Todos somos Mariápolis

 

Entre mate y mate los saludos y las risas llenaron el espacio del encuentro de los habitantes de la Mariápolis y sus alrededores. Adultos, niños y jóvenes todos juntos, como en una gran familia, que cuando se reúne se cuentan qué hicieron, cómo están y  cuáles son su proyectos. Pero claro, siempre hay alguien nuevo que se suma a la familia. Por eso, es necesario presentar a los jóvenes que llegaron a la Ciudadela  este año. Son de 17 nacionalidades, la más lejanas Teresa y Ángela de Corea.

Una dinámica ayudó a conocerse a aquellos que se veían por primera vez, pero no sólo,  también para muchos que de años se conocían los rostros descubrieron algo novedoso.

“Un desafío continuo dejar las propias raíces para descubrir otros mundos, otras formas; pero lo sabemos hay que animarse a poner entre paréntesis por un instante todo los que es propio para descubrir la riqueza que aporta lo distinto. Suele ser doloroso pero después,  sin saber bien cómo,   te das cuenta de que se ilumina lo mejor de cada uno.” lo afirma convencida María, casi al final de su recorrido por la Mariápolis.

Visitas al Hogar de Ancianos en O’Higgins, encuentros de familia en Junín, Reuniones ecuménicas en Chacabuco todas actividades realizadas durante el año que aportan a la construcción de un mundo mejor.

Al concluir, las letras  de las canciones, interpretadas por los jóvenes, reforzaron el propósito de seguir trabajando juntos, extendiendo los límites para ser una gran Mariápolis allí donde se encuentren.

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