{"id":348284,"date":"2012-03-16T07:50:12","date_gmt":"2012-03-16T06:50:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/el-hombre-pacifico-no-ignora-la-lucha\/"},"modified":"2024-06-06T12:29:09","modified_gmt":"2024-06-06T10:29:09","slug":"el-hombre-pacifico-no-ignora-la-lucha","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/el-hombre-pacifico-no-ignora-la-lucha\/","title":{"rendered":"El hombre pac\u00edfico no ignora la lucha"},"content":{"rendered":"<p><strong>Si una sociedad empezara de la nada, llegar\u00eda a la nada,<\/strong> surgida del impulso de anulaci\u00f3n. Si una sociedad empezara a partir del ansia de dinero, llevar\u00eda a la lucha para conquistarlo. Si empezara del vientre terminar\u00eda en un foso. <strong>Pero la vida suscita la vida.<\/strong>  <strong>La pol\u00edtica<\/strong> est\u00e1 orientada por la justicia. Pero si se quedara s\u00f3lo en la justicia ser\u00eda est\u00e9ril para aquellos ciudadanos derrotados por la competencia existente. Viceversa<strong> se completa con la caridad; y por ella la autoridad se vuelve servicio;<\/strong> un servicio respetuoso de la persona humana y consiente de la deuda que se tiene hacia quien est\u00e1 en la miseria.  <strong>La pol\u00edtica concebida de este modo se siente responsable del bien de todos los ciudadanos,<\/strong> tambi\u00e9n de los \u00faltimos, no le basta impedir el mal o mantener el orden externo, sino que se esfuerza por suscitar el bien, seg\u00fan un orden interno, es supremamente ben\u00e9fica.  <strong>La pol\u00edtica<\/strong> fuera de la ley de Dios se transforma en una maldici\u00f3n para los administradores; dentro de la ley de Dios se convierte en una ayuda vigorosa para alcanzar fines individuales, familiares, profesionales. Y, <strong>si se traduce la ley de Dios se edifica la ciudad de Dios.<\/strong>  <strong>Por la caridad<\/strong> se excluye al ego\u00edsmo que nos mantiene al margen y se concientiza a cada uno del deber de hacerse cargo de la comunidad; se<strong> ve el inter\u00e9s p\u00fablico,<\/strong> no como una categor\u00eda externa, sino como un inter\u00e9s com\u00fan, del que no se excluye el destino de las respectivas familias y personas. De hecho se llama <strong>\u201cbien com\u00fan\u201d.<\/strong>  <strong>El hombre pac\u00edfico no ignora la lucha,<\/strong> el hombre de la caridad no ignora el odio. Apenas sale de la \u201ccelda del propio yo\u201d encuentra al adversario. Es un hermano, pero reducido a enemigo. Y a menudo recibe un mal por el bien que hace, y a menudo se ve instigado a la venganza; y quiz\u00e1s durante diez, diecis\u00e9is, veinte horas, y no recibe otra cosa que est\u00edmulos de ambici\u00f3n y alarmas de corrupci\u00f3n. De modo que todo es un combate contra la lujuria y la guerra: pero combatir es vivir: <strong>un vivir como signo de contradicci\u00f3n.<\/strong> <\/p>\n<p align=\"right\">\u00a0<strong>Igino Giordani<em>, Le due citt\u00e0 (Las dos ciudades)<\/em><\/strong><em>, <\/em>Citt\u00e0 Nuova, 1961, pp.79-83.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una pol\u00edtica que tiende a suscitar el bien, guiada por una justicia que se completa con la caridad. C\u00f3mo se edifica la ciudad del hombre que va hacia la ciudad de Dios, seg\u00fan Igino Giordani.<br \/>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: left\" align=\"right\"><span style=\"color: #008080\"><a href=\"http:\/\/www.iginogiordani.info\/\"><span style=\"color: #008080\">&gt;&gt;Centro Igino Giordani&gt;&gt;<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":27,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-348284","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/348284","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/27"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=348284"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/348284\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=348284"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=348284"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=348284"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}