{"id":386878,"date":"2025-09-01T05:00:00","date_gmt":"2025-09-01T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/?p=386878"},"modified":"2025-08-27T12:41:55","modified_gmt":"2025-08-27T10:41:55","slug":"alegraos-conmigo-porque-he-hallado-la-oveja-que-se-me-habia-perdido-lc-15-6","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/alegraos-conmigo-porque-he-hallado-la-oveja-que-se-me-habia-perdido-lc-15-6\/","title":{"rendered":"\u00abAlegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me hab\u00eda perdido\u00bb (Lc 15, 6)."},"content":{"rendered":"\n<p>En el Antiguo Testamento, los pastores contaban las ovejas al volver de los campos, dispuestos a buscar a la que se hubiese perdido. Incluso se internaban en el desierto de noche con tal de encontrar a las ovejas descarriadas.  <\/p>\n\n<p>Esta par\u00e1bola es una historia de p\u00e9rdida y hallazgo que pone en el primer plano el amor del pastor. Este se da cuenta de que falta una oveja, la busca, la encuentra y se la carga a hombros porque est\u00e1 debilitada y asustada, quiz\u00e1 herida, y no es capaz de seguir al pastor por s\u00ed sola. Es \u00e9l quien la lleva a resguardo y, por \u00faltimo, lleno de alegr\u00eda, invita a sus vecinos a celebrarlo con \u00e9l.  <\/p>\n\n<p><strong>\u00abAlegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me hab\u00eda perdido\u00bb.<\/strong><\/p>\n\n<p>Los temas recurrentes de este relato podemos resumirlos en tres verbos: perderse, encontrar y celebrar. <\/p>\n\n<p>Perderse. La buena noticia es que el Se\u00f1or va a buscar a quien se extrav\u00eda. Muchas veces nos perdemos en los desiertos cercanos, o en los que nos vemos obligados a vivir, o en los que nos refugiamos; son los desiertos del abandono, de la marginaci\u00f3n, de la pobreza, de las incomprensiones, de la falta de unidad. El Pastor nos busca tambi\u00e9n all\u00ed, y aunque lo perdamos de vista, \u00e9l nos encontrar\u00e1 siempre.   <\/p>\n\n<p>Encontrar. Intentemos imaginarnos la escena de la afanosa b\u00fasqueda por parte del pastor en el desierto. Es una imagen que impacta por su fuerza expresiva. Podemos entender la alegr\u00eda tanto del pastor como de la oveja. El encuentro entre ambos devuelve a la oveja la sensaci\u00f3n de seguridad por haberse librado del peligro. Por tanto, el encontrar es un acto de misericordia divina.    <\/p>\n\n<p>Celebrar. \u00c9l re\u00fane a sus amigos para celebrarlo, porque quiere compartir su alegr\u00eda, tal como ocurre en las otras dos par\u00e1bolas que siguen a esta, la de la moneda perdida y la del padre misericordioso <a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Jes\u00fas quiere que entendamos la importancia de participar de la alegr\u00eda con todos y nos inmuniza contra la tentaci\u00f3n de juzgar al otro. Todos somos personas encontradas.    <\/p>\n\n<p><strong>\u00abAlegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me hab\u00eda perdido\u00bb. <\/strong>     <\/p>\n\n<p>Esta Palabra de vida es una invitaci\u00f3n a ser agradecidos por la misericordia que Dios tiene con todos nosotros personalmente. El hecho de alegrarnos, de gozar juntos, nos presenta una imagen de la unidad donde no hay contraposici\u00f3n entre justos y pecadores, sino que los unos participamos en la alegr\u00eda de los otros. <\/p>\n\n<p>Escribe Chiara Lubich: \u00abEs una invitaci\u00f3n a comprender el coraz\u00f3n de Dios, a creer en su amor. Inclinados como estamos a calcular y a medir, a veces creemos que el amor de Dios por nosotros tambi\u00e9n podr\u00eda llegar a cansarse [\u2026] La l\u00f3gica de Dios no es como la nuestra. Dios nos espera siempre; es m\u00e1s, le damos una inmensa alegr\u00eda cada vez que volvemos a \u00c9l, aunque se tratase de un n\u00famero infinito de veces\u00bb<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p>\n\n<p><strong>\u00abAlegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me hab\u00eda perdido\u00bb.<\/strong><\/p>\n\n<p>A veces podemos ser nosotros los pastores, los que cuidamos unos de otros y vamos con amor a buscar a quienes se han alejado de nosotros, de nuestra amistad, de nuestra comunidad; a buscar a los marginados, a quienes est\u00e1n perdidos, a los peque\u00f1os, aquellos que las pruebas de la vida han apartado a los m\u00e1rgenes de nuestra sociedad. <\/p>\n\n<p>Nos cuenta una educadora: \u00abHab\u00eda varios alumnos que ven\u00edan a clase espor\u00e1dicamente. Durante mis horas libres sol\u00eda ir por el mercado que est\u00e1 al lado de la escuela, esperando encontrarlos en ese lugar, porque me hab\u00eda enterado de que trabajaban all\u00ed para sacarse un dinero. Un d\u00eda por fin los vi, y ellos se quedaron asombrados de que hubiese ido personalmente a buscarlos, y les impact\u00f3 ver lo importantes que eran para toda la comunidad educativa. Desde entonces empezaron a venir regularmente a clase y fue en verdad una fiesta para todos\u00bb. <\/p>\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em> Patrizia Mazzola y el Team de la Palabra de Vida<br\/>Foto: \u00a9 billow926-unsplash <\/em><\/p>\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cf. <em>Lc<\/em> 15,8 e 15,11<\/p>\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\">[2]<\/a> C. LUBICH, Palabra de vida de septiembre de 1986: <em>Palabras de Vida<\/em>\/1 (1943-1990) (ed. F. Ciardi), Ciudad Nueva, Madrid 2020, pp. 387-388.<sub><\/sub><\/p>\n\n<div style=\"height:132px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Palabra de Vida &#8211; Septiembre 2025<\/p>\n","protected":false},"author":33,"featured_media":386888,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[3603],"tags":[3346,3199],"class_list":["post-386878","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-parola-di-vita-es","tag-notifiche-es","tag-ppg-es"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/386878","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/33"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=386878"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/386878\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":386891,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/386878\/revisions\/386891"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/386888"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=386878"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=386878"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=386878"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}