{"id":383096,"date":"2025-06-26T05:00:00","date_gmt":"2025-06-26T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/?p=383096"},"modified":"2025-06-24T10:26:19","modified_gmt":"2025-06-24T08:26:19","slug":"esta-maldicion-de-la-guerra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/esta-maldicion-de-la-guerra\/","title":{"rendered":"Esta maldici\u00f3n de la guerra"},"content":{"rendered":"\n<p>No entend\u00eda c\u00f3mo un joven, agotado por los estudios y los sacrificios, pod\u00eda ser revivido para prepararlo para una operaci\u00f3n en la que tendr\u00eda que matar a personas desconocidas, inocentes, y \u00e9l, a su vez, tendr\u00eda que ser asesinado por personas a quienes no hab\u00eda hecho da\u00f1o. Vi el absurdo, la estupidez y, sobre todo, el pecado de la guerra: un pecado agudizado por los pretextos con los que se busc\u00f3 la guerra y por la futilidad con la que se decidi\u00f3. <\/p>\n\n<p>El Evangelio, ya suficientemente meditado, me ense\u00f1\u00f3, como deber inseparable, hacer el bien, no matar; perdonar, no vengarme. Y el uso de la raz\u00f3n me dio casi la medida de lo absurdo de una operaci\u00f3n que atribu\u00eda los frutos de la victoria no a quienes ten\u00edan raz\u00f3n, sino a quienes ten\u00edan ca\u00f1ones; no a la justicia, sino a la violencia [\u2026]. <\/p>\n\n<p>En el \u00abradiante mayo\u00bb de 1915, me llamaron a las armas. [\u2026]<\/p>\n\n<p>\u00a1Cu\u00e1ntas trompetas, cu\u00e1ntos discursos, cu\u00e1ntas banderas! Todo esto acrecent\u00f3 en mi esp\u00edritu la repugnancia por aquellos enfrentamientos, con gobiernos que, encargados del bien p\u00fablico, cumpl\u00edan su tarea asesinando a cientos de miles de hijos del pueblo y destruyendo y dejando que se destruyeran los bienes de la naci\u00f3n: el bien p\u00fablico. \u00a1Pero qu\u00e9 idiota me parec\u00eda todo esto! Y sufr\u00ed por millones de criaturas, obligadas a creer en la santidad de aquellos asesinatos, una santidad tambi\u00e9n atestiguada por eclesi\u00e1sticos que bendijeron ca\u00f1ones destinados a ofender a Dios en la obra maestra de la creaci\u00f3n, a matar a Dios en efigie, a llevar a cabo el fratricidio en la persona de hermanos, bautizados, adem\u00e1s.   <\/p>\n\n<div style=\"height:16px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n<div class=\"wp-block-media-text has-media-on-the-right is-stacked-on-mobile has-background\" style=\"background-color:#edf9bc;grid-template-columns:auto 18%\"><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<p class=\"has-medium-font-size\">        <em><strong>\u201cVi el absurdo, la estupidez <\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">        <em><strong>y, sobre todo, el pecado de la guerra\u2026\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n<\/div><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img alt=\"\" alt=\"\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"697\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/132102_HD-697x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-383074 size-full\"\/><\/figure><\/div>\n\n<div style=\"height:18px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n<p>Como recluta, me enviaron a M\u00f3dena, donde exist\u00eda una especie de universidad para la formaci\u00f3n de guerreros y l\u00edderes. Proveniente de Virgilio y Dante, el estudio de ciertos manuales que ense\u00f1aban a enga\u00f1ar al enemigo para matarlo me impact\u00f3 tanto que, con una imprudencia insuperable, escrib\u00ed en uno de ellos: &#8211; Aqu\u00ed se aprende la ciencia de la imbecilidad -. Ten\u00eda un concepto muy diferente del amor a la patria. De hecho, lo conceb\u00eda como amor; y amor significa servicio, b\u00fasqueda del bien, aumento del bienestar, para la creaci\u00f3n de una convivencia m\u00e1s feliz: para el crecimiento, y no para la destrucci\u00f3n, de la vida.   <\/p>\n\n<p>Pero yo era joven y no entend\u00eda el razonamiento de los viejos, a quienes no les importaba comprender: se aturd\u00edan con desfiles y gritaban consignas para narcotizarse.<\/p>\n\n<p>[\u2026]<\/p>\n\n<p>Tras unas semanas, tras graduarme en M\u00f3dena, volv\u00ed a casa para ir al frente. Abrac\u00e9 a mi madre, a mi padre, a mis hermanos y hermanas (en mi casa, los abrazos eran muy raros) y tom\u00e9 el tren. Desde el tren vi el mar por primera vez, mucho m\u00e1s ancho que el Aniene; y fue como si hubiera cumplido con uno de los deberes de mi existencia: en tres d\u00edas, llegu\u00e9 a las trincheras del Isonzo con el ciento once Regimiento de Infanter\u00eda.  <\/p>\n\n<p>\u00a1La trinchera! En ella, de la escuela pase\u00e9 a la vida, entre los brazos de la muerte con las salvas de los ca\u00f1ones.  [\u2026]<\/p>\n\n<p>Si disparaba cinco o seis tiros al aire, lo hac\u00eda por necesidad: nunca quer\u00eda apuntar el ca\u00f1\u00f3n del fusil hacia las trincheras enemigas, por miedo a matar a un hijo de Dios. [\u2026]<\/p>\n\n<p>Si todos esos d\u00edas pasados \u200b\u200ben el fondo de las trincheras, contemplando juncos, matas de zarzas, nubes aburridas y azules brillantes, los hubi\u00e9ramos dedicado a trabajar, se habr\u00eda producido una riqueza capaz de satisfacer todas las necesidades por las que se libr\u00f3 la guerra. Claro, pero esto era un razonamiento; y la guerra es un antirrazonamiento. <\/p>\n\n<p class=\"has-text-align-right has-small-font-size\"><em>Igino Giordani<\/em> <br\/><em>Memorias de un cristiano ingenuo<\/em>, Ciudad Nueva, Madrid, 2005.<\/p>\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Elena Merli<\/em><\/p>\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><em>Foto: \u00a9 ZU via Fotos P\u00fablicas<\/em><\/p>\n\n<div style=\"height:162px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cVi el absurdo, la estupidez y, sobre todo, el pecado de la guerra\u2026\u201d. Igino Giordani, escribiendo sus memorias, reflexiona sobre el terrible per\u00edodo de la Primera Guerra Mundial, en el que \u00e9l mismo se enrol\u00f3. La \u2018masacre in\u00fatil\u2019, como la defini\u00f3 Benedicto XV. Sus palabras nos hacen reflexionar sobre c\u00f3mo la historia podr\u00eda ense\u00f1arnos a trabajar por la paz hoy, combatiendo contra las nuevas, absurdas e in\u00fatiles masacres de nuestro siglo.   <\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":383073,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[2996,46,3094],"tags":[3523,3346,3199,3517],"class_list":["post-383096","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura-4","category-sin-categorizar","category-sociale-4","tag-igino-giordani-es","tag-notifiche-es","tag-ppg-es","tag-valencia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/383096","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=383096"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/383096\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/383073"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=383096"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=383096"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=383096"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}