17 Jun 2016 | Focolare Worldwide
«Cuando sonó el teléfono el domingo a la mañana, del otro lado del cable estaba el hijo de mi marido que gritaba y lloraba: un amigo suyo se encontraba entre las víctimas de la masacre de Orlando. Quedamos paralizados y también nosotros lloramos abiertamente. La tragedia había entrado en nuestra casa». Rachel sintió que la única respuesta posible a este dolor sin sentido era el amor, era reunir a la familia. «Nos unimos al momento de silencio de las 6.00 de la tarde, que hizo que toda la ciudad y el Estado se detuvieran, y luego fuimos a misa porque sólo Dios podía consolar a las familias, a los heridos, a los amigos y a nuestro hijo». El salón de belleza de Eva que queda a pocas cuadras del club y los colaboradores conocían bien a algunas de las personas que lo frecuentaban. «No había visto la Tv y no me había alarmado particularmente por las sirenas nocturnas y por lo tanto, me enteré del atentado sólo en la iglesia cuando anunciaron que un parroquiano nuestro había sido asesinado. Lo conocíamos. Estas personas, eran profesionales, eran nuestras amigas, no sólo gay. Lo que le ocurrió a ellos me podría haber ocurrido a mí o a mis seres queridos. Me pregunté si había dado lo mejor de mí misma para amar a quien estaba a mi lado. Esos disparos habían asesinado a jóvenes, pero yo no podía dejar que el amor muriera».

Una vigilia de oración por las víctimas de la matanza de Orlando
Son muchos los testimonios que se intercambiaron los miembros de los Focolares en las horas siguientes a la masacre de Orlando, donde en un conocido night club para Lgtb perdieron la vida 49 personas, asesinadas por Omar Matee, un hombre con serios problemas psíquicos, que quiso marcar ese gesto de muerte como una reivindicación religiosa. Las investigaciones hasta el momento demuestran que el Islam no tiene nada que ver con los homicidios perpetrados, dado que el asesino hace tiempo había sido identificado por su carácter belicoso y agresivo. «Las noticias de homicidios brutales como el del domingo parece que se han convertido en algo normal y sentía que estaba siendo contagiado por un sentimiento de insensibilidad – confiesa Martín. ¿Por qué seguir creyendo en la fraternidad y en el amor frente a esta misión imposible de revertir el mal? Cuando estos pensamientos abstractos tomaron el rostro de muchos amigos musulmanes, advertí físicamente la angustia y el dolor que estaban sintiendo al ser tachados nuevamente como terroristas. No podía ignorar las horas transcurridas dialogando con ellos, conociéndolos y en muchas ocasiones ayudándonos recíprocamente. No puedo y no quiero ignorar el bien que existe y que permite que este mundo se convierta en un mejor lugar».
El riesgo de que los musulmanes sean nuevamente acusados de favorecer actos de violencia es fuerte, pero la realidad es muy distinta porque justamente ellos fueron los primeros en donar su sangre para muchos heridos y en muchas ciudades la oración del fin de la jornada del Ramadán fue dedicada especialmente a los muertos de Orlando. Las edades de Sandra, Milagros y Joyce, juntas suman menos de 70 años. Se repitieron a sí mismas que el Evangelio es la única arma que no hiere a los demás, sólo al propio orgullo y al propio egoísmo. «Es completamente insensato todo lo que estamos viviendo, pero no dejar que el miedo nos detenga. Debemos demostrar que nuestro amor personal justamente porque comienza por el más pequeño, por la paz en nuestro ambiente de trabajo, por nuestro vecino, puede cambiar mucho, puede llevar perdón y esperanza» «Cuando el domingo a la mañana me enteré de la tragedia, que ocurrió lejos de mi casa, a personas que han hecho elecciones distintas de la mía, pensé que la diversidad no puede dividirnos: son nuestros hermanos y hermanas». Celi comenzó con este testimonio una cadena de oraciones y de comunión. «La única respuesta al odio y al terrorismo es no dejar de vivir con esta fe y sobre todo junto a todos aquellos que realmente no se rinden, y siguen ofreciendo la caricia de Dios, a pesar de sus muchas fragilidades».
16 Jun 2016 | Focolare Worldwide
“Cristianos de fiesta” fue el título de un gran encuentro ecuménico realizado en Niza (Francia), donde Martin Hoegger, pastor reformado suizo, fue invitado a dar su testimonio sobre “Cristo, luz en mi vida”, y sobre cómo esta luz lo llevó del ateísmo a la fe. Reportamos una síntesis. La intervención integral se puede leer en francés en su blog. «Cuando tenía 18 años, me hacía muchas preguntas sobre el sentido de la vida. Me preguntaba qué estudios emprender. Estaba muy aferrado a la Filosofía y a la Literatura, pero lo que buscaba no era sólo la sabiduría. También quería conocer a Dios. Me inscribí en la Facultad de Teología de Lausana. Me atraía el estudio de la religión y pensaba que encontraría mi camino en la Teología. Pero a medida que avanzaba, aumentaban los interrogantes. Después de 10 meses me había vuelto ateo. Un día entré en una iglesia y dejé escrita mi rebelión en el atril: “¡Dios no existe!”. Entonces decidí dejar de estudiar, pero seguí haciéndome preguntas. Tiempo después, un amigo me invitó a participar en un encuentro en Aix-en-Provence, en una facultad de Teología protestante. Allí Dios me esperaba. Me impresionó la atmósfera de fraternidad que se vivía en ese encuentro. A la noche, me arrodillé en mi habitación y sólo una palabra salió de mi boca: “perdón”. Estaba sorprendido: ¿a quién dirigía esa palabra? En el fondo sabía por qué la había pronunciado: en esa época había entrado en conflicto con muchas personas y había herido a bastantes de ellas. Regresando a casa fui a visitarlas para pedir “perdón”. Cada vez era una experiencia nueva, de luz. Sentía que Cristo me esperaba en los demás, sobre todo en los más débiles. A partir de allí busqué un contacto con otros cristianos. Hasta ese día había vivido por mi cuenta. Ahora descubría la luz de Jesús Resucitado que ilumina a quienes se reúnen en Su nombre. Comparto con ustedes tres experiencias de la Palabra que tienen una fuerte dimensión ecuménica. La escuela de la Palabra: cuando era director de la Sociedad Bíblica Suiza entré en contacto con el Card. Martini, quien entonces era el arzobispo de Milán. Él reunía a miles de jóvenes mediante la propuesta de la lectio divina. A algunos dirigentes juveniles de las iglesias católicas, reformada y evangélica en Suiza les interesó esta experiencia. El Cardenal nos animó a lanzar una escuela ecuménica de La Palabra. Experimentamos que escuchar juntos a Cristo nos une profundamente. La Palabra de Vida, como “luz en mi camino” (Salmos 119,105). La Palabra de Vida la publica el Movimiento de los Focolares, con el que estoy en contacto desde hace unos veinte años. Se trata de tomar un versículo de la Biblia, meditarlo y profundizarlo durante todo el mes, pero sobre todo, de tratar de vivirlo en la vida cotidiana y compartir los frutos con los demás. En las parroquias donde he ejercitado mi ministerio he propuesto vivirla: renueva la parroquia. La celebración de la Palabra en la catedral de Lausana, el primer domingo a la noche de cada mes. La Comunidad de las Iglesias cristianas del cantón de Vaud, ha invitado a las 20 iglesias que forman parte de él. Desde el 2004, más de 100 celebraciones nos han reunido en este lugar. Son un aprendizaje introductorio al ecumenismo en donde descubrimos nuestras diversidades y gozamos por ellas. Nos anima a no tener miedo de la diversidad y a dar gracias por los dones encontrados en los otros, que no dejan de enriquecernos. Esta iniciativa es preciosa para ayudarnos como cristianos a caminar juntos hacia la unidad. Reunirnos juntos ante la presencia de Dios para escuchar su Palabra, es anticipar desde ya la plena comunión. Mediante la oración, el Espíritu Santo nos une. Por eso Cristo es luz en mi vida». Maria Chiara De Lorenzo Blog de Martin Hoegger Discurso del papa Francisco a la Directiva de la Comunión mundial de las Iglesias Reformadas.
15 Jun 2016 | Senza categoria
La Carta «Iuvenescit Ecclesia», firmada por el Cardenal prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Ludwig Müller, y por el arzobispo secretario, Luis Ladaria, fue aprobada por el Papa Francisco, y está dirigida a los obispos de la Iglesia Católica. Está centrada “en la relación entre los dones jerárquicos y los carismáticos para la vida y la misión de la Iglesia”. La Carta está injertada en el camino de la Iglesia “en salida”, en esta nueva fase de la historia y representa un motivo de alegría y de gratitud para las nuevas realidades eclesiales de las que el Movimiento de los Focolares es una expresión. Esta reciprocidad entre los dones jerárquicos y los dones carismáticos, de la que hace referencia la Carta, interpreta plenamente la experiencia que ha acompañado al Movimiento de los Focolares hasta hoy. Éste se encuentra inmerso en el cauce de las “olas de Movimientos” suscitadas por el Espíritu Santo para la renovación de la Iglesia en sinergia con sus Pastores, como afirmó el entonces Card. Ratzinger en mayo de 1998, en preparación al Jubileo del 2000. El Movimiento de los Focolares se siente ulteriormente motivado, por la “Iuvenescit Ecclesia”, a corresponder con autenticidad a la co-esencialidad entre dones jerárquicos y dones carismáticos que San Juan Pablo II indicó, siguiendo la línea del Concilio Vaticano II. Hoy día, dicha co-esencialidad se ha vuelto más que nunca necesaria para la vida y la misión de la Iglesia, al servicio de la humanidad, de sus expectativas, heridas e instancias, con el objetivo, comprometedor pero realista, de edificar todos juntos la civilización del amor. Lee el documento integral Fuente: Servicio de informaciones Focolares-SIF
15 Jun 2016 | Focolare Worldwide, Senza categoria
La crisis de los refugiados en Europa interpela a todo el mundo, por sus dimensiones y sus muertes, las fronteras cerradas, y también por la gran generosidad de muchos. Esta noticia nos llegó desde Indonesia y los que escriben son los Jóvenes por un Mundo Unido de la ciudad de Medan (que tiene 4 millones de habitantes). «Los numerosos refugiados que acampan en Grecia nos interpelaban. Queríamos hacer algo. Decidimos por lo tanto vivir nuestra Semana del Mundo Unido de 2016, organizando un concierto para recaudar fondos para ellos. Ese concierto era también una expresión fuerte para afirmar que la paz es posible y comienza por nosotros mismos, a través de hechos concretos». «Teníamos dos meses para prepararlo; no era mucho tiempo, pero dijimos que lo íbamos a lograr y nos pusimos a trabajar sin prestarle atención al cansancio físico y a las dificultades económicas. Para cubrir los gastos de la organización fuimos a tocar nuestras canciones a los restaurantes, y tampoco faltó la providencia de Dios. Logramos así pagar el alquiler de la sala, una parte del sistema de sonido y otros gastos varios». «Cuando vi a todos esos jóvenes delante de mí – cuenta Ika- traté de no pensar en mí misma sino en los refugiados y me armé de coraje». Desde el punto de vista técnico – confiesan con simplicidad- «hubo muchos errores, pero la atmósfera de entusiasmo y de alegría de casi 350 participantes nos convenció de que ¡valió la pena!». Un coro de una universidad católica y 4 cantantes quisieron dar su contribución al concierto por la paz». «Se recaudaron € 600, que corresponde a 3 ó 4 meses de sueldo base en Indonesia. No es muchísimo, pero estábamos muy felices porque pudimos dar nuestro grano de arena por nuestros hermanos en dificultades» «Fue una experiencia extraordinaria – afirma Randi -. Sentí fuerte que las diferencias, tanto religiosas como de etnia, verdaderamente son bellas. Espero que muchos corazones hayan sentido el impacto y comiencen a amar con gestos concretos» «En un mural en el que estaba escrito “Let’s bridge”, los participantes dejaron por escrito su compromiso de construir la paz».
14 Jun 2016 | Focolare Worldwide
Párroco de misericordia «Para comenzar el Año de la misericordia con un gesto concreto, le pedí perdón a mis parroquianos si no se habían sentido siempre amados por mí e invité, a aquél que lo deseaba, a acercarse y darnos un apretón de manos para sellar el pacto de vernos con ojos nuevos. Se formó una fila larguísima; con cada uno pude intercambiar alguna palabra. Al día siguiente, una parroquiana que no había estado presente vino a pedirme si podía repetir con ella ese gesto que había impresionado mucho a la gente del pueblo y que estaba teniendo muchas consecuencias» (I. S. – Hungría) Compartir «Estoy casi ciego. El compañero que me ayuda a estudiar me dio 1.220 chelines para comprar el medicamento contra la malaria. En la calle hacia la farmacia, me encontré con una señora pobre que me contó sus necesidades económicas. Para ayudarla le di 200 chelines. Poco después, delante de la farmacia, me encontré con otra mujer, también ella necesitada de dinero: no tenía lo suficiente para comprar un medicamento que precisaba. También en ella reconocí a Jesús que me pedía ayuda. Así que otros 200 chelines fueron para ella. Ahora, para comprar mi medicamento me faltaban 400 chelines. Estaba seguro de que Dios no me haría faltar su auxilio, así que entré igualmente a la farmacia. Y allí encontré un amigo que hacía tiempo no veía. Apenas le conté lo que me pasaba, él insistió en ofrecerme 500 chelines: más de lo que necesitaba». (R. S. – Tanzania) En el lavadero público «Éramos muchas las que estábamos en el lavadero público lavando nuestra ropa cuando llegó un hombre casi ciego con dos sábanas, una camisa y un turbante para lavar. Pidió que le hiciéramos un poco de sitio. Como nadie quería moverse, me dirigí a él: «Baba, dame tus cosas: te las lavo yo» Las otras se pusieron a reír. Antes de irse, el señor, contento con su ropa lavada, me dio su bendición y también un pedacito de jabón que cuidaba celosamente. Ahora nadie se burlaba. Al contrario, comenzaron a prestarse las cosas y a ayudarse entre ellas». (F. R. – Pakistán) Divorcio anulado «No fue fácil para Susanna aceptar mi decisión de pedir el divorcio. Sobre todo porque deseaba trasladarme a otra ciudad con la persona con quien había comenzado una nueva relación. Después de un rechazo oficial, la actitud de mi esposa cambió: me sorprendía su gran dignidad y no comprendía de dónde sacaba esa energía que le permitía tratarme bien a pesar de mi traición. Este pensamiento me quitó la paz. Un día la invité a almorzar a un restaurante: quería saber. Con simplicidad ella me confesó que había descubierto, a través de la cercanía con algunos amigos cristianos, el amor de Dios. Dios que nos ama siempre, a pesar de nuestra infidelidad, y está al lado nuestro también en los acontecimientos dolorosos de la vida. Esto fue suficiente para hacerme cambiar de idea. Susanna y yo recomenzamos» (L. M. – Usa)