{"id":348932,"date":"2012-11-01T05:00:05","date_gmt":"2012-11-01T04:00:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/el-valor-de-hablar\/"},"modified":"2024-06-06T12:31:18","modified_gmt":"2024-06-06T10:31:18","slug":"el-valor-de-hablar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/el-valor-de-hablar\/","title":{"rendered":"El valor de hablar"},"content":{"rendered":"<p><img alt=\"\" alt=\"\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-73272 alignleft\" style=\"margin-right: 10px;border: 0px none\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/20101101-01.jpg\" alt=\"\" width=\"287\" height=\"199\" \/><strong>\u00abSoy empleada de una tienda de ropa<\/strong>. Es un trabajo que me gusta porque me permite construir buenas relaciones con los clientes. Hab\u00eda una se\u00f1ora que ven\u00eda con frecuencia. Compraba vestidos para su hija que viv\u00eda en Australia. Quer\u00eda que yo me los probara, pues dec\u00eda que yo era parecida a su hija. Me hablaba de ella, me hac\u00eda muchas confidencias.<\/p>\n<p><strong>Un d\u00eda, como de costumbre, la vi llegar, pero enseguida me di cuenta que su rostro era distinto.<\/strong> Triste, apagado. Hab\u00eda venido a hablarme. Se hab\u00eda enterado que su hija en Australia ten\u00eda una relaci\u00f3n con un hombre mucho mayor que ella. Junto con su marido deseaban que la hija volviera a casa, pero pocos d\u00edas antes, por tel\u00e9fono, les hab\u00eda comunicado que estaba embarazada y que quer\u00eda abortar. La se\u00f1ora estaba confundida, enojada, llena de rencor. Pensaba sin embargo, que deshacerse del ni\u00f1o era la \u00fanica soluci\u00f3n posible. En el fondo esperaba que antes o despu\u00e9s la hija volviera a casa.<\/p>\n<p>Hasta ese momento, yo hab\u00eda tratado siempre de que hacer que estuviera contenta, al fin y al cabo ella era una clienta. Pero en ese momento sent\u00ed que le ten\u00eda que decir lo que de verdad pensaba. Deseaba ayudarla concretamente, no s\u00f3lo compartir su pesar. Le ped\u00ed el n\u00famero de tel\u00e9fono de la hija. Decid\u00ed hablarle. Rec\u00e9 para encontrar las palabras justas. Con gran sorpresa, la chica estuvo feliz de hablar conmigo. Me dijo que quer\u00eda abortar, pero era porque esperaba morirse tambi\u00e9n ella. Era demasiado grande el peso del dolor que sent\u00eda que ella otorgaba a su familia despu\u00e9s de todo lo que sus padres hab\u00edan hecho por ella. Pero dentro de todo ese dolor advert\u00ed una peque\u00f1a luz de esperanza, junto con un sincero arrepentimiento por haber hecho sufrir a sus padres. Habl\u00e9 luego con la madre, explic\u00e1ndole que la hija estaba arrepentida y dispuesta a recomenzar.<\/p>\n<p>Posteriormente conoc\u00ed personalmente a esta chica y a su compa\u00f1ero. No realizaron el aborto, al contrario ahora tienen intenciones de casarse para darle a su hijo una familia. Y tambi\u00e9n los futuros abuelos estar\u00e1n eternamente agradecidos\u00bb<\/p>\n<p><em>(Twinette, Zimbabwe)<\/em><\/p>\n<p><strong><\/p>\n<p>Extra\u00eddo de <em>Una buona notizia. Gente che crede gente che muove<\/em> \u2013 Editorial Citt\u00e0 Nuova, 2012<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ofrecer el propio testimonio y las propias convicciones sin esperar que la situaci\u00f3n  sea favorable. Esto abre el camino para recibir  una nueva vida. Historias de \u201cUna buena noticia. 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