Movimiento de los Focolares
En la periferia de Buenos Aires

En la periferia de Buenos Aires

20160910-01El 14 de agosto, gran fiesta  en José C. Paz (a unos cincuenta Km. de Buenos Aires, Argentina), para celebrar el 10º aniversario de la inauguración de la sede que acoge las actividades del proyecto social “Juntos por el Barrio”, un centro social destinado especialmente a los niños y adolescentes del barrio y a sus familias. Si bien es verdad que el edificio cumple diez años, no hay que olvidar que las actividades del proyecto se iniciaron mucho antes y, como a menudo sucede, fueron suscitadas por la gente que vivía en el barrio desde hace tiempo. Cuando Francisco, el Papa argentino, invitó a ocuparse de las periferias, probablemente pensaba en asentamientos como el barrio donde se erige este centro social. Se trata de un conjunto habitacional que se formó de modo desordenado, a espaldas de otras construcciones. Está constituido por núcleos familiares llegados allí en busca de fortuna, una fortuna que lamentablemente no  encontraron porque ni siquiera allí existía. La desocupación imperante los ha hecho todavía más pobres y vulnerables de sufrir todas sus consecuencias: marginación, alcoholismo, droga, violencia, prostitución. Son peligros que amenazaban también a muchos niños y adolescentes que pasaban casi todo el tiempo en la calle. 20160810-02Desde 1999, algunos habitantes ‘históricos’ del barrio, apoyados por los Focolarinos, que tienen un centro de congresos en sus aledaños,  se pusieron a trabajar para hacer algo por los recién llegados. Lo primero que hicieron fue evaluar cuál era la demanda más fuerte que emergía del barrio. Y ésta era: poder disponer de un lugar de acogida diurno para niños y adolescentes, que permitiera sacarlos de la calle. Así nació el proyecto “Juntos por el Barrio”. En una sencilla sala  inició la primera actividad de apoyo escolástico. Visto el éxito de la iniciativa (en parte financiada con el apoyo a distancia de AFN onlus), las ideas se multiplicaron en otras tantas iniciativas. Y con donaciones provenientes también del extranjero, se construyó un edificio donde realizar estas actividades, el cual muy pronto se convirtió  en punto de encuentro y de referencia para todo el barrio. 20160910-03Era justo, pues, festejar, también porque el barrio está cambiando realmente su aspecto. En el centro “Juntos por el barrio”, se realizan actualmente muchas actividades, la mayor parte de ellas dirigidas a los menores, pero también a personas de todas las edades: integración nutricional, prevención sanitaria, alfabetización, talleres de serigrafía y artesanía, cursos para  jardineros, peluqueros, sastres, actividades lúdicas. Se da de esta manera un apoyo a más de 70 familias, mientras cada semana el centro es frecuentado por un promedio de 200 personas. 220 personas  estuvieron presentes en los festejos del 14 de agosto, entre las cuales se contaba un centenar de niños que desbordaban alegría por todos los poros. Todos se sentían protagonistas, no sólo de la fiesta sino también de su propio rescate, porque quizás se sienten ‘parte’ de un proceso donde, más que el dar y el recibir, lo que se pone de relieve es la reciprocidad.


  https://vimeo.com/180291011

La Hermana Francesca: el valor de la misericordia

La Hermana Francesca: el valor de la misericordia

SuorFrancesca«Provengo de la provincia de Nápoles y vengo de una familia sencilla. Mi padre, ministro extraordinario de la Eucaristía, tenía confiados los enfermos y los pobres del pueblo que de alguna forma se habían convertido en casi familiares nuestros. Tenía 14 años cuando mi papá nos dejó debido a un tumor. Él tenía cuarenta años. El dolor fue fuerte: entonces no era verdad que Dios se ocupaba de nosotros, como él me había siempre dicho. Me concentré tenazmente en el estudio. Mi objetivo era ganar mucha plata y construir una casa que fuera sólo mía. A los 20 años Dios se asomó una vez más en mi vida: un grupo de amigos me invitó a un encuentro del cual, honestamente, no recuerdo nada. Lo único que me impulsó a buscarlo nuevamente fue la alegría que veía entre ellos y que yo no tenía. Estudiaba, era muy capaz, tenía muchos amigos, pero no era feliz como ellos. Quería comprender mejor quién era este Dios del cual ellos hablaban y, después de un par de años, quería saber también qué hacer con mi vida. Conocí a mi congregación casi por casualidad. Confieso que no tenía una buena opinión de las religiosas. En mi ambiente, el convento es visto como un refugio del mundo. ¡No podía por lo tanto ser ese mi camino! Yo soy radiosa, alegre, me gusta estar con la gente, estudié, tuve también algunos novios.  Pero en esta familia religiosa encontré el amor de mi vida, Dios, de quien no pude escapar. Esa era la casa que había  deseado tanto cuando era adolescente, pero con algo más: no estaba sola, tenía otras hermanas, que, como yo, amaban a Jesús. Mi familia religiosa – las Hermanas Franciscanas de los Pobres- se encontró con el Movimiento de los Focolares a finales de los años sesenta. Vivía un momento de fuerte dolor por algunas dificultades internas en la Congregación, y no sólo eso. Nuestro carisma – ver a Jesús pobre y curar sus llagas- en contacto con la espiritualidad de la unidad asumió una nueva luz y el Evangelio con su mensaje de amor recíproco era la respuesta a todo ese dolor. Las hermanas dieron vida al Centro juvenil, para que las chicas pudieran comprender qué hacer con su vida. Después, volviendo a la fuente de nuestro carisma, comprendimos también que los pobres no son sólo los enfermos, sino que están en cada sufrimiento que atraviesa el corazón del hombre. 20160907-02Hoy en Italia nos ocupamos de las personas que no tienen vivienda fija, de las mujeres que deciden salir de la situación de trata, de los emigrantes. Trabajamos con Caritas. Ofrecemos nuestra ayuda y consejo también en el ámbito familiar: nuevas uniones, separaciones y divorcios; ofrecemos nuestro servicio en las cárceles y a los menores de edad, etc. En estos últimos seis años trabajé como educadora en Messina – me recibí en Ciencias de la Educación –en una comunidad terapéutica para chicos bajo la jurisdicción del Tribunal de menores. Iba allí por ellos, para que descubrieran la importancia que ellos tenían en la sociedad. A menudo me decían: “Cuando estás con nosotros hay algo hermoso, bueno, ¿tal vez esto es Jesús?” Recientemente, con un contrato por tiempo indeterminado, llegó también un pedido de parte de mis superiores: un traslado a Filipinas para trabajar en las cárceles  y con los chicos de la calle. La experiencia que maduré en estos años puede ser útil allí. Ya le dije que sí a Dios y no quiero echarme atrás justo ahora. En septiembre partiré por seis meses, para ver si puedo prestar mi colaboración en aquella tierra»

Siracusa Summer Campus

Siracusa Summer Campus

20160906-02«¡No las llamemos vacaciones alternativas!: muchos ya somos reincidentes en el Campus y por eso no es una experiencia fuera de lo normal sino que forma parte de nuestra vida». La que habla es Nahomy Onate, 21 años, de Reggello (FI), pueblo situado en los alrededores de la ciudadela internacional de Loppiano, quien ha participado en el Siracusa Summer Campus organizado por los jóvenes de los Focolares. La Gaceta local puso como título “Los jóvenes por un Mundo Unido salen al encuentro de las periferias de Siracusa”. De hecho, por tercer año consecutivo los barrios de Akradina y Tike y desde este año también el de Grottasanta, han acogido esta experiencia que se centra en las relaciones y la dignidad de la persona. 120 jóvenes provenientes de 17 regiones italianas durante 10 días han animado estas periferias con actividades, workshop de danza, periodismo, teatro, pintura, etc. Más de cien niños y muchachos entre los 6 y los 13 años se han visto involucrados. «Ya había participado de la segunda edición, sabía más o menos lo que me esperaba, conocía la situación de malestar de estas periferias, pero apenas llegué, la actitud de todos en general me ha impresionado: estábamos dispuestos a donarnos totalmente por 10 días. Y así fue». Nahomy cuenta que la novedad de esta tercera edición era justamente el barrio de Grottasanta, otra zona muy necesitada y en riesgo social de la ciudad. «Al llegar ante la escuela en la que íbamos a realizar esa actividad con los niños y los muchachos, el panorama que se me presentó me dejó sin palabras: un mar espléndido servía de marco a enormes edificios deteriorados y aquel lugar era el símbolo del nivel a que había llegado la  degradación social. Lo primero que da dignidad al hombre es la educación y aquella escuela, tal y como se presentaba, no lograba dar absolutamente nada a nadie. Pero, más allá de la verja, mamás, maestras y niños nos recibieron con un gran aplauso y una gran esperanza de transformación en los ojos. Esto nos dio el primer empujón para comprender que, a pesar de los pocos días que teníamos a disposición, teníamos que apostar por la parte más frágil de la sociedad y darlo todo por el todo. Es esto lo que cada uno de nosotros ha hecho en su medida, estrechando relaciones de verdadera fraternidad con cada uno. 20160906-01Después de una riña muy fuerte entre dos niños, he abierto los ojos y me he dado cuenta de la realidad que viven cada día: violencia, deseo de venganza e indiferencia son los «valores» sobre los que se basa su crecimiento. Frente a la situación que se había creado, tratamos de explicarles que no se responde a la violencia con nueva violencia, sino que existen otros caminos y otras formas, aunque nadie hasta entonces se los había dado a conocer. «Dejemos de comportarnos como los mafiosos – dijo uno de los niños – ya no quiero ver violencia ni venganza en este barrio; ahora hemos cambiado”. Han bastado pocos días dentro del remolino del amor recíproco para hacerle pronunciar esta frase ante sus compañeros; la semilla que en estos tres años de campus y en estos pocos días habíamos sembrado y regado, estaba creciendo, estábamos dejando algo dentro de ellos: habían entendido que son ellos el futuro y que siempre existe la posibilidad de ser diferentes, de ser mejores. En estos barrios de Siracusa se encuentra sólo una de las muchas periferias de Italia y no queremos cerrar los ojos ante tantas situaciones que se verifican también en nuestras ciudades, pedazos de mundo que están perdiendo los valores, el amor y el coraje. De esta experiencia he vuelto a casa un poco nostálgica y triste: cada niño me hace falta, pero también me siento repleta de su amor, de sus sonrisas y de su fuerza de voluntad en querer revolucionar su mundo».  

El “espíritu de Primiero” y la paz entre los pueblos

El “espíritu de Primiero” y la paz entre los pueblos

Fiera_di_PrimieroAño 1959. En el pueblito trentino de Fiera di Primiero se desarrollaba la última de las primeras Mariápolis, etimológicamente “ciudad de María”, una de las citas típicas del Movimiento de los Focolares, en las cuales, por algunos días, adultos, jóvenes y niños, personas de las más variadas procedencias, se reencuentran  con el fin de vivir una experiencia de fraternidad, a la luz de los valores universales del Evangelio. Hoy estos encuentros se desarrollan cada año en numerosos países del mundo proponiendo, en contextos muy distintos, la “regla de oro” que invita a hacer a los demás lo que quisieras que te hicieran a ti mismo. El 22 de agosto de aquel año, en plena “guerra fría” que oponía el bloque occidental al soviético, los participantes de la Mariápolis, procedentes de más de 27 naciones, decidieron consagrarse a María, ellos mismos y los propios pueblos a los que pertenecían.  La fórmula de consagración se leyó en los nueve idiomas presentes y ese “pueblo” comprendió que el camino de la unidad, descubierto y experimentado en Primiero, estaba destinado a difundirse en todo el mundo. Hoy, en momentos de “colisión de incivilidades” , las relaciones entre los Estados parecen estar en el máximo desorden y esto muestra aún más la importancia de los propósitos de aquel evento del ’59, tanto es así, que la nueva Alcaldía de Primiero, recién constituida, abrió sus puertas los días 27 y 28 de agosto, al encuentro “Los Pueblos en la Familia humana”, que tuvo como relatores al Juez Gianni Caso, presidente honorario de la Corte de Casación, y a Vincenzo Bonomo, director del curso de licenciatura en Jurisprudencia en la Pontificia Universidad Lateranense. En este tiempo no se habla de pueblos, en todo caso se habla de Estados. Los pueblos son agrupaciones naturales con derecho a la autodeterminación; los Estados llegan incluso a negar la existencia de los pueblos indígenas, que sin embargo existen, para no tener eventualmente que reconocer el derecho a la autodeterminación de los indígenas. Se prefiere hablar de “sociedad civil” que tiene, al máximo, una opinión: los pueblos no tienen una opinión, tienen un derecho de autodeterminarse y pueden, y a menudo lo quisieran, reivindicar. «La paz de los pueblos es el orden querido por Dios», afirmaba Chiara Lubich y confiaba los pueblos a María, no los Estados. Los confiaba a María para que Ella los defendiera porque los pueblos tienen derecho a la defensa. «Hoy no existe más la guerra fría – afirma Bonomo- pero existe una paz fría que es tal vez peor porque es una paz, o presunción de paz, que no está basada en los valores compartidos». ¿Qué queda hoy de aquel “pacto” del ’59? El enunciado de aquellos principios es hoy más que nunca actual para orientarse en el difícil panorama geopolítico. Según los relatores queda el método de lectura de los hechos; queda el importante instrumento que supone tener la visión de un mundo unido que no anula  las diferencias sino que las exalta. Existe hoy el deseo de redescubrir los valores proféticos sellados en aquél lejano ’59 y las personas presentes en el encuentro manifestaron pasión y convicción. Uno de los políticos locales, alcalde de uno de los ex municipios que han confluido en el municipio único de Primiero, afirmó que la Mariápolis de Primiero no debe ser para ese valle una atracción turística sino que debe finalmente, con sus valores “cambiar nuestra vida”. Se desea que crezca el patrimonio de valores que Chiara Lubich dejó y que Primiero sea un laboratorio de fraternidad entre los pueblos. Un ejemplo de este laboratorio se vio en la reciente, no fácil, unificación de los cuatro municipios, (Fiera di Primiero, Siror, Tonadico y Transacqua), cuatro pequeños “pueblos” que, por el bien común, eligieron la comunión. Los que vivieron aquella experiencia de 50 años atrás hablan de «semillas sembradas que hay que seguir regando». En la discusión se establece una  conexión ideal entre el “Espíritu de Asís”, en las relaciones entre las religiones y el “Espíritu de Primiero” en las relaciones entre los pueblos. En la mañana del domingo 28 de agosto de 2016, en la repleta Pieve di Fiera, se repitió el acto de consagración con la “fórmula” recitada en 1959 en aquella misma iglesia. Una señal de fiesta para una nueva profunda, responsable idea de paz. Roberto Di Pietro Fuente: Cittá Nuova    

Nigeria: en Mariápolis una escuela de unidad

Nigeria: en Mariápolis una escuela de unidad

20160902-04La Mariápolis 2016 nigeriana – 400 personas que del 2 al 7 de julio vivieron una intensa comunión entre jóvenes y adultos, niños, sacerdotes, personas de varias Iglesias y religiones –  se desarrolló lejos de los reflectores. Porque el bien no hace ruido. Y también porque a menudo los medios de comunicación, cuando se trata de hablar de Nigeria, se encargan de contar historias muy distintas de ésta: violencias, abusos, secuestros, atentados. Sin embargo, hay que reconocer también el otro rostro de este gran país. Por ejemplo, la estructura que hospedó la Mariápolis: el Brigard National Seminary de Enugu, que es el seminario mayor de la Iglesia católica más grande del mundo, lo cual habla muy bien de la fe vivida con gran intensidad en este país. Los que dieron inicio al encuentro fueron los jóvenes, unos cincuenta, quienes llenaron el escenario y presentaron un popurrí de canciones con base góspel, cantadas y danzadas con fuerza y mucho ritmo. Luego, inesperadamente, se separaron en dos grupos de los que salían numerosas parejas que llevaban puestos los trajes tradicionales de las distintas regiones del país. Y mientras éstas desfilaban, los correspondientes grupos, presentes en la sala, se ponían de pie y todos los aplaudían. La coreografía  concluyó con el himno nacional entonado por todos los presentes. Fue una explosión de alegría, que reflejó hasta visualmente la invitación que el Obispo lanzó en su homilía, para que vivieran con “energía creativa, típica de la juventud” el tema de la Mariápolis: “Unidad: don, compromiso, meta”. Un tema, este de la unidad, que a él le interesa de forma especial porque lo considera un valor, según dijo, “muy necesario aquí en Nigeria”. Luego el Obispo de Enugu, Callistus Chukwuma Valentine Onaga, exhortó a todos para que vivieran la unidad en el país según tres objetivos: solidaridad, subsidiariedad y bien común. 20160901-02Con un inicio tan alto, los temas sobre la espiritualidad y su aplicación en la vida concreta, encontraron realmente terreno fértil. De manera especial fueron eficaces los testimonios, algunos incluso conmovedores, ofrecidos por personas o parejas, comprometidos en vivir el Evangelio en sus aventuras y desventuras cotidianas. Especialmente significativo fue el testimonio de un miembro de una Iglesia pentecostal y el de un joven musulmán, quienes dieron un aporte a la comprensión de los temas que se fueron presentando. Las tardes se dedicaron a una gran variedad de talleres, cada uno de los cuales ponía de relieve cómo la unidad es capaz de mejorar la vida personal y la de la sociedad. En un grupo se intercambiaron ideas y experiencias acerca de los tesoros y los desafíos de la vida familiar, en otro, se reflexionó sobre cómo vivir  la unidad en medio de los problemas que actualmente atraviesa la nación, etc. Encontraron espacio también una serie de actividades en las que se les ofrecía a los participantes la oportunidad de adquirir nuevas habilidades: un mini curso para electricistas, uno de estética, otro de peluquería, etc. Estas iniciativas  fueron percibidas por los participantes como un don que se les ofrecía para mejorar sus propias capacidades,  trayendo a su mente la visión de Chiara Lubich y su proyecto de Economía de Comunión. “No se trata de personas ricas – dijo la fundadora de los Focolares en Piacenza (Italia) en 1999 – que actúan de manera filantrópica, sino de personas que comparten, es decir, cuando todos, iguales en dignidad, dan y reciben en un contexto de reciprocidad”. Durante la Mariápolis, para sellar el propósito de vivir por la unidad, todos los participantes quisieron pasar por la Puerta Santa (la entrada a la Capilla del Seminario) abrazando la gracia de este año especial de la misericordia de Dios y renovando el compromiso, consciente y solemne, de ser misericordia los unos hacia los otros y con todos. Video con imágenes de la Mariápolis de Enugu https://vimeo.com/181015319

De Filipinas: perdonar y ser perdonados

De Filipinas: perdonar y ser perdonados

20160830-01«Una llamada inesperada de mi hermano: su hijo había quedado involucrado en un accidente vial. Mi sobrino estaba yendo a buscarlo al lugar de trabajo, pero mientras manejaba tuvo un ataque de sueño y fue a dar con una moto en la que viajaban dos colegas que quedaron sin vida. Ambos estaban casados y tenían hijos. Para mí fue un shock, un dolor desgarrador. En seguida fui a la cárcel a ver a mi sobrino. No tenía palabras. Podía sólo llorar con él. Era de mañana y mi sobrino y los demás presos no habían desayunado. Fui a comprar algo de comida y luego le pedí al guardia si podía limpiar su celda. Más tarde llegó mi hermano llorando y me quedé a su lado, en silencio. Entendí que el paso siguiente tenía que ser el de pedir perdón a las familias de las dos víctimas. Pero ¿cómo hacer? Mi hermano, superando todos los temores, aceptó ir a ver a las familias afectadas y pedirles su perdón. Fuimos juntos donde vivía la primera familia y encontramos a la viuda realmente enfurecida. Traté de escucharla y asumir su dolor; luego la abracé diciendo: “Estamos aquí para pedirles perdón, sin esperar ser perdonados. No logramos comprender el por qué de esta tragedia… pero tratamos de creer en el misterioso amor de Dios”. Después queríamos pedir perdón a los padres, pero sus familiares nos habían aconsejado no hacerlo, porque se imaginaban que la madre estaría fuera de sí. Sin embargo, aunque fuera difícil, sentíamos que teníamos que hacerlo. En efecto, ella se dirigió hacia nosotros gritando; en silencio y confiando en Dios la abracé fuerte pidiéndole que nos perdonara, también en nombre de mi sobrino. Le aseguré que encontraríamos la manera de cuidar de su familia, encargándonos de los estudios de las tres hijas. Experimentaba profundamente su dolor, pero al mismo tiempo sentía que sólo Dios puede dar la paz… y a Él los encomendé a ellos y a nosotros mismos, sostenida por la unidad de la comunidad del Movimiento. Con la familia de la otra víctima pasó algo parecido. Mi sobrino fue puesto en libertad tres semanas más tarde. Las familias de las víctimas aceptaron no presentar la denuncia, a cambio de una indemnización económica. Con mis hermanos y hermanas recogimos y juntamos todo lo que teníamos y así alcanzamos el monto necesario. Esta tragedia produjo mayor unidad en nuestra familia. Un año más tarde, me puse nuevamente en contacto con la viuda. Para mi gran sorpresa, me dijo: “Quiero disculparme por como los traté a usted y a su hermano”. Desde entonces nos volvimos amigas y pude hablarle de mi fe en el amor de Dios. Ahora le envío el “pasapalabra” (una frase para vivir el Evangelio) y ella a su vez la reenvía a sus amigos. Hace dos meses, me invitó a una reunión familiar para celebrar el título obtenido por su hija mayor. Durante una Mariápolis en la que participó, me dijo: “Si no hubiera sido por ese accidente, nunca te hubiera encontrado a ti y a los Focolares. Esto le dio un vuelco a mi vida, me siento más cerca de Dios”. Sentí entonces que podía preguntarle si lograba perdonar a mi sobrino. Me contestó: “Ya lo perdoné. No hay rastros de odio ni por tu sobrino ni por su familia”. Me di cuenta de que realmente es un don enorme recibir la misericordia de Dios y, ayudados por Él, ofrecer el perdón a los demás». M.R. Fuente: New City Philippines