{"id":393995,"date":"2026-01-17T05:00:00","date_gmt":"2026-01-17T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/?p=393995"},"modified":"2026-01-16T12:30:38","modified_gmt":"2026-01-16T11:30:38","slug":"evangelio-vivido-creibles-en-la-llamada-a-la-unidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/evangelio-vivido-creibles-en-la-llamada-a-la-unidad\/","title":{"rendered":"Evangelio vivido: cre\u00edbles en la llamada a la unidad"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>El amor de una familia<\/strong><\/p>\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-full is-resized\"><img alt=\"\" alt=\"\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"420\" height=\"560\" src=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Immagine1-3-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-394029\" style=\"aspect-ratio:0.7500245170148083;width:217px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Immagine1-3-edited.jpg 420w, https:\/\/www.focolare.org\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Immagine1-3-edited-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 420px) 100vw, 420px\" \/><\/figure>\n\n<p>Un viernes lleg\u00f3 Mois\u00e9s por recomendaci\u00f3n de otro muchacho venezolano que vive en la misma Casa-Refugio; le hab\u00eda dicho que pasara a vernos, ya que \u2013le asegur\u00f3\u2013 nosotros \u00edbamos a poder ayudarlo como migrante. Mois\u00e9s se nos acerc\u00f3 unas semanas antes de Navidad. Ven\u00eda viajando desde Colombia, y ten\u00eda solo tres mudas de ropa, y adem\u00e1s t\u00edpicamente caribe\u00f1as; las hab\u00eda tra\u00eddo consigo en el viaje. Ten\u00eda fr\u00edo. Gracias a Dios enseguida encontr\u00f3 trabajo en un restaurante, como lavaplatos y ayudante de cocina. Son pocos d\u00edas por semana en los que trabaja, pero por lo menos recibe almuerzo y cena.    <\/p>\n\n<p>Lo primero que hicimos fue entregarle ropa invernal y una manta porque dorm\u00eda en el suelo sobre una colchoneta que le hab\u00eda prestado el due\u00f1o de casa, un se\u00f1or que incluso hab\u00eda aceptado, muy amablemente, que pagara el alquiler cuando recibiera el primer sueldo. Sin duda, tuvo mucha suerte, porque nada m\u00e1s llegar hab\u00eda conseguido ese trabajo, una habitaci\u00f3n y un due\u00f1o de casa muy generoso. No todos los migrantes son tan afortunados. Se puso a llorar cuando vio lo que le est\u00e1bamos entregando y \u201c<em>el amor de la familia\u201d<\/em> (as\u00ed lo defini\u00f3) que recib\u00eda.   <\/p>\n\n<p>Es un joven profesional en el campo contable y comercial. Estamos rezando y le hemos pedido a Dios que en un futuro pueda ejercer su profesi\u00f3n. <\/p>\n\n<p>(S.R. &#8211; Per\u00f9) <\/p>\n\n<p><strong>La verdadera riqueza<\/strong><\/p>\n\n<p>Con mi cu\u00f1ado la relaci\u00f3n segu\u00eda siendo dif\u00edcil. Primero hab\u00edan sido las deudas por una actividad suya que hab\u00eda resultado deficitaria comercialmente y que hab\u00eda sido gestionada con inexperiencia y poca previsi\u00f3n. Por otro lado, ten\u00eda graves problemas de salud, que le exig\u00edan tratamientos y operaciones costosas. En todas esas ocasiones lo ayudamos, provey\u00e9ndole del dinero necesario, a costa de hipotecar nuestra casa y de usar los fondos acumulados para los estudios de nuestros dos hijos. No era f\u00e1cil ir m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites humanos de ese pariente nuestro, pero constatando a qu\u00e9 extremo penoso hab\u00eda llegado solo ven\u00eda a nuestra mente ese Jes\u00fas Abandonado que mi marido y yo quer\u00edamos amar. Tal vez nadie nos habr\u00eda reprochado si no hubi\u00e9ramos seguido pagando por los errores ajenos; pero, sin embargo, como cristianos, se nos ped\u00eda que fu\u00e9ramos fieles a otra l\u00f3gica. Hablando de todo ello con mi esposo, \u00e9l trajo a colaci\u00f3n una cuenta bancaria que hab\u00eda abierto para eventuales emergencias. Por m\u00e1s que \u00edbamos a perder los intereses, lo pon\u00eda a disposici\u00f3n de su hermano. Inmediatamente nos sentimos m\u00e1s en paz y m\u00e1s unidos entre nosotros. Creo que esa es nuestra verdadera riqueza.      <\/p>\n\n<p>(C. &#8211; Corea del Sur)<\/p>\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Maria Grazia Berretta<\/em><\/p>\n\n<p>(extra\u00eddo de Il Vangelo del Giorno, Citt\u00e0 Nuova, a\u00f1o XII\u2013 n\u00famero 1\u00b0 enero-febrero 2026)<\/p>\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Foto: \u00a9 Taylor Nicole &#8211; Unsplash \/ \u00a9 Silvano Ruggero<\/p>\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cSolo hay una iglesia, solo hay un Esp\u00edritu, y Dios los llam\u00f3 a una sola esperanza de salvaci\u00f3n\u201d escribe San Pablo en la carta a los Efesios (Efesios 4, 4). Una advertencia que vuelve expl\u00edcita la clave para poder ser concretamente testigos del amor de Cristo: la unidad que debemos vivir juntos. <\/p>\n","protected":false},"author":33,"featured_media":394032,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[3289,3311],"tags":[3346,3199],"class_list":["post-393995","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-testimonianze-di-vita-es","category-vite-vissute-es","tag-notifiche-es","tag-ppg-es"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/393995","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/33"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=393995"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/393995\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":394054,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/393995\/revisions\/394054"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/394032"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=393995"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=393995"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=393995"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}