{"id":387776,"date":"2025-10-01T05:00:00","date_gmt":"2025-10-01T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/?p=387776"},"modified":"2025-09-25T09:03:00","modified_gmt":"2025-09-25T07:03:00","slug":"mi-auxilio-me-viene-del-senor-que-hizo-el-cielo-y-la-tierra-sal-121-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/mi-auxilio-me-viene-del-senor-que-hizo-el-cielo-y-la-tierra-sal-121-2\/","title":{"rendered":"\u00abMi auxilio me viene del Se\u00f1or, que hizo el cielo y la tierra\u00bb (Sal 121, 2)."},"content":{"rendered":"\n<p>\u00bfQui\u00e9n no ha sentido alguna vez en la vida que no puede m\u00e1s? <\/p>\n\n<p>Es lo que le pasa al autor del salmo 121, que pasa por circunstancias dif\u00edciles y se pregunta de d\u00f3nde le puede venir la ayuda que necesita. <\/p>\n\n<p>La respuesta es la afirmaci\u00f3n de su fe en Dios, en quien conf\u00eda. La convicci\u00f3n con la que habla del Se\u00f1or, que vela y protege a cada uno y a todo el pueblo, expresa una certeza que parece nacer de una profunda experiencia personal. <\/p>\n\n<p><strong> \u00abMi auxilio me viene del Se\u00f1or, que hizo el cielo y la tierra\u00bb. <\/strong><\/p>\n\n<p>En efecto, el resto del salmo es el anuncio de un Dios poderoso y amoroso que ha creado todo lo que existe y lo protege d\u00eda y noche. El Se\u00f1or \u00abno deja titubear tu pie, no duerme tu guardi\u00e1n\u00bb<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a>, afirma el salmista, deseoso de convencer a quien lo lea.  <\/p>\n\n<p>Envuelto en dificultades, el autor ha levantado los ojos<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\">[2]<\/a>, ha buscado d\u00f3nde agarrarse fuera de s\u00ed y de su entorno m\u00e1s inmediato y ha encontrado una respuesta.<\/p>\n\n<p>Ha experimentado que la ayuda viene de aquel que ha pensado y dado vida a cada criatura y sigue sosteni\u00e9ndola en todo momento, sin abandonarla nunca<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. <\/p>\n\n<p>Cree firmemente en este Dios que vela noche y d\u00eda sobre el pueblo entero \u2013es \u00abel guardi\u00e1n de Israel\u00bb<a href=\"#_ftn4\" id=\"_ftnref4\">[4]<\/a> -, hasta tal punto que no puede dejar de comunicarlo a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n<p><strong> \u00abMi auxilio me viene del Se\u00f1or, que hizo el cielo y la tierra\u00bb. <\/strong><\/p>\n\n<p> En los momentos de incertidumbre, angustia y vacilaci\u00f3n, Dios quiere que creamos en su amor y nos pide un acto de confianza. [\u2026] quiere que aprovechemos estas penosas circunstancias para demostrarle que creemos en su amor. Lo cual significa tener fe en que \u00e9l es nuestro Padre y piensa en nosotros. Arrojar en \u00e9l todas nuestras preocupaciones. Cargarlas sobre \u00e9l\u00bb.<a href=\"#_ftn5\" id=\"_ftnref5\">[5]<\/a><\/p>\n\n<p>Pero \u00bfde qu\u00e9 modo nos llega a cada uno la ayuda que viene de Dios? <\/p>\n\n<p>La Escritura narra muchos episodios en los que esto se concreta a trav\u00e9s de la acci\u00f3n de hombres y mujeres \u2013como Mois\u00e9s, El\u00edas, Eliseo o Ester\u2013 llamados a ser instrumentos de la solicitud de Dios por el pueblo o por alguna persona en particular.<\/p>\n\n<p>Tambi\u00e9n nosotros, si \u00ablevantamos la mirada\u00bb, reconoceremos la acci\u00f3n de personas que, conscientemente o no, acuden en nuestra ayuda, y estaremos agradecidos a Dios, de quien procede en \u00faltima instancia todo bien (\u00c9l ha creado el coraz\u00f3n de cada uno) y podremos testimoniarlo a los dem\u00e1s. <\/p>\n\n<p>Por supuesto, es dif\u00edcil darse cuenta de ello si estamos encerrados en nosotros mismos y si, en los momentos dif\u00edciles, pensamos en c\u00f3mo salir adelante solo con nuestras fuerzas. <\/p>\n\n<p>En cambio, cuando nos abrimos, miramos alrededor y levantamos los ojos, descubrimos que tambi\u00e9n nosotros podemos ser instrumentos de Dios que se ocupa de sus hijos. Nos damos cuenta de las necesidades de los dem\u00e1s y podemos ser una ayuda preciosa para otros.  <\/p>\n\n<p><strong> \u00abMi auxilio me viene del Se\u00f1or, que hizo el cielo y la tierra\u00bb. <\/strong><\/p>\n\n<p>Cuenta Roger, de Costa Rica: \u00abUn sacerdote que conoc\u00eda me anunci\u00f3 que iba a venir a verme una persona para recoger unos pa\u00f1ales para adultos que le hab\u00eda ofrecido el grupo solidario del que formo parte, sabiendo que un parroquiano suyo los necesitaba. Mientras lo esperaba, vi pasar por delante a una vecina que estaba pasando por una situaci\u00f3n muy dif\u00edcil, y le di los \u00faltimos siete huevos que ten\u00eda, y otras cosas de comer. Se qued\u00f3 sorprendida porque no ten\u00eda nada para comer, ni ella, ni su marido ni sus hijos. Le record\u00e9 la invitaci\u00f3n de Jes\u00fas: \u201cPedid y se os dar\u00e1\u201d (<em>Mt<\/em> 7, 7), subrayando que \u00e9l est\u00e1 atento a nuestras necesidades. Volvi\u00f3 a casa feliz y agradecida a Dios.      <\/p>\n\n<p>Por la tarde lleg\u00f3 a casa la persona enviada por el sacerdote. Le ofrec\u00ed un caf\u00e9. Era camionero, y hablando, le pregunt\u00e9 qu\u00e9 transportaba. \u201cHuevos\u201d, me dijo, y me regal\u00f3 32\u00bb.    <\/p>\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Silvano Malini y el equipo de la Palabra de vida<\/em><\/p>\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a><em>Sal<\/em> 121 [120], 3<br\/><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\">[2]<\/a>Cf. Id., vers\u00edculo 1.<br\/><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\">[3]<\/a>Cf. Id., v. 8. <br\/><a href=\"#_ftnref4\" id=\"_ftn4\">[4]<\/a>Id., v. 4.<br\/><a href=\"#_ftnref5\" id=\"_ftn5\">[5]<\/a> C. Lubich, <em>Buscando las cosas de arriba<\/em>, Ciudad Nueva, Madrid 1993, p. 31.<br\/><\/p>\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><em>Foto &#8211; \u00a9Louis-Hansel-Unsplash <\/em><\/p>\n\n<div style=\"height:174px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Palabra de Vida &#8211; Octubre de 2025<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":387373,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[3603],"tags":[3346,3199],"class_list":["post-387776","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-parola-di-vita-es","tag-notifiche-es","tag-ppg-es"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/387776","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=387776"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/387776\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":387777,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/387776\/revisions\/387777"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/387373"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=387776"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=387776"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=387776"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}