{"id":350036,"date":"2014-01-14T04:20:22","date_gmt":"2014-01-14T03:20:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/cuando-el-dialogo-se-vuelve-acogida\/"},"modified":"2024-06-06T12:34:55","modified_gmt":"2024-06-06T10:34:55","slug":"cuando-el-dialogo-se-vuelve-acogida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/cuando-el-dialogo-se-vuelve-acogida\/","title":{"rendered":"Cuando el di\u00e1logo se vuelve acogida"},"content":{"rendered":"<p>&lt;p<img alt=\"\" alt=\"\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-99129 alignright\" style=\"margin-left: 10px\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Piero-Nuzzo-_06081.jpg\" alt=\"\" width=\"229\" height=\"155\" \/><strong>Hace tres a\u00f1os emprend\u00ed un camino como voluntario en una Comunidad de Roma<\/strong> que se ocupa de las adicciones. El Centro, nacido en 1978 para ayudar a personas drogadictas, hoy en d\u00eda se ocupa de una problem\u00e1tica m\u00e1s amplia, y no se limita s\u00f3lo a la drogadicci\u00f3n.<\/p>\n<p>El itinerario que siguen los usuarios de la comunidad compete a quienes tienen un problema de dependencia, y a sus familiares o parientes que a veces se ven involucrados en situaciones que est\u00e1n al l\u00edmite de la tolerancia humana. Precisamente es con estos \u00faltimos que desarrollo mi trabajo de voluntariado, porque me ocupo de los nuevos admitidos y de los grupos de autoayuda.<\/p>\n<p><strong>He podido experimentar concretamente que en ambos momentos:<\/strong> la admisi\u00f3n y la autoayuda tiene gran importancia y validez el <a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/es\/in-dialogo\/persone-di-convinzioni-non-religiose\/\">di\u00e1logo<\/a>, hecho de comunicaci\u00f3n y escucha, tal como el que llevo adelante en el\u00a0<a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/es\/movimento-dei-focolari\/\">Movimiento de los Focolares<\/a> entre personas creyentes y de convicciones diferentes como yo.<\/p>\n<p><strong>La admisi\u00f3n<\/strong> es el momento m\u00e1s dif\u00edcil para quien llega perdido, confuso y trata\u00a0 con esfuerzo de abrirse y contar su experiencia a una persona que para \u00e9l es desconocida. Es \u00e9sta la fase m\u00e1s complicada de todo el itinerario; si la persona que con tanto esfuerzo intenta vencer el temor y la verg\u00fcenza, no percibe que es escuchada todo el trabajo posterior puede ser in\u00fatil.<\/p>\n<p>Aun en medio de la diversidad de situaciones, <strong>es siempre el di\u00e1logo el que permite<\/strong> \u2013gracias a la reciprocidad que deriva-, <strong>una uni\u00f3n y un intercambio interior verdaderamente profundo.<\/strong> Lo positivo de uno y el sufrimiento del otro se confrontan en una enriquecedora comuni\u00f3n. El peso de la persona, al inicio del encuentro, que puede parecer insoportable, se vuelve m\u00e1s ligero y el sufrimiento menos pesado.<\/p>\n<p>A lo largo del camino habr\u00e1 muchos momentos dif\u00edciles, pero saber que no se est\u00e1 solo ayuda; en la ca\u00edda, hay un hombro cerca para apoyarse.<\/p>\n<p><strong>Una ma\u00f1ana<\/strong> llega una se\u00f1ora y dice que quiere hablar con un funcionario. Estoy solo, me ofrezco a escucharla. Ya antes de sentarnos, impone condiciones a nuestra conversaci\u00f3n: nuestro encuentro debe quedar en secreto (porque si el hijo se da cuenta podr\u00eda matarla a golpes); ella no me dir\u00e1 su nombre y mucho menos el de su hijo; yo no tendr\u00e9 que informar a la polic\u00eda ni hacer ninguna denuncia.<\/p>\n<p>Mi primera reacci\u00f3n es de sorpresa, despu\u00e9s de rabia,<strong> muchos elementos me molestan<\/strong>. Pero cuando logro desapegarme de mi papel, veo a dos personas que ciertamente no est\u00e1n dialogando: una llena de dolor, sufrimiento y miedo; la otra fuerte, pero encerrada en su tarea de salvador.<\/p>\n<p><strong>Percibo la imposibilidad de hacer algo<\/strong> y la incapacidad de poner en pr\u00e1ctica la teor\u00eda aprendida en los tres a\u00f1os de servicio en la comunidad. Los instrumentos t\u00e9cnicos en esta situaci\u00f3n no sirven, el m\u00e9todo que utilizo es infructuoso, hace falta cambiar de estrategia.<\/p>\n<p><strong>\u00a1Lleg\u00f3 el momento de aplicar el di\u00e1logo<\/strong> as\u00ed como lo vivo con mis amigos del focolar! S\u00f3lo yo puedo cambiar la situaci\u00f3n. Mi tono de voz, mi actitud cambia; invito a la se\u00f1ora a sentarse y pongo a su disposici\u00f3n mi conocimiento t\u00e9cnico, pero sobre todo humano, olvidando el protocolo burocr\u00e1tico.<\/p>\n<p>Se da un estallido de llanto y de alegr\u00eda el mismo tiempo; se sienta y, disculp\u00e1ndose por las l\u00e1grimas, empieza a contarme su historia. La necesidad de compartir el drama que est\u00e1 viviendo finalmente ha encontrado un espacio donde poder liberase sin verg\u00fcenza y sin temor a ser juzgada.<\/p>\n<p><strong>Mi apertura finalmente se convierte en escucha capaz de acoger su sufrimiento<\/strong>, elaborarlo, hacerlo m\u00edo y restituirle mi aporte en un enriquecimiento rec\u00edproco.<\/p>\n<p>(Piero Nuzzo)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El testimonio de un voluntario de un centro de ayuda a drogadictos, que encuentra en el di\u00e1logo madurado en el \u00e1mbito de los Focolares entre personas de convicciones no religiosas, un instrumento para acoger el dolor del otro.<\/p>\n","protected":false},"author":27,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[46],"tags":[],"class_list":["post-350036","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/350036","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/27"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=350036"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/350036\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=350036"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=350036"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=350036"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}