Movimiento de los Focolares

El sello de la unidad

Mar 28, 2026

«La unidad —afirmó recientemente el Papa León XIV en la audiencia con todos los participantes de la Asamblea General del Movimiento de los Focolares— es una semilla, sencilla pero poderosa, que atrae a miles de mujeres y hombres, suscita vocaciones, genera un impulso de evangelización, pero también obras sociales, culturales, artísticas y económicas, que son fermento de diálogo ecuménico e interreligioso». Compartimos algunas palabras de Chiara Lubich, pronunciadas el 9 de noviembre de 1989 en una «Conexión», que nos presentan la unidad como la roca sobre la que se sustenta nuestra vida.

(…) ¿Cuál es la Palabra que el Espíritu ha grabado como un sello en esta casa, en nuestro Movimiento, cuando el Cielo pensó en él, al dar comienzo aquí en la Tierra a su realización?

Nosotros lo sabemos. La palabra es “unidad”. Unidad es la palabra que resume toda nuestra espiritualidad. Unidad con Dios, unidad con los hermanos. Es más, unidad con los hermanos para alcanzar la unión con Dios.

En realidad, el Espíritu nos ha revelado un camino completamente nuestro, plenamente evangélico para unirnos con Dios,

para encontrarlo a Él. (…) Nosotros lo buscamos y lo encontramos pasando por el hermano, amando al hermano. Lo encontramos si nos esforzamos en realizar la unidad con el hermano, con cada hermano; si establecemos la presencia de Jesús entre nosotros como hermanos. Solo de este modo tenemos garantizada también la unidad con Él, lo encontramos vivo y palpitante en nuestro corazón. Y esta unidad con Dios es la que nos empuja, a su vez, hacia los hermanos, la que nos ayuda a actuar de tal manera que nuestro amor por ellos no sea ficticio, insuficiente, superficial, sino radical, pleno, completo, un amor substanciado de sacrificio, dispuesto siempre a dar la vida, capaz de realizar la unidad.

Nuestros Estatutos ponen la unidad como base de todo, como norma de las normas, como la regla que

hay que poner en práctica antes de cualquier otra regla. La palabra unidad es para nosotros la roca.

Nosotros no tenemos significado en la vida sino en esta palabra, con la que todo adquiere sentido: cada acto, cada oración, cada aliento. Y si nos concentramos en esta palabra, si la vivimos lo mejor que podamos, todo se salvará para nosotros. Nos salvaremos nosotros y se salvará la porción de Obra que se nos ha confiado.

En el futuro tal vez lleguen para la Obra, en su conjunto o en alguna zona,

momentos diferentes de los que vivimos en el presente, que está marcado por tantas consolaciones, frutos, luz, fuego.

Podrán llegar momentos de oscuridad, de desaliento; podrán llegar persecuciones,

tentaciones (…) Podrán suceder desgracias, catástrofes… Pero si nos mantenemos firmes sobre la roca

de la unidad, nada podrá afectarnos, todo seguirá adelante como antes.

Chiara Lubich
in “Conversazioni in collegamento telefonico”, 2019, Città Nuova Editrice, p. 373

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