Que la soledad, en el silencio, no te asuste: ella está hecha para proteger, no para atemorizar. De todas formas, hemos de sacar provecho también de este sufrimiento. La máxima grandeza de Cristo es la cruz. Nunca estuvo tan cerca del Padre y tan cerca de los hermanos como cuando desnudo, herido, gritó desde el patíbulo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”. Con ese sufrimiento nos redimió: en esa fractura reunió a los hombres con Dios.
[…] Ponte a escucharla. Ponte a contemplar, dentro del silencio en el que Dios habla. Es ésta, en la jornada de la vida, la hora tardía de la contemplación, cuando las criaturas se retiran para hacer un balance del trabajo realizado y preparan el quehacer del mañana, un mañana que hunde sus raíces en la eternidad. […] Desapego del mundo, por lo tanto, y apego a Dios. No separación de los hombres, en cuanto son hermanos, miembros de la misma familia humana y divina.
Igino Giordani, Fragmentos tomados de “Città Nuova” XXIII/13 10 de julio de 1979, pp.32-33
25 de marzo de 2026. Nos encontramos en la Sala de la Conciliación del Palacio Lateranense en donde, tras décadas de enfrentamientos, la Iglesia católica y el Estado italiano firmaron en 1929 los Tratados Lateranenses. En este mismo ambiente histórico concluyó, en el año 2013, la fase diocesana de la Causa de beatificación de una de las figuras espirituales más relevantes de nuestro tiempo: el Cardenal vietnamita François-Xavier Nguyễn Văn Thuận.
Estuvieron presentes 220 personas, Cardenales, Obispos, familiares, sacerdotes, religiosas y laicos vietnamitas y de otros países. Otros miles estaban conectados a través del streaming en siete idiomas por los canales YouTube de Vatican Media. El motivo de este encuentro era el 50° aniversario de cuando Nguyễn Văn Thuận, en ese entonces un joven obispo, en los primeros meses de prisión iniciada el 15 de agosto de 1975, logró hacer llegar a sus fieles 1001 breves meditaciones escritas a mano en hojas de viejos almanaques. Organizaron el evento la Causa de Beatificación del Cardenal vietnamita junto con el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, actor de la Causa, en colaboración con el Dicasterio para el Clero, la diócesis de Roma y las ediciones Città Nuova (Ciudad Nueva italiana).
El Papa León remarcó este acontecimiento con un Mensaje firmado por el Cardenal Parolin, su Secretario de Estado, en el deseo de que «el significativo evento favorezca un redescubrimiento del ferviente testimonio de tan intrépido discípulo del Evangelio y generoso Pastor». Su ejemplo – afirma en el texto– «está cargado de actualidad ya que recuerda que la esperanza cristiana nace del encuentro con Cristo y adquiere su forma en una vida donada a Dios y al prójimo».
El anfitrión fue el Cardenal Baldassare Reina, Vicario general del Papa para la diócesis de Roma, quien recordó la actualidad de la figura de Nguyễn Văn Thuận en continuación con el Jubileo de la esperanza, en un tiempo en el que el Evangelio se transmite sobre todo con el testimonio.
Cardinale Baldassare ReinaDr. Waldery HilgemanSig.ra Élisabeth Nguyễn Thị Thu Hồng
Pero, ¿quién era este Cardenal vietnamita? Respondió con breves trazos biográficos el doctor Waldery Hilgeman, postulador de la Causa de beatificación. François-Xavier desciende de una familia que en el siglo XIX tuvo algunos mártires entre sus antepasados. Él, desde joven, se sintió atraído por el ejemplo de los santos y luego por espiritualidades de su tiempo, entre las cuales Cursillos y los Focolares. Entró al seminario, se ordenó como sacerdote y obtuvo un doctorado en derecho canónico. En 1967 fue consagrado obispo de Nha Trang. Cuando en 1975 Paulo VI lo nombró Arzobispo coadjutor de Saigón, inició para él una larga prueba: tras un arresto, transcurrió trece años en prisión, y nueve de ellos en aislamiento. «Allí aprendí –cuenta– a elegir a Dios y no las obras de Dios». Comprendió que Dios lo quería en medio de los demás prisioneros, casi todos no católicos; fue una presencia de Dios y de su amor, «en el hambre, en el frío, en el trabajo extenuante, en la humillación y en la injusticia». Fue liberado en 1988, desde 1991 vivió en Roma, en donde Juan Pablo II lo nombró primero Vicepresidente, luego Presidente del que era entonces el Consejo para la Justicia y la Paz y en el año 2001 lo creó cardenal.
Elisabeth Nguyễn, hermana del Cardenal, cuenta la historia, llena de aventuras, de los 1001 pensamientos. Sustraídos de donde estaba el obispo en su arresto domiciliario, «comenzaron un viaje de evangelización de una familia a otra, de una celda de prisión a la otra, antes de atravesar con los boat people los océanos». Años más tarde nació el libro The Road of Hope (El camino de la esperanza).
Experiencias fuertes e impactantes, amplificadas, en la mitad del encuentro, por una pieza de piano ejecutada virtuosamente por el sacerdote Carlo Seno: “La Campanella” de Franz Liszt.
A lo largo de apenas una hora y media, moderada por el periodista Alessandro De Carolis de Vatican Media, surgieron ulteriores aspectos de Nguyễn Văn Thuận. El Cardenal Lazzaro You Heung-sik, Prefecto del Dicasterio para el Clero, habló de él como «evangelizador en toda circunstancia» haciendo referencia a la narración de un monje budista: «Era invierno, hacía dos grados bajo cero y nosotros, en el campo de reeducación, no teníamos suficientes mantas. Entonces el obispo salía todos los días varias veces para recoger ramas y trozos de madera para calentar de noche el campamento… Era lo que nosotros budistas llamamos un “Bo tac”: un hombre muy santo».
El Cardenal Luis Antonio Tagle, Prefecto del Dicasterio para la evangelización, recordó en cambio que en 1995 había nacido una amistad personal con Nguyễn Văn Thuận: «Me impactó el hecho de que mientras contaba experiencias dolorosas e incluso humillantes su voz permanecía calma y su rostro sereno. No había expresiones de amargura ni de odio en él. No podía quitar mi mirada de su rostro radiante y sonriente».
Junto con su estatura espiritual, surgió la marcada sensibilidad por las cuestiones mundiales de la justicia y la paz. De ello habla el Cardenal Michael Czerny, jesuita, Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, que para la ocasión publicó la traducción italiana de una nueva biografía de Nguyễn Văn Thuận, escrita por su hermana Elisabeth junto al sacerdote belga Stefaan Lecleir.
Cardinale Michael Czerny, S.J.Cardinale Luis Antonio TagleCardinale Lazzaro You Heung-sik
«Su aporte principal a nivel mundial –precisó el Cardenal Czerny– es el rol desempañado en la génesis del Compendio de la Doctrina social de la Iglesia (2004)» y refirió esa vibrante pregunta planteada por el Arzobispo vietnamita: «Frente a la actual situación política y económica, hay personas que se preguntan: ¿lograremos atravesar con esperanza el umbral del nuevo milenio?». En respuesta, citaba una nota periodística que previó “tres fases catastróficas” para las sociedades empobrecidas: explotación – exclusión – eliminación. «Cuando pienso en todo ello –comentaba Nguyễn Văn Thuận– mi corazón se ve lacerado y quisiera gritar: “imposible”».
En la conclusión del encuentro, el actor y periodista Rosario Tronnolone leyó algunos trozos del Camino de la esperanza que resonaron como un sello de oro: «Tú quieres realizar una revolución: renovar el mundo. Podrás cumplir con esa preciosa misión que Dios te ha encomendado solamente con “la potencia del Espíritu Santo”. Cada día, allí en donde vives, prepara un nuevo Pentecostés. Involúcrate en una campaña que tiene por objetivo hacer que todos sean felices. Sacrifícate continuamente, con Jesús, para ofrecer la paz a las almas, desarrollo y prosperidad a los pueblos. Esa será tu espiritualidad, discreta y concreta al mismo tiempo».
(…) ¿Cuál es la Palabra que el Espíritu ha grabado como un sello en esta casa, en nuestro Movimiento, cuando el Cielo pensó en él, al dar comienzo aquí en la Tierra a su realización?
Nosotros lo sabemos. La palabra es “unidad”. Unidad es la palabra que resume toda nuestra espiritualidad. Unidad con Dios, unidad con los hermanos. Es más, unidad con los hermanos para alcanzar la unión con Dios.
En realidad, el Espíritu nos ha revelado un camino completamente nuestro, plenamente evangélico para unirnos con Dios,
para encontrarlo a Él. (…) Nosotros lo buscamos y lo encontramos pasando por el hermano, amando al hermano. Lo encontramos si nos esforzamos en realizar la unidad con el hermano, con cada hermano; si establecemos la presencia de Jesús entre nosotros como hermanos. Solo de este modo tenemos garantizada también la unidad con Él, lo encontramos vivo y palpitante en nuestro corazón. Y esta unidad con Dios es la que nos empuja, a su vez, hacia los hermanos, la que nos ayuda a actuar de tal manera que nuestro amor por ellos no sea ficticio, insuficiente, superficial, sino radical, pleno, completo, un amor substanciado de sacrificio, dispuesto siempre a dar la vida, capaz de realizar la unidad.
Nuestros Estatutos ponen la unidad como base de todo, como norma de las normas, como la regla que
hay que poner en práctica antes de cualquier otra regla. La palabra unidad es para nosotros la roca.
Nosotros no tenemos significado en la vida sino en esta palabra, con la que todo adquiere sentido: cada acto, cada oración, cada aliento. Y si nos concentramos en esta palabra, si la vivimos lo mejor que podamos, todo se salvará para nosotros. Nos salvaremos nosotros y se salvará la porción de Obra que se nos ha confiado.
En el futuro tal vez lleguen para la Obra, en su conjunto o en alguna zona,
momentos diferentes de los que vivimos en el presente, que está marcado por tantas consolaciones, frutos, luz, fuego.
Podrán llegar momentos de oscuridad, de desaliento; podrán llegar persecuciones,
tentaciones (…) Podrán suceder desgracias, catástrofes… Pero si nos mantenemos firmes sobre la roca
de la unidad, nada podrá afectarnos, todo seguirá adelante como antes.
Chiara Lubich in “Conversazioni in collegamento telefonico”, 2019, Città Nuova Editrice, p. 373
Las noticias que nos llegan constantemente desde Oriente Medio provocan una creciente consternación entre las muchas personas que desean sinceramente la paz y la seguridad para todos, y no solo para algunos. Lamentablemente, los llamamientos autorizados para que el conflicto armado dé paso nuevamente a la diplomacia, y las peticiones de oración por la paz parecen vanos e ingenuos.
Pero precisamente por la gravedad de los acontecimientos actuales, que lamentablemente se suman y se amplifican con otras crisis bélicas y humanitarias, se requiere una respuesta valiente y profética por parte de cada persona, de cada ciudadano que tenga en el corazón el bien común y la paz como lo primero entre esos bienes.
También el Movimiento de los Focolares, que tiene comunidades que viven en muchas de las zonas objeto de conflictos, renueva su compromiso a varios niveles: desde las ayudas de emergencia para las poblaciones más frágiles, obligadas a vivir en la incertidumbre y el miedo y privadas de cualquier forma de sustento, hasta las acciones de ciudadanía activa ante sus instituciones y en la sociedad civil.
Por eso, la Coordinación de Emergencias del Movimiento de los Focolares renueva su llamamiento a la solidaridad para ayudar a los miles de familias desplazadas: muchas han perdido su casa, otras buscan refugio en estructuras que reabren sus puertas a pesar de los recursos cada vez más limitados. En este escenario en constante cambio, queremos permanecer al lado de quienes sufren, dispuestos a apoyar iniciativas locales de acogida y ayuda concreta.
Cada contribución permitirá llevar alivio inmediato e imaginar, juntos, caminos de esperanza y reconstrucción.
Invitamos a todos a unirse a este compromiso: la paz también se construye así, eligiendo no volver la espalda para no ver.
O también a través de transferencia bancaria a las siguientes cuentas corrientes:
Azione per un Mondo Unito ETS (AMU) IBAN: IT 58 S 05018 03200 000011204344 presso Banca Popolare Etica Codice SWIFT/BIC: ETICIT22XXX
Azione per Famiglie Nuove ETS | Banca Etica – filiale 1 di Roma – Agenzia n. 0 | Codice IBAN: IT 92 J 05018 03200 000016978561 | BIC/SWIFT: ETICIT22XXX
Motivo: Emergencia Oriente Medio
En muchos países de la UE y en otros países del mundo existen ventajas fiscales para este tipo de donaciones, según las distintas normativas locales.Los contribuyentes italianos podrán obtener deducciones y desgravaciones fiscales, según la normativa para los Entes del Tercer Sector (ETS).
Foto gentileza del Patriarcado Latino de Jerusalén
En 2025, el Movimiento de los Focolares dio nuevos pasos para estructurar y hacer verificable el compromiso de protección de la persona, con especial atención a los menores y a los adultos en situación de vulnerabilidad. Se trabajó en tres direcciones:
consolidación de las normas;
fortalecimiento organizativo;
crecimiento formativo y cultural.
En el ámbito normativo, el Movimiento redactó y aprobó la Política para la Protección de las Personas en el Movimiento de los Focolares, que entró en vigor el 1º de enero de 2026. La Política recoge valores, responsabilidades y praxis, conecta protocolos y líneas guía, define normas de conducta, criterios para entornos seguros y una clara atención a las personas que han sufrido abusos, previendo la escucha, el acompañamiento y –en los casos establecidos– medidas de apoyo y reparación.
A nivel organizativo, el 2 de septiembre de 2025 se creó la Oficina para la Protección de la Persona, con la tarea de coordinar las actividades de protección, monitorear los compromisos y los plazos, supervisar las comunicaciones oficiales y apoyar a los responsables territoriales. Como soporte, cuenta con la Mesa de asesoramiento y acción, un organismo compuesto por expertos en los ámbitos de la formación, de la comunicación, del derecho, del acompañamiento a personas que han sufrido abusos. Su tarea consiste en evaluar la coherencia de las acciones emprendidas con los valores fundacionales del Movimiento de los Focolares, proponer orientaciones y planes estratégicos y favorecer la colaboración con expertos y redes externas, garantizando una actualización constante sobre las normativas vigente y las mejores prácticas en materia de protección.
Descargar el Informe 2025 haciendo click sobre la imagen
En diálogo con la Iglesia católica, en el bienio 2024-2025 se desarrolló una colaboración con la Comisión Pontificia para la Protección de Menores (CPPM). La Comisión examinó el Protocolo para la gestión de los casos de abuso y formuló varias observaciones; además, solicitó informaciones para incluir en su Informe anual de 2024 un análisis de las políticas del Movimiento. Las recomendaciones de la CPPM dieron lugar a un proceso de aplicación ya parcialmente completado (entre otras cosas, la publicación del Reglamento interno de la Comisión Central Independiente y la rendición de cuentas de los recursos ofrecidos) y, respecto a la parte restante, en fase de definición o desarrollo (integraciones que deben introducirse en los Estatutos Generales del Movimiento de los Focolares, herramientas informáticas y canales institucionales para la confidencialidad de los datos).
El compromiso con la formación para la protección integral de la persona se ilustró en un primer documento que ofrece una síntesis de los cursos y las intervenciones en el bienio 2024-2025. Los datos muestran el trabajo hecho para una difusión cada vez más capilar de la formación, el refuerzo de las comisiones y los referentes locales y, al mismo tiempo, ponen de relieve algunas cuestiones críticas sobre las que es necesario intervenir: la continuidad de la formación, la adaptación intercultural de los materiales y la mejora de los flujos de comunicación.
El conjunto de estas medidas —Política de Protección, Oficina para la Protección, colaboración con la CPPM, formación y transparencia en la rendición de cuentas— expresa la voluntad de proseguir con decisión por el camino de la prevención, de la responsabilidad compartida y la escucha de las personas que han sufrido abusos, en la convicción de que la protección es parte integrante de la misión del Movimiento y un servicio al bien común.
En esta perspectiva, las palabras que el Santo Padre dirigió a los participantes en la
conferencia «Construir comunidades que tutelen la dignidad» resuenan también para los
Focolares como una indicación a seguir:
«Aprecio, por tanto, y aliento su propósito de compartir experiencias y caminos de aprendizaje sobre cómo prevenir toda forma de abuso y sobre cómo rendir cuentas, con verdad y humildad, de los procesos de protección emprendidos. Los exhorto a llevar adelante este compromiso para que las comunidades se vuelvan cada vez más ejemplo de confianza y de diálogo, donde cada persona sea respetada, escuchada y valorada. Allí donde se vive la justicia con misericordia, la herida se transforma en una rendija de gracia»[1].
Stefania Tanesini
Entrevista a S. E. Mons. Alí Herrera, secretario de la Pontificia Comisión Tutela Minorum de la Iglesia Católica.
Soy Vida, y desde hace unos años, junto con algunas personas de la comunidad lituana, apoyamos a la familia de Julia, de Indonesia. La conocí en 2018 en Manila, Filipinas, en el Genfest, el encuentro internacional de jóvenes del Movimiento de los Focolares. Con los años, a pesar de la distancia, hemos desarrollado un vínculo fraterno. Su familia vive en Medan y forma parte de la comunidad de los Focolares. Hemos podido apoyarlos en varios momentos difíciles, y siempre que han recibido ayuda, me ha sorprendido y dado alegría que pensaran inmediatamente en otras personas.
Antes de Navidad, Julia me contó su deseo de ayudar a los niños de un asilo para huérfanos. Necesitaban almohadas y colchones, que habían quedado destruidos por la inundación. Como es una persona muy práctica, ya había calculado la cantidad necesaria. Así que escribí a la comunidad lituana en nuestra página web, con la esperanza de que alguien pudiera donar algo. ¡Me quedé maravillada! Rápidamente recaudamos una suma mayor, que envié de inmediato a Julia, quien hizo todo lo posible por hacer felices a los niños. Además de los colchones y las almohadas, también recibieron un árbol de Navidad por primera vez.