{"id":347724,"date":"2012-01-12T09:09:15","date_gmt":"2012-01-12T08:09:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/profecia-e-historia\/"},"modified":"2024-06-06T12:27:19","modified_gmt":"2024-06-06T10:27:19","slug":"profecia-e-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/profecia-e-historia\/","title":{"rendered":"Profec\u00eda e historia"},"content":{"rendered":"<p><img alt=\"\" alt=\"\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-52532\" style=\"margin-right: 10px;border: 0pt\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/20120111-02.jpg\" alt=\"\" width=\"251\" height=\"166\" \/><strong>Historia y profec\u00eda:<\/strong> los dos ojos con los que la humanidad contempla el escenario de su drama para regular el presente: uno mira al pasado y el otro al futuro. Se podr\u00eda decir que la profec\u00eda es la visi\u00f3n de Dios; la historia es la visi\u00f3n del hombre: de modo que la historia es un epitafio de los ca\u00eddos y la profec\u00eda es el anhelo de liberaci\u00f3n de la muerte a la vida: un anhelo de paz.  <strong>Y Cristo vino:<\/strong> y en su cuna, en la noche de los tiempos, los \u00e1ngeles cantaron: \u201cGloria a Dios en lo alto de los Cielos y a paz en la tierra a los hombres\u201d. Lo que significa que la gloria a Dios en el Cielo es la paz a los hombres de la tierra: la gloria es la paz de Dios.  <strong>Ahora Cristo es quien nos indica la paz.<\/strong> \u201cCristo es nuestra paz\u2026, art\u00edfice de la paz\u201d, venido \u201cpara traer el anuncio de la paz\u201d, como dice Pablo a los romanos, que era gente de guerra. Su revoluci\u00f3n es el descubrimiento del hermano, hecho a la luz de la caridad: el fruto de la caridad es la paz. Su ley es el perd\u00f3n: y el perd\u00f3n trunca los impulsos de la guerra. La guerra denuncia, en quien la promueve, un ate\u00edsmo efectivo, una rebeli\u00f3n ante Dios.  <strong>Una de las bienaventuranzas evang\u00e9licas resuena: <em>\u201cBienaventurados los que trabajan por la paz, porque ser\u00e1n llamados hijos de Dios\u201d<\/em><\/strong>. Los pac\u00edficos son los que trabajan por la paz: porque la paz se construye, se produce, y es el objeto m\u00e1s precioso en el circuito de producci\u00f3n de la civilizaci\u00f3n. El cristiano es un productor de paz, que reconstruye indefinidamente el tejido de los siglos: es decir reconstruye la vida sin tregua, haci\u00e9ndole \u201cla guerra a la guerra\u201d, como dice P\u00edo XII, para combatir a su enemigo, que es la muerte.  <img alt=\"\" alt=\"\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-52533 alignright\" style=\"margin-left: 10px\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2012\/01\/20120111-01.jpg\" alt=\"\" width=\"188\" height=\"188\" \/><strong>Pero hay paz y paz. Hay una paz que es vida y otra que es muerte.<\/strong> \u201cLes dejo mi paz \u2013dice Jes\u00fas- les doy mi paz, no como la da el mundo\u201d. La del mundo se plantea desde la guerra; la de Cristo es un don de amor. En este sentido, la paz y la guerra brotan del coraz\u00f3n de cada uno de nosotros. Todav\u00eda hay en el mundo demasiados pueblos que repiten con los profetas: \u201cEsper\u00e1bamos la paz y no tenemos el bien; esper\u00e1bamos la hora de la sanaci\u00f3n y del remedio de los males que padecemos,  y en cambio hay nuevos temores y perturbaciones, esper\u00e1bamos la luz y estamos todav\u00eda en las tinieblas\u2026 Esper\u00e1bamos la justicia y todav\u00eda no la hay, la salud y est\u00e1 todav\u00eda lejana\u201d. Civilizaci\u00f3n y paz se identifican, al igual que guerra y barbarie se acompa\u00f1an.  <strong>Hoy d\u00eda es necesaria una profec\u00eda \u2013es decir una visi\u00f3n de amor y de racionalidad<\/strong>&#8211; que se imponga sobre las cabezas de los responsables de peligros inminentes a los cuales su poca sabidur\u00eda \u2013su miedo- pueden exponernos. Si en el cuerpo de la humanidad corre la sangre de Cristo, \u00e9sta nos librar\u00e1 del mal. A la ciudad del hombre de hoy, como a la Jerusal\u00e9n de ayer, \u00c9l le sigue diciendo: \u201c\u00a1Oh si tambi\u00e9n tu conocieras \u2013precisamente el d\u00eda de hoy- aquello que le sirve a tu paz!\u201d. El d\u00eda de hoy porque no hay tiempo que perder. La paz necesita racionalidad humana y racionalidad divina, y \u00e9sta es la sustancia de la caridad. La sangre de la Redenci\u00f3n, que nos hace consangu\u00edneos con Cristo y consangu\u00edneos entre nosotros, es la que nos empuja a recomponernos como una familia: en comunidad. Hasta llegar a la unidad. Por otra parte se est\u00e1 realizando la unificaci\u00f3n universal, son \u00fanicos y comunes los ideales de libertad, de justicia, de paz que hoy sacuden y levantan a negros y amarillos, proletarios y trabajadores de todos los pa\u00edses y de todos los estratos. En medio de toda esta agitaci\u00f3n, que conforma la dram\u00e1tica historia de nuestro tiempo, se hace cada vez m\u00e1s urgente la prof\u00e9tica invitaci\u00f3n de Cristo: \u201c\u00a1Que todos sean uno!\u201d.  <em>Igino Giordani<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el mes dedicado a la Paz, presentamos algunos pasajes de un discurso de Igino Giordani en el V Congreso Internacional por la Paz y la Civilizaci\u00f3n Cristiana organizado por La Pira en Florencia en junio de 1956.<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-347724","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/347724","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=347724"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/347724\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=347724"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=347724"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=347724"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}