{"id":348854,"date":"2012-10-05T05:30:23","date_gmt":"2012-10-05T03:30:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/escenas-de-un-condominio\/"},"modified":"2024-06-06T12:31:02","modified_gmt":"2024-06-06T10:31:02","slug":"escenas-de-un-condominio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/escenas-de-un-condominio\/","title":{"rendered":"Escenas de un condominio"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/images.jpg\"><img alt=\"\" alt=\"\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-71567\" style=\"border: 0px none; margin: 10px;\" title=\"images\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/images-250x166.jpg\" alt=\"\" width=\"250\" height=\"168\" \/><\/a>\u201cVivimos desde hace quince a\u00f1os en un condominio<\/strong>. Cuatro escaleras, ciento veinte apartamentos. Apenas nos casamos, quisimos establecer relaciones de buena vecindad y tal vez tambi\u00e9n transmitir con alegr\u00eda nuestro estilo de vida, guiado por el Evangelio vivido. Pero, trabajando todo el d\u00eda, no logr\u00e1bamos ni siquiera ver a nuestros vecinos. Despu\u00e9s del nacimiento de los ni\u00f1os, conocimos a otros padres con sus hijos en el parque o en el jard\u00edn comunal. Naci\u00f3 la idea de invitar a alguno de ellos a cenar, de aqu\u00ed se sucedieron otras ocasiones de festejos y paseos al campo. La atm\u00f3sfera de la vecindad por fin comenzaba a adquirir una relativa calidez.<\/p>\n<p>A veces<strong> las relaciones se vuelven m\u00e1s abiertas cuando<\/strong>, habiendo superado la natural reserva,<strong> no solo se trata de dar, sino que tambi\u00e9n se encuentra el \u00e1nimo para pedir algo.<\/strong> Un d\u00eda Marco estaba pasando unos cables a nuestro apartamento pero se dio cuenta que solo no pod\u00eda hacerlo. Con un poco de humildad pidi\u00f3 ayuda al vecino de enfrente que acudi\u00f3 con amabilidad inesperada.<\/p>\n<p><strong>Un s\u00e1bado de agosto especialmente t\u00f3rrido y sofocante volv\u00edamos a medianoche.<\/strong> Los ni\u00f1os dormidos eran como un peso muerto en nuestros brazos. Delante de la luz roja del ascensor dos parejas estaban esperando. No parec\u00eda que tuvieran la m\u00ednima intenci\u00f3n de dejarnos pasar antes a nosotros, a pesar de \u201cla carga\u201d. Con ellos hab\u00edamos tenido \u00a0discusiones, sobre la inoportunidad \u2013seg\u00fan ellos- de dejar jugar a los ni\u00f1os \u2013los nuestros- en el jard\u00edn comunal. Entraron en el ascensor. <strong>Mientras esper\u00e1bamos para subir en nuestro turno, el ascensor se bloque\u00f3 y son\u00f3 la alarma.<\/strong> La escalera estaba pr\u00e1cticamente desierta, con este calor toda la gente est\u00e1 \u00a0fuera de la ciudad. \u00bfQu\u00e9 hacer? Llamar a los bomberos o a la asistencia, y luego llevar a la cama a los ni\u00f1os y \u00bfquedarnos tranquilos? En el fondo no nos hab\u00edan tratado muy bien. Pero el aire dentro del ascensor se estar\u00eda volviendo muy caluroso. <strong>Marco corri\u00f3 al local del motor y con mucho esfuerzo logra que el ascensor vuelva a la planta baja, liberando a los desdichados vecinos.<\/strong><\/p>\n<p>Una noche <strong>estamos cenando fuera con algunos de nuestros vecinos<\/strong>. En determinado momento sus padres, vecinos nuestros tambi\u00e9n, los llaman para avisarles que de su apartamento estaba saliendo agua. Nos precipitamos todos a casa. La puertita del lavarropa se hab\u00eda abierto y el agua segu\u00eda cargando sin parar. Resultado: dos cent\u00edmetros de agua por todos lados, sin contar con el agua que estaba cayendo por las escaleras hasta la puerta de entrada.<strong> La situaci\u00f3n parec\u00eda tr\u00e1gica<\/strong> pensando en los posibles da\u00f1os para los vecinos de planta baja, que hab\u00edan reci\u00e9n colocado el parquet. Nos ofrecemos a hacer dormir en nuestra casa\u00a0 a sus hijos. Los hombres comenzaron a empujar el agua fuera del balc\u00f3n, las mujeres la recog\u00edan en baldes con los trapos de piso. <strong>Lo peor se hab\u00eda evitado, por suerte.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Una noche,<\/strong> mientras estoy ordenando el living, <strong>sentimos gritos espantosos que provienen del piso de abajo<\/strong>. En primer lugar pensamos en no meternos. Pero luego Marco baja. La puerta del apartamento est\u00e1 cerrada. Marco con temor entra. El hijo de 18 a\u00f1os est\u00e1 sujetado en el suelo por dos vecinos. El padre camina por la casa, con los ojos perdidos en el vac\u00edo. La madre se desespera y entre sollozos dice que el muchacho quer\u00eda tirarse por el balc\u00f3n. Otro vecino se cura con gasa la cara porque hab\u00eda recibido un pu\u00f1etazo del muchacho, que mientras tanto sigue sobresaltado y maldiciendo con los ojos desencajados y baba en la boca. <strong>Ayudamos como podemos,<\/strong> sobre todo consolando a los padres y esperando juntos a la ambulancia para llevar al muchacho al hospital pues estaba con \u00a0una sobredosis de estupefacientes. <strong>Tambi\u00e9n esto puede ocurrir en un condominio<\/strong>\u201d. (Anna Mar\u00eda y Marco, <a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/sp\/focolare-worldwide\/europa\/italia\/\"><strong>Italia<\/strong><\/a>)<\/p>\n<p>Tomado de: <em> <\/em><a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/it\/news\/2012\/06\/22\/una-buona-notizia-gente-che-crede-gente-che-muove\/\">Una buona notizia. Gente che crede gente che muove<\/a> \u2013 <em><a href=\"http:\/\/www.cittanuova.it\/eshop_index.php?vista=\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Citt\u00e0 Nuova Editrice<\/a>, 2012<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando nos damos cuenta de que el pr\u00f3jimo es toda persona que tiene necesidad de nosotros aunque no lo conozcamos. Historias de \u201cUna buena noticia. 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