{"id":383424,"date":"2025-07-01T05:00:00","date_gmt":"2025-07-01T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/?p=383424"},"modified":"2025-06-27T12:40:30","modified_gmt":"2025-06-27T10:40:30","slug":"pero-un-samaritano-que-iba-de-camino-llego-junto-a-el-y-al-verlo-tuvo-compasion-lc-10-33","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/pero-un-samaritano-que-iba-de-camino-llego-junto-a-el-y-al-verlo-tuvo-compasion-lc-10-33\/","title":{"rendered":"\u00abPero un samaritano que iba de camino lleg\u00f3 junto a \u00e9l y, al verlo, tuvo compasi\u00f3n\u00bb (Lc 10, 33)."},"content":{"rendered":"\n<p>Martine viaja en metro en una gran ciudad europea. Todos los pasajeros est\u00e1n concentrados en su m\u00f3vil. Conectados virtualmente, pero en realidad atrapados en el aislamiento. Se pregunta: \u00ab\u00bfEs que ya no somos capaces de mirarnos a los ojos?\u00bb.   <\/p>\n\n<p>Es una experiencia com\u00fan, sobre todo en las sociedades ricas de bienes materiales pero cada vez m\u00e1s pobres de relaciones humanas. Y sin embargo, el Evangelio vuelve siempre con su propuesta original y creativa, capaz de \u00abhacer nuevas todas las cosas\u00bb <a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1].<\/a> <\/p>\n\n<p>En el largo di\u00e1logo con el doctor de la Ley que le pregunta qu\u00e9 hacer para heredar la vida eterna <a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\">[2]<\/a>, Jes\u00fas le responde con la famosa par\u00e1bola del buen samaritano: un sacerdote y un levita, figuras relevantes de la sociedad de aquel tiempo, ven al borde del camino a un hombre agredido por unos salteadores, pero pasan de largo. <\/p>\n\n<p>\u00abPero un samaritano que iba de camino lleg\u00f3 junto a \u00e9l y, al verlo, tuvo compasi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n<p>Al doctor de la Ley, que conoce bien el mandamiento divino del amor al pr\u00f3jimo <a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\">[3]<\/a>, Jes\u00fas le pone como ejemplo un extranjero considerado cism\u00e1tico y enemigo: este ve al caminante herido y tiene compasi\u00f3n, un sentimiento que nace de dentro, del interior del coraz\u00f3n humano. Entonces interrumpe su viaje, se acerca a \u00e9l y lo cuida. <\/p>\n\n<p>Jes\u00fas sabe que toda persona humana est\u00e1 herida por el pecado, y esta es precisamente su misi\u00f3n: curar los corazones con la misericordia y el perd\u00f3n gratuito de Dios, para que sean a su vez capaces de acercarse y compartir.<\/p>\n\n<p>\u00ab[\u2026] Para aprender a ser misericordiosos como el Padre, perfectos como \u00c9l, tenemos que fijarnos en Jes\u00fas, revelaci\u00f3n plena del amor del Padre. [\u2026] el amor es el valor absoluto que da sentido a todo lo dem\u00e1s, [\u2026] que encuentra su m\u00e1s alta expresi\u00f3n en la misericordia. Una misericordia que ayuda a ver siempre nuevas a las personas con las que vivimos cada d\u00eda, en la familia, en clase o en el trabajo, sin recordar ya sus defectos ni sus errores; que nos ayuda no solo a no juzgar, sino a perdonar las ofensas sufridas. Incluso a olvidarlas\u00bb<a href=\"#_ftn4\" id=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p>\n\n<p>\u00abPero un samaritano que iba de camino lleg\u00f3 junto a \u00e9l y, al verlo, tuvo compasi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n<p>La respuesta final y decisiva se expresa con una clara invitaci\u00f3n: \u00abVete y haz t\u00fa lo mismo\u00bb <a href=\"#_ftn5\" id=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. Es lo que Jes\u00fas repite a cualquiera que acoja su Palabra: hacerse pr\u00f3jimos, tomando la iniciativa de tocar las heridas de las personas con las que nos cruzamos cada d\u00eda en los caminos de la vida. <\/p>\n\n<p>Para vivir la proximidad evang\u00e9lica, pidamos ante todo a Jes\u00fas que nos cure de la ceguera de los prejuicios y la indiferencia, que nos impide ver m\u00e1s all\u00e1 de nosotros mismos.<\/p>\n\n<p>Luego, aprendamos del Samaritano su capacidad de compasi\u00f3n, que lo empuja a poner en juego su misma vida. Imitemos su prontitud en dar el primer paso hacia el otro y la disponibilidad a escucharlo, a hacer nuestro su dolor, sin juicios y sin la preocupaci\u00f3n de estar \u00abperdiendo el tiempo\u00bb. <sup> <\/sup> <\/p>\n\n<p>Esa es la experiencia de una joven coreana: \u00abTrat\u00e9 de ayudar a un adolescente que no era de mi cultura y al que no conoc\u00eda bien. Y sin embargo, aunque no sab\u00eda qu\u00e9 hacer ni c\u00f3mo, me arm\u00e9 de valor y lo hice. Y con sorpresa me di cuenta de que, al prestar esa ayuda, yo misma me sent\u00ed curada de mis heridas interiores\u00bb.<\/p>\n\n<p>Esta Palabra nos ofrece la clave para practicar el humanismo cristiano: nos hace conscientes de nuestra humanidad compartida, en la que se refleja la imagen de Dios, y nos ense\u00f1a a superar con valent\u00eda la categor\u00eda de la cercan\u00eda f\u00edsica y cultural. Desde esta perspectiva es posible ampliar las fronteras del nosotros hasta el horizonte del todos y recobrar los fundamentos mismos de la vida social. <\/p>\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Letizia Magri y el equipo de la Palabra de Vida<\/em><\/p>\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n<p><em>Fotos <strong>\u00a9<\/strong> John-Lockwood<\/em> &#8211; Unsplash<\/p>\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cf. <em>Ap<\/em> 21,5.<br\/><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\">[2]<\/a> Cf. <em>Lc <\/em>10, 25-37.<br\/><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\">[3]<\/a> <em>Dt<\/em> 6,5; <em>Lv <\/em>19,18.<br\/><a href=\"#_ftnref4\" id=\"_ftn4\">[4]<\/a> C. LUBICH, Palabra de vida de junio de 2002: <em>Ciudad Nueva n. 388<\/em> (2002\/6), p. 17.<br\/><a href=\"#_ftnref5\" id=\"_ftn5\">[5]<\/a> <em>Lc <\/em>10,37.<\/p>\n\n<div style=\"height:147px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Palabra de Vida &#8211; Julio 2025<\/p>\n","protected":false},"author":33,"featured_media":382642,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[3603],"tags":[3346,3199],"class_list":["post-383424","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-parola-di-vita-es","tag-notifiche-es","tag-ppg-es"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/383424","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/33"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=383424"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/383424\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/382642"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=383424"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=383424"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=383424"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}