{"id":379014,"date":"2025-03-28T05:00:00","date_gmt":"2025-03-28T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/?p=379014"},"modified":"2025-04-01T09:36:38","modified_gmt":"2025-04-01T07:36:38","slug":"arturo-invisible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/arturo-invisible\/","title":{"rendered":"Arturo, invisible"},"content":{"rendered":"\n<p>Era una tarde preciosa, un clima ideal. El malec\u00f3n de Lima estaba lleno de gente: familias enteras disfrutando de la playa, padres e hijos que llegaban con sus tablas y el equipo para practicar surf, escuelas de surf con sus maestros, turistas y gente vendiendo bebidas y todo lo necesario para ofrecer a ese enjambre de posibles compradores. <\/p>\n\n<p>Est\u00e1bamos acompa\u00f1ando a un amigo del norte del Per\u00fa que hab\u00eda venido a visitarnos. Con Marcelo lo llevamos hasta los lugares m\u00e1s amenos y atractivos. Al horizonte se ve\u00edan los surfistas cabalgar con destreza las altas olas del oc\u00e9ano Pac\u00edfico, que de pac\u00edfico tiene bien poco o nada. \u00a1Un verdadero espect\u00e1culo! El sol se preparaba para la \u00faltima escena del d\u00eda con una puesta exclusiva, pintando el cielo de un anaranjado rojizo fuego.    <\/p>\n\n<p>En ese hermoso contexto, donde solo una cierta clase social puede acceder, todo se desarrollaba a las mil maravillas. En el medio de la multitud, not\u00e9 a un hombrecillo delgado como un palillo cargando cuatro bolsas de reciclado que \u00e9l mismo hab\u00eda ido recolectando: cartones, botellas de pl\u00e1stico, de vidrio, otros materiales de descarte&#8230; Este ser diminuto, completamente invisible en ese ambiente, se preparaba para subir unas altas escaleras que llevan al pasaje a\u00e9reo que atraviesa la autopista de un lado al otro, de la playa a la carretera. Parec\u00eda una hormiguita con una carga tres veces su peso.   <\/p>\n\n<p>En esa multitud sin rostro, su presencia atrajo toda mi atenci\u00f3n. \u201cVen, si\u00e9ntate un ratito junto a m\u00ed\u201d, le dije, se\u00f1al\u00e1ndole el lugar vac\u00edo a mi derecha del banco en el que estaba sentado. Me mir\u00f3 sorprendido y sonriente. Dej\u00f3 sus bolsas y se sent\u00f3. \u201cHola, me llamo Gustavo, \u00bfy t\u00fa?\u201d. \u201cArturo\u201d, respondi\u00f3 con una amplia sonrisa que mostraba una boca desdentada. Me explic\u00f3 que ven\u00eda de lejos y que ten\u00eda que pasar al otro lado de la autopista, subiendo la impresionante escalera, para tomar el bus que lo llevar\u00eda hasta su casa. All\u00ed, en su barrio, vender\u00eda todo el material descartado que hab\u00eda recolectado. Era su trabajo cotidiano para lograr sobrevivir, \u00e9l y su familia.        <\/p>\n\n<p>Marcelo le ofreci\u00f3 5 <em>soles<\/em>, el precio del pasaje en bus. Lo saludamos estrechando calurosamente su mano llena de sudor, dese\u00e1ndole buena suerte. Mientras sub\u00eda las escaleras, cargando con sus bolsas, cada tanto dirig\u00eda su mirada hacia nosotros y nos regalaba su sonrisa desdentada.  <\/p>\n\n<p>En medio de la multitud sin rostro, Arturo pas\u00f3 a ser la persona m\u00e1s importante, la que toc\u00f3 nuestros corazones, la que nos moviliz\u00f3 interiormente, quien nos conect\u00f3 con las bienaventuranzas, con el modo de mirar de Dios.<\/p>\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Gustavo E. Clari\u00e1<\/em><\/p>\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><\/p>\n\n<div style=\"height:173px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Era una tarde preciosa, un clima ideal. 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