Movimiento de los Focolares
Guiados por una visión profética

Guiados por una visión profética

Del el 2 al 4 de noviembre se llevará a cabo en Castel Gandolfo (cerca de Roma) el evento internacional Prophetic Economy, organizado por varios movimientos e instituciones internacionales con el objetivo de crear nuevos caminos de colaboración entre change-makers o agentes de cambio (personas físicas, organizaciones privadas y públicas) de todo el mundo. Son “operadores o agentes de cambio” que, adoptando soluciones sustentables a nivel ambiental y social, trabajan y se comprometen en nuevas y creativas formas de “economía profética” al servicio de la gente, especialmente de los más necesitados, del ambiente y del futuro. “Nuestro mundo – afirman – afronta una crisis ecológica y social. Los cambios climáticos y el aumento de la desigualdad están alimentados por estructuras económicas injustas, políticas a corto plazo y prácticas de ayuda obsoletas. Mucha gente en todo el mundo cree, apasionadamente, en el desarrollo humano y en la sustentabilidad, trabajan incansablemente para cambiar las reglas y pedir justicia. Es tiempo de juntarnos y sumar en ese sentido”. El evento fue precedido por un concurso, Prophetic practices award 2018, en el que participaron 135 change-makers y organizaciones de 35 países. Las experiencias de los finalistas, elegidas por un jurado internacional de expertos, (Vandana Shiva, Jeff Sachs, Cristina Calvo y Stefano Zamagni), se presentarán en vivo durante el evento. Leer: Prophetic Economy

Una sumatoria de bellezas

Una sumatoria de bellezas

En el corazón de Europa, en Suiza, con sus 7,8 millones de habitantes, en un territorio de 41 mil km. cuadrados, en un pequeño país de gran variedad idiomática, cultural y religiosa, frecuentemente señalado como modelo exitoso de integración. La espiritualidad de la unidad, particularmente integrada en un tejido social ya orientado a las relaciones y a la recíproca acogida, si difundió rápidamente desde los comienzos de los años ’60, y se arraigó con profundas raíces. Muchas de las intuiciones sobre los desarrollos subsiguientes de la espiritualidad de los Focolares están vinculados a las estadías veraniegas de Chiara Lubich en los valles de Suiza. Desde 1975, funciona en Baar, en el Cantón de Zugo, un Centro de Formación, abierto a todos, convertido con el tiempo en el corazón de la ciudadela de los Focolares, “Eckstein” («Piedra angular») donde funcionan varias pequeñas empresas. El Centro favorece los momentos de contacto y encuentro, no sólo entre los cristianos católicos y reformados. A fines de septiembre, en la pequeña ciudad suiza, primero en la Sala de la Intendencia y después en los locales del Centro del Movimiento, para un grupo más pequeño de superiores y responsables, tuvo lugar un encuentro para casi 400 religiosos y religiosas pertenecientes a ochenta comunidades, entre ellos unos diez de la Iglesia de la reforma y de una comunidad ortodoxa, y representantes de institutos seculares, movimientos, comunidades y familias eclesiales. Los miembros del focolar dieron un discreto aporte al evento, “tras bambalinas”. «Hoy tenemos necesidad de ayudarnos a estar uno al lado del otro, a no mirar nuestras barreras o nuestras diferencias, que deben permanecer.  Debemos hacer que nuestras diversidad resplandezca en una única gran experiencia, de seguimiento de Cristo y de nuestros fundadores» afirmó el card. Joao Braz de Aviz, presente en el encuentro. En una entrevista, el Prefecto de la Congregación para la Vida Consagrada, explicó: «Todas las diversas estructuras que constituyen la Iglesia, religiosos, eremitas, monjes, monjas, hermanos, hermanas, institutos seculares, todos están buscando un camino común. En la cultura actual todo se acercó». «Todas las diversas estructuras que constituyen la Iglesia, religiosos, eremitas, monjes, monjas, hermanos, hermanas, institutos seculares, todos están buscando un camino común. En la cultura actual todo se ha acercado». «En este momento – explica – tenemos necesidad de recorrer el camino juntos, y también nosotros de las órdenes, de las congregaciones, de la vida consagrada, precisamos un instrumento, un tipo de vida que nos acerque en todas las formas posibles. No es el mismo camino transcurrido anteriormente, el de una espiritualidad individual, que debe conservarse. Pero debemos pasar a una capacidad de mirar juntos, de mirar al otro con la atención con la que nos miramos a nosotros mismos. Esto lo que estamos aprendiendo, comenzando por nosotros los cardenales». Y concluyó: «Quisiera que todos nosotros pudiéramos, en este momento, sumar nuestras bellezas y formar esta gran unidad, recordando lo que dice el Papa Francisco: “La unidad no se construye destruyendo, sino armonizando la diversidad”. Es un camino que a veces significa un poco de esfuerzo, porque debemos aprender a salir hacia los demás, “el primer movimiento que debemos hacer es ir hacia el otro”, como dice el Papa. Si nosotros no salimos de nosotros mismos, permanecemos en el centro. Esto está naciendo aquí en Suiza, con simplicidad, como si estuviéramos todos en la escuela de María».

Vuelve “24 horas de Luce”

Vuelve “24 horas de Luce”

El 27 y el 28 de octubre próximos, en la ciudadela internacional de Loppiano (Italia), se repite el evento “24 horas de Luce”, dedicado a la Beata Chiara Luce Badano. Serán dos días de oración, performance, testimonios y música, dedicados a la historia de la beata Chiara Luce Badano, quien falleció cuando tenía tan sólo 18 años debido a un osteosarcoma. Ella es una de las «patronas» del reciente Sínodo de los jóvenes. Junto con ella, el protagonista de este año será el Evangelio, definido por la beata como “el único objetivo de mi vida”. La cita está abierta a todos y comenzará el sábado 27 de octubre con la S. Misa de las 12.00 horas en el Santuario de María Theotokos. “24 horas de Luce” es promovido por los jóvenes de los Focolares que viven en Loppiano y asisten a las Escuelas Gen, y por los centros de formación para jóvenes de todo el mundo.

Ana y la cruz de Hugo

Ana y la cruz de Hugo

Ana tiene 19 años, vive en España. Empieza su relato, sin timidez, mientras camina por el palco del Aula Pablo VI. «Para conocer mejor el sector socio-sanitario, a principios de marzo fui al hospital de mi ciudad», cuenta. En el hospital, fue acogida por un trabajador social, quien en lugar de hacerle muchos  discursos, le prestó una bata de enfermera, le puso en las manos una historia clínica y la acompañó a la habitación de su paciente: «Cuando entré y lo vi sentí que un escalofrío me recorría el cuerpo. Tuve que salir un momento para respirar profundamente». En la cama, había un chico un poco mayor que ella, enfermo terminal de cáncer. Ana se animó y regresó a la habitación: «¿Cómo estás?». Él la miró sorprendido y le hizo repetir la pregunta. «Antes que nada me presento –le respondió–, estoy aquí hace dos meses, tengo un osteosarcoma, me queda poco tiempo de vida y siento que lo estoy perdiendo todo: la familia, el trabajo, mi novia. La vida ya no tiene sentido». Ana quedó en shock. Millones de emociones y pensamientos pasaron por su corazón y su mente. Sin embargo, intentó entablar una conversación y contarle algo de ella y de su vida. Después de algunos minutos de silencio, el chico le preguntó: «¿Tú crees en Dios?». Una vez más tomó a Ana por sorpresa, pero le respondió que sí. «Yo, en cambio no, porque me abandonó –agregó él–, porque en pocos meses me quitará la vida. Me ha dejado muy solo». La joven andaluza se encomendó a Dios antes de replicar: «Lo que estás sintiendo ahora tiene un nombre, es ‘Jesús abandonado’. Dios no te ha abandonado. Sigue estando a tu lado más que nunca. Te está poniendo a prueba, y con lo que vives te hace una pregunta, a la cual quizás todavía no has respondido: “¿Eres capaz de seguirme también en el dolor más grande?”. Él eligió esta cruz para ti, por una razón, porque quiere que tú seas testigo de su amor. Quiere hacerte santo. Tú puedes ser santo si aceptas y acoges este dolor, si lo tomas como algo que viene de Dios y no como algo tuyo. Después sin pensar, empiezas a amar a las personas que tienes a tu alrededor, a tus padres, a tu novia, a tus amigos. Hazles ver que no le temes a la muerte porque has encontrado algo precioso que te ayuda a vivir momento por momento, sin pensar en qué será de ti mañana». «A través del trabajador social supe que algunos días después de mi visita, su salud empeoró –cuenta Ana– y que pidió recibir la unción de los enfermos, para poder irse en paz. Tiempo después, recibí esta carta…». En el palco del Aula Pablo VI un joven actor le prestó su voz a Hugo: «Hola Ana, te cuento algo de mí. Estos días han sido difíciles porque el cáncer ha avanzado velozmente, estoy más cansado, más débil, pero esas son las ocasiones en las que puedo amar más. Han sido jornadas difíciles porque he visto la muerte cada vez más cercana y esto me asustaba un poco, pero cuando sucedía, recordaba que no es la muerte quien llama, sino Dios: me llama a ir con Él al Paraíso, y esto me da la fuerza de sonreír, de amar. Ya me queda poco tiempo aquí, Ana, pero tengo que decirte que ahora no tengo miedo porque sé que estaré bien. Gracias por haberme sacado de ese hueco profundo, por haberme escuchado, pero sobre todo, gracias por haber devuelto a Dios a mi vida. Quiero que ahora tú vivas por ambos, que tú te diviertas por ambos y que realices todos tus sueños. Yo siempre estaré a tu lado y, desde el Paraíso, me haré cargo de ti todos los días, seré como tu pequeño ángel de la guarda. Le di al trabajador social una cruz para que te la entregue de mi parte. La llevo desde cuando hice la Primera Comunión, pero quiero que tú la tengas para que, cuando la mires, recuerdes que ésta es la Cruz que Dios ha querido para ti y que hay que llevarla con alegría y amando siempre. Te espero en el Paraíso, Ana». Tamara Pastorelli Fuente: www.cittanuova.it

Inesperado video-mensaje del Papa Francisco

Inesperado video-mensaje del Papa Francisco

Cherylanne (Doni) Menezes, india de  Mumbai, forma parte de la delegación de 11 personas que representan a ese país asiático en el Sínodo de los jóvenes que se está realizando en Roma hasta el 28 de octubre.  Cherylanne creció en una familia muy activa en la parroquia de su barrio, en una comunidad  multi-religiosa; después de los estudios económicos y comerciales empieza a trabajar en el campo de la gestión. Pero sus intereses son más amplios y la llevan a hacer un máster en el Instituto Universitario Sophia de Loppiano, en Italia, con una tesis sobre el diálogo hindú-cristiano en el Movimiento de los Focolares. El mismo que ahora lleva adelante con empeño, especialmente con los jóvenes, en su país. Me encuentro con ella durante la pausa para el almuerzo, en el Sínodo. La delegación de la India está bajo la guía del Cardenal Oswald Gracias, arzobispo de Mumbai, y se compone de  nueve obispos (de la Iglesia latina, siro-malabaresa y siro-malankaresa) y otro laico, Percival, presidente del Indian Catholic Youth Movement. Cherylanne está presente en el Sínodo representando al Movimiento de los Focolares de la India.  Dos veces se encontró con el Papa Francisco, junto con la delegación.  La primera al comenzar los trabajos  («Los jóvenes hindúes de la comunidad de los Focolares también rezan por Ud y por este evento», le dijo en esa ocasión Cherylanne al Papa, arrancándole una exclamación de alegría) y la segunda cuando el Sínodo ya había entrado en plena actividad. El 17 de octubre es el día de la esperada cita. La delegación es puntual, en la entrada del Aula Nervi, a las 16, junto con la sudamericana. La sesión vespertina empieza a las 16.30, y durante la media hora anterior el Papa Francisco se encuentra con los distintos grupos, en un coloquio alegre e informal que es parte del espíritu de este Sínodo.  Percival le da al Papa una cruz de madera de sándalo con la imagen del Buen Pastor, obra de un artista hindú «También tengo algunas cartas para Ud, Santo Padre» interviene Cherylanne. Son cartas muy bonitas, llenas de afecto, de jóvenes y familias de la India. Entre éstas la de dos jóvenes, un hindú y un musulmán. Además de hablar de ellos mismos quisieron escribirle que rezaban por el Papa y por el Sínodo.   «Sí, porque – explica  Cherylanne – éste es el Sínodo de todos los jóvenes». Una vez entregadas la cruz y las cartas, Cherylanne se anima a hacerle una pregunta: «Santo Padre, ¿quisiera responderles con un video-mensaje a estos dos jóvenes?». «Sin duda» responde el Papa Francisco. Ella saca de su cartera un celular y el Papa dirige la mirada a la pantalla. «Agradezco mucho el saludo.  Yo también os saludo.  Rezo por vosotros, vosotros rezad por mí. Estamos unidos en la amistad.  La unidad siempre es superior a las guerras. Trabajad por la unidad de la gente, respetad la identidad de cada uno, sin importar la religión que profesa.  Que el Señor os bendiga. Rezad por mí». El breve video capta un último fotograma, la sonrisa del Papa Francisco por la misión cumplida. Grabar el saludo del Papa con un celular no se da todos los días, le digo.   «No fue un acto de coraje – me responde – simplemente aproveché la ocasión. El Papa Francisco está siempre muy disponible». ¿Cómo sigue la experiencia del Sínodo?, le pregunto. «Estamos viviendo una experiencia de discernimiento en la que el Espíritu Santo está trabajando, y hace nuevas todas las cosas. La experiencia vivida por los discípulos en camino hacia Emaús describe muy bien lo que estamos viviendo.  La Iglesia está tomando conciencia no sólo de sus desafíos, sino también de la riqueza y de su gran potencial interno. Veo una convergencia creciente en nuestro pensamiento, aquí en el Sínodo, y la urgencia de caminar juntos, jóvenes y obispos, clero y laicos, movimientos religiosos y asociaciones para ir hacia el mundo y mostrar nuestro amor concreto». Chiara Favotti Ver el video https://vimeo.com/295979829