{"id":349746,"date":"2013-09-28T03:00:29","date_gmt":"2013-09-28T01:00:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/octubre-2013\/"},"modified":"2024-06-06T12:33:59","modified_gmt":"2024-06-06T10:33:59","slug":"octubre-2013","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/octubre-2013\/","title":{"rendered":"Octubre 2013"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<p><span style=\"color: #008080\"><strong>\u00a0\u00abNo teng\u00e1is otra deuda con nadie, que la del amor rec\u00edproco, puesto que quien ama al pr\u00f3jimo, tiene cumplida la Ley\u00bb.<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Esta Palabra de Vida pone en evidencia dos cosas.<\/p>\n<p>En primer lugar nos presenta el amor como una deuda, esto es, como algo frente a lo cual no se puede permanecer indiferente, no se puede aplazar; como algo que nos empuja, nos acosa, que no nos deja en paz mientras no lo hayamos pagado.<\/p>\n<p>Es como decir que el amor rec\u00edproco no es un \u00abadem\u00e1s\u00bb, fruto de nuestra generosidad, del que, hablando con rigor, podr\u00edamos dispensarnos sin incurrir en las sanciones de la ley, positiva; esta Palabra nos pide ponerlo en pr\u00e1ctica con insistencia bajo pena de traicionar nuestra dignidad de cristianos, llamados por Jes\u00fas a ser instrumentos de su amor en el mundo.<\/p>\n<p>En segundo lugar nos dice que el amor rec\u00edproco es el m\u00f3vil, el alma y el fin hacia el que tienden todos los mandamientos.<\/p>\n<p>Y contin\u00faa que, si queremos cumplir bien la voluntad de Dios, no nos podemos conformar con un cumplimiento fr\u00edo y jur\u00eddico de sus mandamientos, sino que ser\u00e1 necesario tener siempre presente este fin, que Dios nos propone a trav\u00e9s de ellos. As\u00ed, por ejemplo, para vivir bien el s\u00e9ptimo mandamiento, no nos podremos limitar a no robar, sino que nos tendremos que comprometer seriamente en eliminar las injusticias sociales. Solamente as\u00ed demostraremos que amamos a nuestros semejantes.<\/p>\n<p><span style=\"color: #008080\"><strong>\u00abNo teng\u00e1is otra deuda con nadie, que la del amor rec\u00edproco, puesto que quien ama al pr\u00f3jimo, tiene cumplida la Ley\u00bb<\/strong><\/span><\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo vivir entonces la Palabra de Vida de este mes?<\/p>\n<p>El tema del amor al pr\u00f3jimo que \u00e9sta nos propone, tiene infinidad de matices. Aqu\u00ed nos fijaremos sobre todo en uno que nos parece que es sugerido especialmente por las palabras del texto.<\/p>\n<p>Si, como dice San Pablo, el amor rec\u00edproco es una deuda, ser\u00e1 necesario tener un amor que sea el primero en amar, como hizo Jes\u00fas con nosotros. Por tanto ser\u00e1 un amor que toma la iniciativa, que no espera, que no aplaza.<\/p>\n<p>En este mes, por tanto, hagamos as\u00ed. Tratemos de ser los primeros en amara cada persona que encontremos, que llamemos por tel\u00e9fono o que escribamos, o con la que vivamos. Y que nuestro amor sea concreto, que sepa comprender, prevenir, que sea paciente, confiado, perseverante, generoso.<\/p>\n<p>Nos daremos cuenta de que nuestra vida espiritual dar\u00e1 un salto de calidad. sin contar la alegr\u00eda que llenar\u00e1 nuestro coraz\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Chiara Lubich<\/em><\/p>\n<p>Publicada por primera vez en Ciudad nueva n. 286\/1990<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abNo teng\u00e1is otra deuda con nadie, que la del amor rec\u00edproco, puesto que quien ama al pr\u00f3jimo, tiene cumplida la Ley\u00bb. (Rom. 13,8)<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[95,46],"tags":[],"class_list":["post-349746","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-palabra-de-vida","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/349746","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=349746"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/349746\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=349746"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=349746"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=349746"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}