de la tierra y por todos los siglos, en el momento cumbre de su amor: sacrificio y gloria, muerte y resurrecci\u00f3n. Y se ha quedado. Ideada por su fantas\u00eda divina, invent\u00f3 la Eucarist\u00eda.  La Eucarist\u00eda es el amor de Cristo.  Es su amor que llega hasta el extremo.  Teresa de Lisieux dir\u00eda: \u201c\u00a1Oh, Jes\u00fas! D\u00e9jame decirte en un delirio de gratitud, d\u00e9jame decirte que tu amor raya en locura (&#8230;)\u00bb<a title=\"\" href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>.  Pero escuchemos c\u00f3mo aconteci\u00f3. Nos lo cuentan Mateo, Marcos, Lucas y Pablo.  Lucas dice: \u00abLlegada la hora, se puso a la mesa con sus disc\u00edpulos; y les dijo: \u00abHe deseado vivamente comer esta pascua con vosotros antes de mi pasi\u00f3n. Os digo que ya no la comer\u00e9 hasta que se cumpla en el reino de Dios\u00bb. (&#8230;) Luego tom\u00f3 pan, dio gracias, lo parti\u00f3 y se lo dio, diciendo: \u00abEsto es mi cuerpo, que es entregado por vosotros; haced esto en memoria m\u00eda\u00bb. Y de la misma manera hizo con el c\u00e1liz, despu\u00e9s de la cena, diciendo: \u00abEste c\u00e1liz es la nueva alianza sellada con mi sangre, que es derramada por vosotros\u201d (Lc 22,14-20).  Si no fuese Dios, no sabr\u00eda c\u00f3mo pudo Jes\u00fas exponer en tan pocas y solemnes palabras, realidades tan nuevas, tan imprevisibles, tan abismales, que extas\u00edan, porque frente a ellas el ser humano no resiste.  Jes\u00fas, all\u00ed eres el \u00fanico que sabe todo lo que est\u00e1 sucediendo, el \u00fanico consciente de que tu gesto concluye siglos de espera, el que ve las infinitas consecuencias de lo que est\u00e1s operando para componer el plan divino previsto desde siempre por la Trinidad; ese plan que teniendo su comienzo en la tierra, penetra en los futuros abismos del Reino. Si t\u00fa -repito- no fueses Dios, \u00bfc\u00f3mo podr\u00edas hablar y actuar as\u00ed?  Pero algo se trasluce de lo que tu coraz\u00f3n sant\u00edsimo siente: \u00ab\u00a1He deseado vivamente!\u00bb, y hay una inmensa felicidad; \u00abantes de mi pasi\u00f3n\u00bb, y el gozo abraza la cruz, es el v\u00ednculo del uno con la otra; porque lo que ibas a hacer era tu testamento y un testamento no vale sino despu\u00e9s de la muerte. T\u00fa nos dejabas una herencia inconmensurable: t\u00fa mismo.  Despu\u00e9s Jes\u00fas \u00abdio gracias\u00bb. Eucarist\u00eda significa \u00abgran acci\u00f3n de gracias\u00bb; y la acci\u00f3n de gracias por excelencia era la que dirig\u00eda al Padre por haber acompa\u00f1ado y salvado a la humanidad interviniendo con los modos m\u00e1s extraordinarios.  Y, tomando el pan y el c\u00e1liz, dijo: \u00abEsto es mi cuerpo, que es entregado por vosotros; haced esto en memoria m\u00eda (&#8230;). Este c\u00e1liz es la nueva alianza sellada con mi sangre, que es derramada por vosotros\u201d. He aqu\u00ed la Eucarist\u00eda. Es el milagro. La Eucarist\u00eda es -seg\u00fan santo Tom\u00e1s de Aquino- el milagro m\u00e1s grande de Jesucristo<a title=\"\" href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>.  Jes\u00fas celebra su Pascua como un banquete. En cada casa la hora de la cena es la de mayor intimidad, de la fraternidad y con frecuencia la de la amistad y de la fiesta. El banquete que Jes\u00fas preside se celebra como la Pascua de los Jud\u00edos y, como tal, encierra en s\u00edntesis toda la historia del pueblo de Israel. La \u00faltima cena de Jes\u00fas es el cumplimiento de todas las promesas de Dios.  Los elementos nombrados en la cena est\u00e1n impregnados del significado adquirido en el Antiguo testamento. El pan era considerado don de Dios y medio indispensable de vida, s\u00edmbolo de comuni\u00f3n, recuerdo del man\u00e1; el vino, llamado por el G\u00e9nesis \u00absangre de uvas\u00bb (Gen 49,11), era ofrecido tambi\u00e9n en los sacrificios (Ex 29,40), era s\u00edmbolo de alegr\u00eda de los futuros tiempos mesi\u00e1nicos (Jr 31,12). El c\u00e1liz era signo de participaci\u00f3n en la alegr\u00eda y de aceptaci\u00f3n de las aflicciones, era el recuerdo de la alianza de Mois\u00e9s (Ex 24,6). Y pan y vino eran prometidos por la Sabidur\u00eda a sus disc\u00edpulos (Prov 9,1-6).  Como el padre de familia, Jes\u00fas en sus gestos y en su \u00abplegaria de bendici\u00f3n\u00bb repite el rito judaico. Pero en este banquete existe una diferencia y novedad abismales respecto a la Pascua judaica. La cena de Jes\u00fas se celebra en el contexto de su pasi\u00f3n y muerte y \u00e9l, en la Eucarist\u00eda, anticipa simb\u00f3lica y realmente su sacrificio de redenci\u00f3n: \u00e9l es el sacerdote, \u00e9l es la v\u00edctima.  Para Atanasio, comer el pan y el vino convertidos en cuerpo y sangre de Cristo es celebrar la Pascua, esto es, revivirla: la Eucarist\u00eda es en efecto sacramento de comuni\u00f3n con el Cristo Pascual, con Cristo muerto y resucitado, que ha \u2018pasado\u2019 (pascha=paso), entrado en una nueva fase de su existencia, la gloriosa a la derecha del Padre. Por tanto, recibir a Cristo en la eucarist\u00eda significa participar ya desde aqu\u00ed de su vida gloriosa, de su comuni\u00f3n con el Padre<a title=\"\" href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>.  Y las palabras de Jes\u00fas: \u201cNo volver\u00e9 a beber de este fruto de la vid hasta el d\u00eda en que lo beba con vosotros, nuevo, en el Reino de mi Padre\u00bb (Mt, 26,29), que han sido traducidas por el conocido exegeta Benoit como una \u00abcita en el Para\u00edso\u00bb<a title=\"\" href=\"#_ftn4\">[4]<\/a>, dan a la Eucarist\u00eda el car\u00e1cter de un banquete que tendr\u00e1 su plena realizaci\u00f3n despu\u00e9s de nuestra resurrecci\u00f3n.  Juan tiene un modo propio de hablar de Jes\u00fas Eucarist\u00eda. \u00c9l cuenta desde el cap\u00edtulo VI, casi al principio de su Evangelio, que Jes\u00fas, despu\u00e9s de multiplicar el pan y de haber caminado sobre las aguas, en el gran discurso que mantuvo en Cafarna\u00fam dice entre otras cosas: \u201cProcur\u00e1os no el alimento perecedero, sino el alimento que permanece para vida eterna, el que os dar\u00e1 el Hijo del hombre, porque a \u00e9ste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello\u201d (Jn 6,27).  Poco despu\u00e9s Jes\u00fas se presenta como el verdadero pan bajado del cielo, que debe ser aceptado mediante la fe: \u201cYo soy el pan de la vida: el que viene a m\u00ed no tendr\u00e1 hambre, y el crea en m\u00ed, no tendr\u00e1 nunca sed\u201d (Jn 6,35). Y aclara c\u00f3mo podr\u00e1 ser pan de vida: \u201cy el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo (&#8230;)\u201d (Jn 6, 51).  Jes\u00fas ya se ve pan. Es \u00e9ste, por tanto, el motivo \u00faltimo de su vida aqu\u00ed en la tierra. Ser pan para ser comido. Y ser comido para comunicarnos su vida. \u201cEste es el pan que baja del cielo, para que el que lo coma no muera. Yo soy el pan vivo bajado del cielo. Si uno come de este pan vivir\u00e1 para siempre\u201d (Jn 6, 50-51).  \u00a1Qu\u00e9 cortas son nuestras perspectivas ante las de Jes\u00fas! \u00c9l, que es infinito y viene de la Trinidad, ha auxiliado a un pueblo con milagros y gracias; ha edificado su Iglesia y se encamina hacia la eternidad donde la vida no cesar\u00e1. Nosotros miramos a lo hodierno, quiz\u00e1s al ma\u00f1ana de esta breve prueba nuestra, y nos angustiamos por menudencias. Estamos muy ciegos. S\u00ed, ciegos, ciegos tambi\u00e9n nosotros, cristianos. Tal vez vivamos nuestra fe, pero sin una plena conciencia. Comprendemos a Jes\u00fas en alguna palabra suya que nos consuela o que nos da una indicaci\u00f3n, pero no vemos a Jes\u00fas en su totalidad: \u201cEn el principio exist\u00eda la Palabra\u201d, despu\u00e9s la creaci\u00f3n, despu\u00e9s la encarnaci\u00f3n, despu\u00e9s por medio del Esp\u00edritu Santo casi una segunda encarnaci\u00f3n en la Eucarist\u00eda que nos sirve de vi\u00e1tico en la vida, despu\u00e9s el Reino con \u00e9l, divinizados por su persona, que est\u00e1 en su cuerpo y en su sangre hechos Eucarist\u00eda.  Vista as\u00ed la realidad, todo adquiere su justo valor, todo est\u00e1 proyectado hacia el Porvenir al que llegaremos si, en la medida de lo posible, tratamos de vivir ya desde aqu\u00ed en la ciudad celestial, comprometidos con un amor a los hermanos y a la humanidad semejante al de Jes\u00fas, que pas\u00f3 por el mundo haciendo el bien.  \u00a1Qu\u00e9 aventura la vida con esta perspectiva!  Los fariseos discut\u00edan y Jes\u00fas responde y explica, afirmando una y otra vez, hasta que dice: \u201cEl que come mi carne y bebe mi sangre permanece en m\u00ed y yo en \u00e9l. Como el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, tambi\u00e9n el que me coma vivir\u00e1 por m\u00ed\u201d (Jn 6, 56-57).  \u201cPermanece en m\u00ed y yo en \u00e9l\u201d: \u00e9sta es la unidad consumada entre Jes\u00fas y la persona humana que se nutre de \u00e9l, hecho pan. A los hombres se les transmite as\u00ed la plenitud de la vida que hay en Jes\u00fas y que recibe del Padre. Con ello se realiza la inmanencia del hombre en Jes\u00fas.  En este estupendo cap\u00edtulo del Evangelio de san Juan, Jes\u00fas afirma: \u201cEl pan que yo le voy a dar es mi carne por la vida del mundo\u201d (Jn 6,51). Y tambi\u00e9n: \u201cEl que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitar\u00e9 en el \u00faltimo d\u00eda\u00bb (Jn 6,54).  \u201c(\u2026) por la vida del mundo\u201d: la Eucarist\u00eda, por tanto, comunica ya desde este mundo la vida. Pero \u00bfqu\u00e9 es la vida? Lo dijo Jes\u00fas: \u201cYo soy la vida\u201d (Jn 11, 25; 14, 6). Este pan nos nutre de \u00c9l ya desde aqu\u00ed.  \u201cY yo le resucitar\u00e9 el \u00faltimo d\u00eda\u201d. La Eucarist\u00eda da tambi\u00e9n la vida para el otro mundo. Pero \u00bfqu\u00e9 es la resurrecci\u00f3n? Lo ha dicho Jes\u00fas: \u00abYo soy la resurrecci\u00f3n\u00bb (Jn 11,25). Es \u00e9l quien inicia su vida inmortal en nosotros, que no se interrumpe con la muerte. Aunque el cuerpo sea corruptible, la vida, Cristo, permanece en el alma y en el cuerpo como principio de inmortalidad.  Grande es este misterio de la resurrecci\u00f3n para todos los hombres que razonan con una medida humana. Pero hay un modo de vivir por el cual el misterio llega a ser menos incomprensible. Viviendo el Evangelio desde la perspectiva de la unidad, se experimenta, por ejemplo, que al actuar el mandamiento nuevo de Jes\u00fas, este amor reciproco lleva a una unidad fraterna entre los hombres que supera el mismo amor humano, natural. Ahora bien, este resultado, esta conquista, es consecuencia del hacer la voluntad de Dios. De hecho, Jes\u00fas sab\u00eda que al corresponder nosotros a sus inmensos dones, no ser\u00edamos ya \u00absiervos\u00bb o \u00abamigos\u00bb suyos, sino \u00abhermanos\u00bb suyos y hermanos entre nosotros, porque nos nutrimos de su misma vida.  Para indicar esta familia de otra naturaleza, el evangelista san Juan usa una imagen sugestiva: la de la vid y los sarmientos (Jn 15). Se nos comunica la misma savia, podr\u00edamos decir la misma sangre, la misma vida, es decir, el mismo amor, que es el amor con el que el Padre ama al Hijo (cf Jn 17, 23-26) y circula entre Jes\u00fas y nosotros. Se nos hace, pues, consangu\u00edneos, concorp\u00f3reos con Cristo. Este es el sentido m\u00e1s verdadero y sobrenaturalmente m\u00e1s profundo con el que Jes\u00fas llama a sus disc\u00edpulos \u201chermanos\u201d despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n (Jn 20,17). Y el autor de la ep\u00edstola a los Hebreos confirma que Jes\u00fas resucitado \u201cno se averg\u00fcenza de llamarles hermanos\u201d (Heb 2,11).  Ahora bien, construida esta familia del Reino de los Cielos, \u00bfc\u00f3mo se puede pensar en una muerte que trunque la obra de un Dios con todas las consecuencias dolorosas que esto comporta? No: Dios no pod\u00eda ponernos frente a un absurdo. \u00c9l ten\u00eda que darnos una respuesta. Y nos la ha dado revel\u00e1ndonos la verdad de la resurrecci\u00f3n de la carne. \u00c9sta para el creyente, ya casi no resulta un misterio obscuro de fe, sino una consecuencia l\u00f3gica del vivir cristiano; es portadora de la inmensa alegr\u00eda de saber que nos volveremos a encontrar todos con ese Jes\u00fas que nos ha unido de esta forma.  La revelaci\u00f3n habla de la Eucarist\u00eda tambi\u00e9n en los Hechos de los Ap\u00f3stoles.  La Iglesia primitiva es muy fiel a Jes\u00fas actuando sus palabras: \u201chaced esto en memoria m\u00eda\u201d. Se dice, en efecto, de la primera comunidad de Jerusal\u00e9n que: \u201c(\u2026) Acud\u00edan asiduamente a la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles, a la comuni\u00f3n, a la fracci\u00f3n del pan y a las oraciones (Hch 2, 42).  Y cuenta este ap\u00f3stol de Pablo: \u201cEl primer d\u00eda de la semana, estando nosotros reunidos para la fracci\u00f3n del pan, Pablo, que deb\u00eda marchar al d\u00eda siguiente, conversaba con ellos y alarg\u00f3 la charla hasta la media noche (&#8230;). luego parti\u00f3 el pan y comi\u00f3; despu\u00e9s habl\u00f3 largo tiempo, hasta el amanecer. Entonces se march\u00f3.\u201d (Hch 20, 7-11).  Tambi\u00e9n en su primera carta a los Corintios, Pablo muestra su fe ardiente y segura en el cuerpo y en la sangre de Cristo, escribiendo: \u201cLa copa de bendici\u00f3n que bendecimos \u00bfno es acaso comuni\u00f3n con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos \u00bfno es comuni\u00f3n con el cuerpo de Cristo?\u201d (1 Cor 10,16); y prosigue describiendo el efecto que este pan misterioso produce en quien lo recibe: \u201cPuesto que s\u00f3lo hay un pan, todos formamos un solo cuerpo, pues todos participamos del mismo pan\u201d. (1 Cor 10, 17).  \u00a1Un solo cuerpo!  Jes\u00fas, t\u00fa tienes sobre nosotros un gran designio y lo est\u00e1s actuando a trav\u00e9s de los siglos: hacernos uno contigo para que estemos donde t\u00fa est\u00e1s. Para ti, que has bajado de la Trinidad a la tierra, era voluntad del Padre que volvieses, pero no has querido volver t\u00fa solo, sino con nosotros. \u00c9ste es, por tanto, el largo trayecto: de la Trinidad a la Trinidad, pasando por misterios de vida y de muerte, de dolor y de gloria.  Menos mal que la Eucarist\u00eda es tambi\u00e9n acci\u00f3n de gracias. Tan solo con ella podemos agradecerte debidamente.  <strong>Chiara Lubich<\/strong><strong><\/strong> <\/p>\n<div>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div>  <a title=\"\" href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Teresa di Lisieux, <em>Gli scritti<\/em>, Roma 1970, p. 244.  <\/div>\n<div>  <a title=\"\" href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Cf in <em>Off. Festiv. Corp. <\/em><em>Christi, Lectio VI, in finem<\/em>.  <\/div>\n<div>  <a title=\"\" href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Cf Atanasio, <em>Ep. fest. <\/em>4,5, PG 26, 1379  <\/div>\n<div>  <a title=\"\" href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> Cit. in J. Castellano, <em>Eucaristia<\/em> in DES, Roma 1975, p. 738.  <\/div>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras se desarrolla el Congreso Eucar\u00edstico internacional en Irlanda, proponemos una de las cuatro conversaciones de Chiara Lubich (del 4 de octubre de 1976), sobre la Eucarist\u00eda. Los temas se han recopilado en el volumen La Eucarist\u00eda, publicado por Ciudad Nueva \u2013 Madrid en 1977.<\/p>\n","protected":false},"author":27,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[3000],"tags":[2997,3065],"class_list":["post-346778","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-spiritualita-4","tag-filo-diretto-6","tag-gesu-eucaristia-3"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/346778","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/27"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=346778"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/346778\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=346778"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=346778"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=346778"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}