{"id":349480,"date":"2013-06-16T04:00:45","date_gmt":"2013-06-16T02:00:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/reencontrar-a-un-hermano-en-el-projimo\/"},"modified":"2024-06-06T12:33:05","modified_gmt":"2024-06-06T10:33:05","slug":"reencontrar-a-un-hermano-en-el-projimo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/reencontrar-a-un-hermano-en-el-projimo\/","title":{"rendered":"Reencontrar a un hermano en el pr\u00f3jimo"},"content":{"rendered":"<p><strong>Cuando el hombre\u00a0 se deja despojar de la fe en Dios, sufre el m\u00e1s grande enga\u00f1o<\/strong>. Si ocurre que no ha sido despojado de la fe en Dios, pero igualmente la ha perdido por haberse olvidado de \u00c9l, entonces a menudo paga el precio de estos largos olvidos, en el fondo se ha olvidado de su mismo ser hombre. Est\u00e1 en una casa que ya no reconoce como suya, y en efecto se convierte en su prisi\u00f3n. Est\u00e1 con hombres en quienes ya no reconoce a sus hermanos, el lazo que los vincula es la forma secreta de aprovecharse el uno del otro. Va a una escuela, lee los peri\u00f3dicos, observa los resultados de una ciencia, para la cual la verdad est\u00e1 deformada, de modo que termina no conociendo m\u00e1s el objeto de estudio y duda del sujeto, lo trata y se trata como a un fantasma.<\/p>\n<p><strong>Este olvido se recapitula en el olvido de Dios<\/strong>. Si se reconoce a Dios, somos libres ante los hombres en la tierra. Estos hombres resultan ser hermanos, y el \u00fanico sentimiento que se les debe es el amor. Re encontrando al hombre, volvemos a ver su dignidad. En sus l\u00edmites vemos su grandeza, mientras constatamos tambi\u00e9n su miseria. \u00c9l puede derrumbarse, pero sigue tendiendo la estirpe de un Dios. La miseria es suya, la grandeza le es conferida de Uno m\u00e1s grande. El cual quiere que en la prueba nosotros crezcamos super\u00e1ndonos a nosotros mismos, que utilicemos la desdicha para ejercitar las grandes virtudes: la justicia, la caridad, la piedad; que valoremos la muerte por la vida, la pobreza econ\u00f3mica por la riqueza espiritual, al punto que nuestro patrimonio sea todo patrimonio del esp\u00edritu, y nuestra dignidad no dependa del estado econ\u00f3mico, sino de la fuerza del car\u00e1cter, de la resignaci\u00f3n heroica, de la victoria nuestra y en nosotros del bien sobre el mal. Seremos entonces productores de vida. Esta es la prueba a la que asisten el cielo y la tierra, y cuyo desenlace\u00a0 abre una eternidad.<\/p>\n<p><strong>Si pasamos entre las miserias dejando que se nos impregne el alma,<\/strong> reaccionaremos ante lo negativo embruteci\u00e9ndonos, si nos derrumbamos postr\u00e1ndonos ante la desesperaci\u00f3n y sinti\u00e9ndonos miserables, arruinaremos est\u00fapidamente nuestro esfuerzo, ensuciamos la dignidad de nuestras l\u00e1grimas, desnutrimos nuestra alma. El amor heroico transforma el dolor en alegr\u00eda, nuestras penas se convierten en un instrumento para hacer ejercicios espirituales, las desdichas dejan en cada uno una exigencia de santidad, es decir de humanidad perfecta, habi\u00e9ndose perfeccionado por la gracia.<\/p>\n<p>Extra\u00eddo de: \u00a0Igino Giordani, <em>La rivolta morale,<\/em> Capriotti Editore, Roma 1945<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En este fragmento Igino Giordani nos ofrece algunos puntos de reflexi\u00f3n sobre lo que sucede cuando se pone a Dios en el primer lugar, se adquiere una nueva libertad para relacionarse con todos como verdaderos hermanos.<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-349480","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/349480","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=349480"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/349480\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=349480"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=349480"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=349480"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}