{"id":380312,"date":"2025-05-01T00:05:00","date_gmt":"2025-04-30T22:05:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/?p=380312"},"modified":"2025-05-01T14:18:48","modified_gmt":"2025-05-01T12:18:48","slug":"senor-tu-lo-sabes-todo-tu-sabes-que-te-quiero-jn-21-17","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/senor-tu-lo-sabes-todo-tu-sabes-que-te-quiero-jn-21-17\/","title":{"rendered":"\u00abSe\u00f1or, t\u00fa lo sabes todo; t\u00fa sabes que te quiero\u00bb (Jn 21, 17)."},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n<p>El \u00faltimo cap\u00edtulo del Evangelio de Juan nos lleva a Galilea, al lago de Tiber\u00edades. Despu\u00e9s de la muerte de Jes\u00fas, Pedro, Juan y otros disc\u00edpulos han vuelto a su trabajo de pescadores, pero por desgracia la noche no ha sido fruct\u00edfera. <\/p>\n\n<p> El Resucitado se manifiesta all\u00ed por tercera vez y los exhorta a echar de nuevo las redes, y esta vez recogen muchos peces. Luego los invita a compartir la comida en la orilla. Pedro y los dem\u00e1s lo han reconocido, pero no se atreven a dirigirle la palabra.  <\/p>\n\n<p>Jes\u00fas toma la iniciativa y se dirige a Pedro con una pregunta muy comprometida: \u00abSim\u00f3n de Juan, \u00bfme amas m\u00e1s que estos?\u00bb. Es un momento solemne: por tres veces Jes\u00fas renueva la llamada a Pedro <a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[3]<\/a> para cuidar de sus ovejas, de las que \u00c9l mismo es el Pastor <a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. <\/p>\n\n<p>\u00abSe\u00f1or, t\u00fa lo sabes todo; t\u00fa sabes que te quiero\u00bb.<\/p>\n\n<p>Pero Pedro sabe que ha traicionado y esta tr\u00e1gica experiencia no le permite responder positivamente a la pregunta de Jes\u00fas. Responde humildemente: &#8216;T\u00fa sabes que te quiero&#8217;.  <\/p>\n\n<p>Durante el di\u00e1logo, Jes\u00fas no echa en cara a Pedro la traici\u00f3n, no pasa a se\u00f1alar el error. Le tiende la mano en la medida de sus posibilidades, le hace entrar en su dolorosa herida, para curarla con su amistad. Lo \u00fanico que pide es reconstruir la relaci\u00f3n en la confianza mutua.  <\/p>\n\n<p>Y de Pedro brota una respuesta que es un acto de conciencia de su propia debilidad y, al mismo tiempo, de ilimitada confianza en el amor acogedor de su Maestro y Se\u00f1or:<\/p>\n\n<p>\u00abSe\u00f1or, t\u00fa lo sabes todo; t\u00fa sabes que te quiero\u00bb.<\/p>\n\n<p>Tambi\u00e9n a cada uno de nosotros Jes\u00fas le hace la misma pregunta: \u00bfme amas? \u00bfQuieres ser mi amigo? <\/p>\n\n<p>\u00c9l lo sabe todo: conoce los dones que hemos recibido de \u00c9l mismo, y tambi\u00e9n nuestras debilidades y heridas, a veces sangrantes. Y aun as\u00ed renueva su confianza, no en nuestras fuerzas, sino en la amistad con \u00c9l. <\/p>\n\n<p>En esta amistad Pedro encontrar\u00e1 el valor de testimoniar el amor a Jes\u00fas hasta dar la vida.<\/p>\n\n<p>\u00abMomentos de debilidad, de frustraci\u00f3n y de desaliento tenemos todos: [\u2026] adversidades, situaciones dolorosas, enfermedades, muertes, pruebas interiores, incomprensiones, tentaciones, fracasos [\u2026] Precisamente quien se siente incapaz de superar ciertas pruebas que se abaten sobre el cuerpo y sobre el alma, y por eso no puede contar con sus fuerzas, est\u00e1 en condiciones de fiarse de Dios. Y \u00c9l, atra\u00eddo por esta confianza, interviene. Donde \u00c9l act\u00faa, obra cosas grandes, que parecen m\u00e1s grandes precisamente porque brotan de nuestra peque\u00f1ez\u00bb .<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\">[3]<\/a><\/p>\n\n<p>En el d\u00eda a d\u00eda podemos presentarnos a Dios tal como somos y pedir su amistad, que cura. En este abandono confiado en su misericordia podremos volver a la intimidad con el Se\u00f1or y reanudar el camino con \u00c9l. <\/p>\n\n<p>\u00abSe\u00f1or, t\u00fa lo sabes todo; t\u00fa sabes que te quiero\u00bb.<\/p>\n\n<p>Esta Palabra de vida puede convertirse en oraci\u00f3n personal, en nuestra respuesta para encomendarnos a Dios con nuestras pocas fuerzas y darle las gracias por los signos de su amor:<\/p>\n\n<p>\u00ab[\u2026] Te quiero porque has entrado en mi vida m\u00e1s que el aire en mis pulmones, m\u00e1s que la sangre en mis venas. Has entrado donde nadie pod\u00eda entrar, cuando nadie pod\u00eda ayudarme, cada vez que nadie pod\u00eda consolarme. [\u2026] Conc\u00e9deme estarte agradecida \u2013al menos un poco\u2013 durante el tiempo que me queda, por este amor que has derramado sobre m\u00ed y que me ha obligado a decirte: te quiero\u00bb . <a href=\"#_ftn4\" id=\"_ftnref4\">[4]<\/a><\/p>\n\n<p>Tambi\u00e9n en nuestras relaciones familiares, sociales y eclesiales podemos aprender el estilo de Jes\u00fas: amar a todos, ser los primeros en amar, \u00ablavar los pies\u00bb <a href=\"#_ftn5\" id=\"_ftnref5\">[5] <\/a> a nuestros hermanos, sobre todo a los m\u00e1s peque\u00f1os y fr\u00e1giles. Aprenderemos a acoger a cada uno con humildad y paciencia, sin juzgar, abiertos a pedir y recibir el perd\u00f3n, para comprender juntos c\u00f3mo caminar en la vida unos al lado de otros.  <\/p>\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Letizia Magri y el equipo de la Palabra de Vida<\/em><\/p>\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n<p>\u00a9<em>Fotos: Canva<\/em><\/p>\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a><em> Cf. Mt 16,18-19. <\/em><\/p>\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\">[2]<\/a> <em>Jn 10,14.<\/em><\/p>\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\">[3]<\/a> <em>C. . LUBICH, Palabra de vida de julio de 2000: Ciudad Nueva n. 367 (2000\/7), p. 24<\/em><\/p>\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><a href=\"#_ftnref4\" id=\"_ftn4\">[4]<\/a> <em> C. LUBICH, \u00abGratitud\u00bb, en Pensamientos (1961): Escritos espirituales\/1, Ciudad Nueva, Madrid 1995, pp. 156-157.<\/em><\/p>\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><a href=\"#_ftnref5\" id=\"_ftn5\">[5]<\/a> <em>Cf. Jn 13,14. <\/em><\/p>\n\n<div style=\"height:171px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Palabra de Vida &#8211; Mayo 2025<\/p>\n","protected":false},"author":33,"featured_media":380650,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[3603],"tags":[3346,3199],"class_list":["post-380312","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-parola-di-vita-es","tag-notifiche-es","tag-ppg-es"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/380312","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/33"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=380312"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/380312\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/380650"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=380312"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=380312"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=380312"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}