Mil jóvenes para vivir la “locura” de la Mariápolis

 
Acudieron de toda Argentina y países vecinos para un fin de semana con la propuesta de "Vivamos esta locura".

Vemos tantos problemas en nuestro mundo, y muchos esperando que sean otros quienes busquen soluciones, nosotros somos 90 jóvenes de 20 países que decidimos no esperar más, elegimos ser los protagonistas de este cambio, y descubrimos la receta: la unidad.

Estos “locos” vivimos en la Mariápolis Lía y empezamos un camino hacia la fraternidad, dedicando un año de nuestras vidas para vivir en concreto el amor del evangelio, ese amor que da la vida hasta el final. Como parte de este deseo de vivir por un mundo unido realizamos una fiesta en la que buscamos transmitir cómo podemos ser constructores de unidad en nuestra vida cotidiana.

Bajo el lema “VIVAMOS ESTA LOCURA” los días 27 y 28 de Septiembre, recibimos a más de 1000 jóvenes de todas las regiones de Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil, para compartir una fiesta diferente.

El sábado comenzaron a llegar los primeros 400 de las ciudades más lejanas quienes pudieron conocer de cerca el estilo de vida que llevamos a través de diferentes actividades como visitas guiadas por los trabajos, talleres donde se involucraron donando sus talentos, y al final de la noche un momento de diversión al mejor estilo joven: música, baile, coreografías. Una gran alegría en este día fue la respuesta de los jóvenes que adhirieron a nuestra propuesta de vivir una noche sin alcohol.

El Domingo la Mariápolis se vistió de carnaval, grupos, máscaras, colores por todas partes y un sol radiante, crearon el clima ideal para el comienzo de tan esperada fiesta.

¿Qué “locura” quisimos vivir con ellos? La locura del amor que se puede donar cuando uno se anima a conocerse tal cual es, sacándose las máscaras que nos hacen “uno más de una multitud desordenada”, fue así que compartimos nuestras experiencias más profundas del ir contracorriente, ser auténticos en nuestras elecciones, cómo vivir el momento presente y hacer una decidida opción por Jesús como Ideal de nuestras vidas.

Fue una mañana llena de emociones en la que cada uno dio lo mejor de sí. El teatro nos interpelaba sobre la vida que llevamos, los hilos que nos atan y no nos dejan ser libres; las danzas con su fuerza aportaban color y alegría a este carnaval de nuestra vida; y la música nos ayudaba a darnos cuenta que somos muchos los locos que no queremos quedarnos en preguntas sino ser juntos la respuesta siendo conquistadores de un camino sin límites.

Para quienes organizamos esta jornada fue un momento intenso donde palpamos que la unidad es una locura que se puede alcanzar. Ahora es tarea de cada uno de los participantes llevar “nuestra locura” a los ambientes donde vive cotidianamente.

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