{"id":401079,"date":"2026-04-14T12:00:00","date_gmt":"2026-04-14T10:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/?p=401079"},"modified":"2026-04-14T10:11:34","modified_gmt":"2026-04-14T08:11:34","slug":"libano-la-resistencia-de-la-solidaridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/libano-la-resistencia-de-la-solidaridad\/","title":{"rendered":"L\u00edbano: la resistencia de la solidaridad"},"content":{"rendered":"\n<p>En la vor\u00e1gine de las noticias r\u00e1pidas sobre la guerra en el L\u00edbano, las historias individuales se pierden y los rostros humanos se desdibujan detr\u00e1s de los n\u00fameros de los desplazados y las noticias sobre los bombardeos. Pero a pesar de ello la realidad, as\u00ed como lo manifiestan los testimonios en el lugar, es mucho m\u00e1s profunda y dolorosa de lo que muestran los titulares. En este \u201ctiempo de guerra\u201d, cientos de miles de libaneses viven una condici\u00f3n de desplazamientos repetidos, como si fuera un destino que se renueva con cada oleada de violencia. Pero en el medio de esta oscuridad surgen tambi\u00e9n rostros humanos que tratan de devolverle a la vida su significado.   <\/p>\n\n\n\n<p>Desde el comienzo de la escalada y con la expansi\u00f3n de los raids a\u00e9reos y de las \u00f3rdenes de evacuaci\u00f3n, el desplazamiento ya no es un evento excepcional, sino que se ha vuelto un estilo de vida. No son \u00e1reas puntuales evacuadas, sino regiones enteras desplazadas, desde el sur hasta el Valle de la Bec\u00e1, e incluso en el coraz\u00f3n de la capital Beirut. En ese escenario el n\u00famero de los evacuados ha superado el mill\u00f3n, en una de las mayores oleadas de desplazamiento interno en la historia reciente del pa\u00eds. Son muchas las v\u00edctimas civiles.   <\/p>\n\n\n\n<p>Pero detr\u00e1s de ese n\u00famero se esconden historias humanas que resumen la tragedia. Zeina Chahine llev\u00f3 a cabo algunas entrevistas para contar el dolor de la gente, y al mismo tiempo la grandeza de la acci\u00f3n humanitaria que se vuelve encuentro, consuelo y fuerza colectiva contra la injusticia. <\/p>\n\n\n\n<p>Marwan, uno de los desplazados del sur, resume la experiencia con una frase dolorosa: \u201cNos estamos marchitando lentamente\u201d. No es solo una met\u00e1fora, sino la descripci\u00f3n de una vida que se va consumiendo gradualmente, en donde el ser humano pierde su casa, su trabajo y su estabilidad, pero sin perder del todo la esperanza\u2026 que, sin embargo, se desgasta. Marwan agrega que incluso la idea de regresar ha cambiado: ya no sue\u00f1a con su propia casa, sino simplemente con el retorno, de cualquier manera que sea posible.  <\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, Nawal cuenta el momento de la huida forzosa: una llamada telef\u00f3nica en el medio de la noche, pocos minutos para recoger lo que cada uno puede llevarse consigo, luego la huida bajo los bombardeos. \u201c\u00bfQu\u00e9 tenemos que llevarnos?\u201d es una pregunta que manifiesta la impotencia frente a la rapidez del derrumbe. Una peque\u00f1a maleta en cambio de una vida entera que se deja detr\u00e1s. Ella tambi\u00e9n, como muchos otros, no ha vivido una evacuaci\u00f3n una sola vez, sino varias y repetidas veces, hasta cuando el regreso a la \u201ctabula rasa\u201d se ha vuelto parte de la experiencia misma.   <\/p>\n\n\n\n<p>Los ni\u00f1os y los j\u00f3venes tambi\u00e9n pagan el precio. Suleiman, de diecis\u00e9is a\u00f1os, se encuentra fuera del colegio, en un refugio tempor\u00e1neo, y resume la guerra diciendo: \u201cEs mi cruz en esta vida\u201d. Son palabras que muestran que la guerra no roba solo el presente, sino tambi\u00e9n la inocencia de la edad.  <\/p>\n\n\n\n<p>Pero junto a este dolor vive tambi\u00e9n otra imagen, no menos presente: la de la solidaridad humana. De escuelas transformadas en centros de acogida y sitios hacinados en las ciudades, surgen voluntarios e iniciativas individuales que tratan de colmar el vac\u00edo de la ausencia. Personas que duermen en el suelo, con una grave falta de los bienes m\u00e1s esenciales, e intentos graduales de proveer de colchones y mantas. La necesidad no tiene que ver solo con la comida y el agua, sino tambi\u00e9n con todo lo que preserva la dignidad humana, como productos para la higiene personal\u2026 porque tambi\u00e9n en una situaci\u00f3n de desplazamiento el ser humano necesita sentir su dignidad.   <\/p>\n\n\n\n<p>Abir, madre y voluntaria, ve la ayuda como un deber humano ante todo. Dice que lo que m\u00e1s le impacta es \u201cel miedo en la mirada de la gente\u201d, esa ansiedad constante por un futuro incierto. Pero al mismo tiempo observa tambi\u00e9n el fuerte impulso a la solidaridad: \u201cLa gente corre a ayudar, sin pedir nada a cambio\u201d. En un contexto en el que las instituciones a veces se ven limitadas, las iniciativas individuales se vuelven la primera l\u00ednea de defensa de la humanidad.   <\/p>\n\n\n\n<p>Este encuentro entre el dolor y la solidaridad revela una fuerte contradicci\u00f3n: la guerra divide a las personas, pero al mismo tiempo crea espacios inesperados de solidaridad. Es como si la sociedad, en los momentos de colapso, se redescubriera a s\u00ed misma a trav\u00e9s de sus individuos. <\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, a pesar de las diferencias en las opiniones y en la pertenencia a una posici\u00f3n, el punto com\u00fan sigue siendo el sentimiento de desarraigo y el rechazo de la guerra y de sus tragedias. Con el pasar del tiempo, incluso la forma de la esperanza cambia: de \u201csi Dios quiere volveremos a encontrar nuestra casa\u201d a simplemente \u201csi Dios quiere volveremos\u201d. Una esperanza que se reduce, pero no se apaga.  <\/p>\n\n\n\n<p>Queda suspendida en los labios de todos una pregunta: \u201cMa\u00f1ana, \u00bfad\u00f3nde iremos?\u201d. No es una pregunta acerca de un destino preciso, sino simplemente acerca del destino mismo. <\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, no obstante todo el dolor, estos testimonios manifiestan una doble verdad: la guerra hiere profundamente al ser humano, s\u00ed, pero no logra cancelar su humanidad. Entre una carpa y un refugio, entre p\u00e9rdida y nostalgia, nace otra forma de resistencia, que es la resistencia de la solidaridad. <\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, mientras algunos se marchitan lentamente, otros los riegan con esa cantidad de solidaridad de la que son capaces, permitiendo que la vida contin\u00fae. Porque la fe en la fraternidad humana es una realidad que hemos interiorizado vivi\u00e9ndola y practic\u00e1ndola, transmitida por nuestros padres y nuestros abuelos, hasta volverse sangre en nuestras venas y parte de nuestra civilizaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Elaborado por Rima Saikali<br>Al Madina Al Jadida<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained\">\n<div class=\"wp-block-group has-background is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained\" style=\"background-color:#def2d0\">\n<p><strong>Est\u00e1 activa la emergencia Oriente Pr\u00f3ximo. Todo aporte permite llevar alivio a las muchas familias afectadas por el flagelo de la guerra. Muchas han perdido la casa, otras buscan refugio en estructuras que abren sus puertas a pesar de los recursos cada vez m\u00e1s limitados. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para enviar el propio aporte <a href=\"https:\/\/www.focolare.org\/es\/emergencia-oriente-medio-2\/\">hacer click aqu\u00ed <\/a><\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Fotos: \u00a9Pexels-Mohamad-Mekawi<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:127px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La guerra en el L\u00edbano ha causado m\u00e1s de un mill\u00f3n de desplazados, lo que ha transformado la emergencia en una condici\u00f3n difundida y prolongada. En los testimonios que ofrecemos se da cuenta de p\u00e9rdidas materiales, traumas y una esperanza cada vez m\u00e1s reducida. Sin embargo, crece la red espont\u00e1nea de solidaridad al aparecer, cada vez m\u00e1s, verdaderas semillas de humanidad.   <\/p>\n","protected":false},"author":33,"featured_media":401076,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[3094,3289],"tags":[3346,3199],"class_list":["post-401079","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sociale-4","category-testimonianze-di-vita-es","tag-notifiche-es","tag-ppg-es"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/401079","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/33"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=401079"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/401079\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":401095,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/401079\/revisions\/401095"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/401076"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=401079"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=401079"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=401079"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}