Pollada 2012: un día en familia

 
Una vez más se realizó el singular almuerzo en un día a pleno sol y con numerosa concurrencia.

El año pasado había quedado una deuda pendiente, que este 14 de octubre la gente de O’Higgins y de Mariápolis se empeñó en saldar con particular esmero: “La Pollada”. Más de 500 personas, entre habitantes, amigos y vecinos de la ciudadela y de localidades cercanas, incluidas autoridades y representantes de las fuerzas vivas, pudimos así compartir esta ya tradicional experiencia de fraternidad. Bajo la acogedora arquitectura del amplio salón comunitario, dispuesto esta vez como festivo salón comedor, los jóvenes de la Mariápolis, más otros mozos de ocasión, se encargaron de hacer circular en abundancia el tradicional menú de empanadas y pollo a las brasas, que un disciplinado escuadrón de voluntarios venía preparando desde hora temprana. El espectáculo de las interminables parrillas y el día soleado ya había anticipado, a los ojos de los comensales, el placer de una buena mesa y amena sobremesa, coronada por intérpretes de música local y de otras tierras. La tarde fue propicia para salir a recorrer las calles arboladas, distribuirse en ruedas de mate y aprovechar los servicios de los bares y helados de Villa Blanca y Campo Verde, incluidos recorridas guiadas para conocer en vivo y en directo las distintas actividades de la Mariápolis. La noche caía y muchos todavía demoraban en partir, ya con las luces encendidas. Haciendo un espontáneo balance entre el grupo de organizadores se coincidía en que, más allá de lo festivo del evento, lo más gratificante era la natural integración existente entre las poblaciones de la ciudadela y O´Higgins, fruto de tantos años de convivencia.

Lo recaudado fue donado a la Sala de primeros auxilios y a la Casa para ancianos, ambos de O’Higgins, quienes nos hicieron llegar el agradecimiento que se reproduce a la derecha.

 

 

ALGUNAS IMAGENES (de María Inés Pruvost y Eli Vasconcellos)