{"id":404503,"date":"2026-07-01T05:02:00","date_gmt":"2026-07-01T03:02:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolare.org\/?p=404503"},"modified":"2026-06-30T12:23:01","modified_gmt":"2026-06-30T10:23:01","slug":"el-que-fue-sembrado-en-tierra-buena-es-el-que-oye-la-palabra-y-la-comprende-este-si-que-da-fruto-mt-13-23","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/el-que-fue-sembrado-en-tierra-buena-es-el-que-oye-la-palabra-y-la-comprende-este-si-que-da-fruto-mt-13-23\/","title":{"rendered":"\u00abEl que fue sembrado en tierra buena es el que oye la Palabra y la comprende: este s\u00ed que da fruto\u00bb (Mt 13, 23)."},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de haber hablado en par\u00e1bolas a una gran muchedumbre a la orilla del lago Tiber\u00edades, Jes\u00fas se dirige a sus disc\u00edpulos y les explica a ellos el sentido profundo de sus palabras.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El protagonista de nuestro relato es la Palabra de Dios, comparada con una semilla peque\u00f1a y fr\u00e1gil. La piedras, las zarzas y las aves pueden impedirles germinar, echar ra\u00edces y producir espigas maduras, pero el sabio sembrador conoce su sorprendente vitalidad. <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A trav\u00e9s de estas im\u00e1genes, Jes\u00fas revela la relaci\u00f3n entre el hombre y la Palabra que Dios ofrece abundantemente, pero hay quien la acoge y quien, por diversos motivos, la deja caer sin que d\u00e9 fruto. Efectivamente, en el coraz\u00f3n humano, la superficialidad y las excesivas preocupaciones materiales amenazan el milagro de la vida sobrenatural que Dios mismo desea encender en sus criaturas. <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n a nosotros, como a los disc\u00edpulos, Jes\u00fas nos invita a entrar en el humilde misterio del amor de Dios, y al mismo tiempo nos interpela personalmente sobre una decisi\u00f3n: \u00bfqu\u00e9 terreno queremos ser?<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEl que fue sembrado en tierra buena es el que oye la Palabra y la comprende: este s\u00ed que da fruto\u00bb.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escuchar y comprender: este parece ser el secreto que nos convierte en un terreno acogedor, donde la semilla de la Palabra puede expresar su fuerza y dar buenos frutos.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Qu\u00e9 valioso es estar disponibles a la escucha! Es el espacio espiritual para dejar entrar la vida de Dios, que siempre nos precede con su misericordia, con la paciencia del trabajador que conoce y respeta los tiempos de maduraci\u00f3n.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las palabras de Dios, como escribe Chiara Lubich, \u00abiluminan interiormente no solo la mente, sino todo el ser, porque son luz, amor y vida. Dan paz \u2013la que Jes\u00fas llama suya: \u201cmi paz\u201d\u2013 incluso en los momentos de turbaci\u00f3n y de angustia. Dan alegr\u00eda plena aun en medio del dolor que a veces atenaza el alma. Dan fuerza, sobre todo cuando sobrevienen el abatimiento o el des\u00e1nimo. Nos hacen libres porque abren el camino de la Verdad. [\u2026] Tambi\u00e9n en nosotros debe nacer un amor apasionado por la Palabra de Dios: acoj\u00e1mosla atentamente cuando se nos proclame en las iglesias, le\u00e1mosla, estudi\u00e9mosla, medit\u00e9mosla\u2026 Pero sobre todo estamos llamados a vivirla. [\u2026] Al vivir una Palabra de Jes\u00fas vivimos todo el Evangelio, porque en cada Palabra suya \u00c9l se entrega por completo, viene \u00c9l mismo a vivir en nosotros [\u2026] y sustituye nuestro modo de pensar, de querer y de obrar en todas las circunstancias de la vida\u00bb <a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEl que fue sembrado en tierra buena es el que oye la Palabra y la comprende: este s\u00ed que da fruto\u00bb.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Wambil de M\u00e9xico nos cuenta: \u00abHubo un tiempo en que me sent\u00eda atrapado en un profundo agujero. Estaba inmerso en una relaci\u00f3n violenta, trataba de huir y arreglarlo todo con mis fuerzas. Influido por las redes sociales y el ruido exterior, a menudo persegu\u00eda cosas que no estaban en el plan de Dios. A pesar de todos mis esfuerzos, segu\u00eda sinti\u00e9ndome vac\u00edo y sin una meta. Sab\u00eda que el amor es un lenguaje universal, as\u00ed que me puse a hacer voluntariado, y encontr\u00e9 un modo de actuar que solo pod\u00eda venir de Dios. Con el tiempo descubr\u00ed un lugar donde escuchar su Palabra y crecer en la relaci\u00f3n con \u00c9l. Estoy profundamente agradecido\u00bb. <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Incluso cuando nos sentimos tierra \u00e1rida y pedregosa, la misma Palabra es eficaz, como revela el profeta Isa\u00edas: \u00abComo bajan la lluvia y la nieve desde el cielo, y no vuelven all\u00e1 sino despu\u00e9s de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, [\u2026] as\u00ed ser\u00e1 la palabra que sale de mi boca: no volver\u00e1 a m\u00ed vac\u00eda, sino que cumplir\u00e1 mi deseo y llevar\u00e1 a cabo mi encargo\u00bb (<em>Is<\/em> 55, 10-11).<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sostenidos por esta esperanza, en un tiempo dominado por miedos y tensiones, cultivemos tambi\u00e9n la confianza en las mujeres y en los hombres con quienes compartimos la vida. Confiemos en su capacidad de dar buenos frutos y de crear ocasiones de escucha y di\u00e1logo, para caminar juntos hacia el horizonte de la fraternidad.  <\/p>\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Letizia Magri y el equipo de la Palabra de Vida<\/p>\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> C. LUBICH, Palabra de vida de marzo de 2003: Ciudad Nueva n. 396 (2003\/3), pp. 24-25.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Foto \u00a9 Horacio30 &#8211; Pixabay<\/p>\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Palabra de Vida &#8211; Julio 2026<\/p>\n","protected":false},"author":33,"featured_media":404502,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"give_campaign_id":0,"_seopress_titles_title":"","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","_seopress_robots_follow":"","_seopress_robots_imageindex":"","_seopress_robots_snippet":"","_seopress_robots_primary_cat":"","_seopress_robots_breadcrumbs":"","_seopress_robots_freeze_modified_date":"","_seopress_robots_custom_modified_date":"","_seopress_robots_canonical":"","_seopress_social_fb_title":"","_seopress_social_fb_desc":"","_seopress_social_fb_img":"","_seopress_social_fb_img_attachment_id":0,"_seopress_social_fb_img_width":0,"_seopress_social_fb_img_height":0,"_seopress_social_twitter_title":"","_seopress_social_twitter_desc":"","_seopress_social_twitter_img":"","_seopress_social_twitter_img_attachment_id":0,"_seopress_social_twitter_img_width":0,"_seopress_social_twitter_img_height":0,"_seopress_redirections_value":"","_seopress_redirections_enabled":"","_seopress_redirections_enabled_regex":"","_seopress_redirections_logged_status":"","_seopress_redirections_param":"","_seopress_redirections_type":0,"_seopress_analysis_target_kw":"","_seopress_news_disabled":"","_seopress_video_disabled":"","_seopress_video":[],"_seopress_pro_schemas_manual":[],"_seopress_pro_rich_snippets_disable_all":"","_seopress_pro_rich_snippets_disable":[],"_seopress_pro_schemas":[],"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[3603],"tags":[3346,3199],"class_list":["post-404503","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-parola-di-vita-es","tag-notifiche-es","tag-ppg-es"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/404503","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/33"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=404503"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/404503\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":404504,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/404503\/revisions\/404504"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/404502"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=404503"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=404503"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=404503"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}