1 Oct 2018 | Focolare Worldwide
Más de 1.200 cadáveres se encontraron después del terremoto y el tsunami que afectó a la isla de Sulawesi. El sitio del Vaticano informa que “se encontraron 1.203 cuerpos, pero algunos todavía no han sido identificados o recuperados”, dijo Insan Nurrohman, vice presidente de Aksi Cepat Tanggap, una de las principales ONG de Indonesia. Los socorristas trabajan sin descanso. Lograr sacar a las personas que todavía están vivas es una tarea delicada. “El gobierno está mandando maquinaria pesada para liberar los escombros –afirma Matteo Amigoni, responsable de Cáritas italiana para Indonesia y Filipinas- pero hay que sortear el problema de la falta de electricidad y gasolina, que no permite utilizar los medios”. En el Angelus, el Papa Francisco dijo: “Rezo por los difuntos, tristemente numerosos, por los heridos y por cuantos han perdido la casa y el trabajo. Que el Señor los consuele y sostenga los esfuerzos de quienes están comprometidos en llevar socorro”.
27 Sep 2018 | Focolare Worldwide
Familias desmembradas, pobreza, inseguridad extrema. Aumentan los precios, falta de alimentos, de transporte público, energía eléctrica y agua corriente. La crisis de todo un país se sintetiza en la oración que se reza antes de la cena, la primera plegaria que Agostino y Marisa recitan en tierra venezolana: “Señor, gracias porque hemos podido encontrar alimento, y lo podemos comer y compartir”. «Teniamos planeado encontrarnos con familias, primero en el Centro Mariápolis cerca de Caracas, luego en Valencia y en Maracaibo. Emeris y Oscar nos acompañaron y nos hicieron partícipes de su vida». Agostino y Marisa, que habían vivido muchos años en Santo Domingo, reviven la experiencia del contacto con la pobreza, vivida por muchos en ese país, y del dolor del desapego de los familiares, obligados a emigrar. La misma experiencia que vivieron miles y miles de italianos, huyendo de la crisis de post-guerra. Se embarcaban con maletas de cartón. «El pueblo venezolano durante décadas acogió a los inmigrantes y ahora está obligado a emigrar. Del bienestar a la inseguridad extrema. Nos dijeron: “Éramos ricos y en la abundancia y no lo sabíamos, ahora todo es precioso”». “La crisis es la bendición más grande para las personas y las naciones, porque las lleva a progresar. La creatividad nace de la angustia como el día de la noche oscura…”. Así decía Albert Einstein, en 1931. «Había que tener agallas para escuchar allí estas palabras», contenidas en un video realizado por Familias Nuevas. Las familias nos pidieron que lo presentáramos al día siguiente también. Nos dijeron: “Habéis estado en Santo Domingo y en Cuba para ayudarnos aquí, hoy”. “Esta crisis económica nos abrió los ojos a las necesidades del prójimo”».
En Caracas el programa va adelante «lleno de actividad: charlas personales, almuerzos, cenas con familias. Por turnos habían pedido permisos en los trabajos, y venían a la casa de Emeris e Oscar. Contamos una experiencia que para nosotros había sido fundamental. Teníamos que decidir dónde vivir y teníamos ideas completamente distintas. Entonces, una noche hicimos el pacto de hacer propio, en profundidad, el deseo del otro. Surgió una solución inesperada, que contenía los elementos importantes de ambos, pero era nueva. Un fruto del amor recíproco». Nos refieren: «Muchas familias tienen coche, pero es muy difícil repararlo, ya sea por el costo que tiene el arreglo, como por la falta de obreros especializados, que han emigrado. Un problema grande son los neumáticos. Emeris y Oscar también estaban preocupados por un neumático gastado. Después de algunos días nosotros compramos dos de los cuatro neumáticos, era lo que ahorraríamos de la comida. Los cambiaron, y esto nos permitió viajar».
Valencia, a dos horas de Caracas, sufre la falta de agua y hay mucha dificultad con el transporte público. «En un pueblito rural, Guacamaya, nos encontramos con la comunidad que antes estaba en contacto con Ofelia, obligada a partir. Están decididos a encontrar el modo para ir adelante sin tener que dejar el país». Estaban presentes también muchos jóvenes, «como esponjas absorbían cada cosa que se decía». «Después de dos días, el viaje a Maracaibo corría el riesgo de suspenderse por controles y bloqueos. Pero fue todo bien. Sin electricidad todo se hacía difícil: mucho calor, la imposibilidad de encender los acondicionadores, falta de conexión internet, programas que cambiaban. La noche en que debiamos volver a la ciudad nos esperaba una cena con dos familias, pernoctaríamos en casa de otra familia y desayunaríamos en otra, para poder ver a todos sin pesar económicamente sobre nadie. Por la ruta, un bloqueo por manifestantes nos constriñe a volver atrás. La familia que nos recibe nuevamente, como no estaba en su programa que volviéramos, no tenía nada en casa. Con pasta que teníamos nosotros, cocinamos. Una velada hermosa. Increíblemente había corriente eléctrica, lo cual nos permitió descansar a la noche. Al día siguiente, llegando a Maracaibo, supimos que allí no había habido luz y para todos había sido un alivio ese cambio de programa». En su narración, está también este episodio: «La mañana del encuentro con la comunidad el transporte escaseaba y había largas colas para los alimentos. La familia que había organizado todo llegó tras largas peripecias. Su hija les había propuesto que rezaran para encontrar un medio de transporte, y después de poco tiempo un coche se detuvo y les ofreció llevarlos». Esto también es Venezuela hoy.
27 Sep 2018 | Focolare Worldwide
La Santa Sede ha difundido un nuevo mensaje invitando a “continuar con confianza, valor y amplitud, el diálogo emprendido hace tiempo” con la República Popular China, “para crecer en una amistad auténtica”. El reciente acuerdo entre la Santa Sede y la República Popular China, firmado días atrás en Pequín –acuerdo que desbloqueó la nómina de obispos y sancionó la “readmisión” en la plena comunión con Roma de ocho obispos “oficiales”– está abriendo una nueva página de amistad que supera las controversias del pasado. China y la Sede Apostólica –se lee en el mensaje del Papa Francisco– “están llamadas por la historia a una tarea ardua pero fascinante, podrán actuar más positivamente en el crecimiento ordenado y armónico de las comunidades católicas en China, se tomarán medidas para promover el desarrollo integral de la sociedad, asegurando mayor respeto hacia la persona humana también en el ámbito religioso” y, finalmente, “trabajarán concretamente para custodiar el ambiente en que vivimos, para edificar un futuro de paz y de fraternidad entre los pueblos”.
24 Sep 2018 | Focolare Worldwide
23 Sep 2018 | Focolare Worldwide
Un territorio inmenso al que se le atribuye adjetivos superlativos. Abraza a ocho países, se extiende desde la cordillera de los Andes al Océano Atlántico, hasta el altiplano de Brasil. La más grande selva lluviosa del planeta, única en el mundo por su densa e impenetrable vegetación, hospeda innumerables especies animales y es atravesada por miles de ríos, entre los cuales el inmenso río Amazonas (con alrededor de 6.400 kilómetros de longitud), a lo largo del cual han surgido muchas ciudades como Manaos y Belén en Brasil, e Iquitos y Puerto Maldonado en Perú. Cuando se dice selva del Amazonas enseguida se piensa en “el pulmón del mundo”, un pulmón fuertemente amenazado por la deforestación y por la urbanización, que año tras año restringen sus márgenes y contaminan su pureza. El “curso de verano”, promovido por Sophia ALC (ente promotor del Instituto Universitario Sophia en América Latina y el Caribe), del 22 al 28 de julio, se desarrolló lejos del imaginario simbólico y cultural por el que comúnmente es conocida la región, y de las características tradicionales que por general se vinculan a su naturaleza exótica y a la riqueza de sus recursos naturales. Su título es “Diversidad, desarrollo, violencia y movilidad humana en América Latina. En el caso de la región Pan Amazónica”, el Curso pretendía más bien privilegiar un estudio interdisciplinario, que abordara temas como la biodiversidad, la socio-diversidad, de la vida de las poblaciones presentes en la región (indígenas, afrodescendientes, ribeirinhos, es decir, de los habitantes que viven a lo largo de los ríos, y muchos otros), los procesos sostenibles de producción agrícola, el encuentro con distintas formas de religiosidad, además de los desafíos de la urbanización, de la violencia y de los intereses de los grandes comerciantes agrícolas.
«No hablamos de la selva, somos la selva. No hablamos de Amazonia, somos Amazonia» dijo Marcia Wayna Kambeba, de India, uno de los participantes. Fueron 50 los inscritos, entre estudiantes universitarios de distintas áreas y profesores. La finalidad del Curso era invitar a los presentes a tomar conciencia de la historia de la Amazonia, de la responsabilidad de cada uno ante la compleja realidad de esta región, de las trayectorias culturales e históricas que se entrelazan. Y de la gran importancia de un diálogo respetuoso entre las cosmovisiones y las distintas religiones presentes. «La Amazonia no debería ser vista sólo bajo el aspecto de los intereses económicos y de la riqueza de sus recursos naturales», afirmó Belisa Amaral, estudiante de periodismo de Belén. «El mundo tiene necesidad de explorar su cultura, su belleza, su gente, personas ricas de sabiduría y de amor por su tierra, que defiendan su idioma, sus costumbres, su propia identidad en medio de tantas amenazas». «Ha sido un auténtico laboratorio de humanidad, en busca de alternativas para resolver o por lo menos reducir los problemas sociales y ambientales que existen» dijo Marcelo Rizzo, de Sao Paulo, Master en Derechos Humanos. El Curso fue para él una posibilidad para tener un mayor conocimiento y una «mayor empatía con las personas de cultura indígena, sobre cuestiones amazónicas y sobre el ambiente en general». Fuente: www.sophiauniversity.org; www.focolares.org.br
19 Sep 2018 | Focolare Worldwide
Ghana, Togo y Benín son países que se asoman a la costa del Golfo de Guinea, de forma vertical y paralela entre ellos. Son célebres por la variedad y riqueza de su paisaje. Estos tres países de África occidental conservan antiguas tradiciones culturales y similitudes en su historia, por ejemplo los edificios de la época colonial, en Ghana, son un testimonio del comercio de esclavos, también los asentamientos de arcilla y los Bazares de Togo, e inclusive los edificios de la realeza de Abomey, hoy museos de historia, en Benín. Bernadette, Mariluz y Flora nos escriben: «En la Mariápolis organizada en Benín para el gran territorio de Benín y Togo, las personas llegaron vestidas en su mayoría con la misma tela, como es costumbre aquí en las fiestas, pero esta vez, todos de color blanco».
Se le dio una gran bienvenida al Arzobispo de Cotonou Mons. Roger Houngbédji, quien por primera vez asistía a un encuentro de los Focolares. Los participantes fueron 120, entre ellos numerosos adolescentes y niños, todos participaron activamente en talleres sobre temas inherentes a la práctica del ideal de la unidad en la vida cotidiana, como un estímulo para mejorar la propia vida e incidir en lo social: en la economía, en la relación entre los padres y los hijos, en la educación, la afectividad y la sexualidad, el manejo del estrés. «Los niños jugaron “a la ciudad”, encarnando diversos roles, en el hospital o en el mercado, en el club o en el restaurante. También los jóvenes expusieron con sinceridad sus desafíos. La mañana dedicada, con la autorización del intendente, a la limpieza del mercado público, que estaba repleto de bolsas de basura tiradas en el suelo, dejó una huella de belleza y armonía». Desde la ciudad de Ouidah, los esclavos partían hacia el “Nuevo mundo”. Después de ser vendidos para ser comprados por los blancos, atravesaban el Océano encadenados a los barrotes de las naves. El último paso por su tierra natal era cruzar la “Puerta sin retorno”, después de la cual no eran considerados más seres humanos sino mercadería. «Siguiendo sus huellas, también nosotros recorrimos en oración, el mismo “vía crucis”. En la “Puerta” pedimos que no exista más ningún tipo de esclavitud, agradecimos a Dios por la vida de los misioneros que después llevaron a África el mensaje cristiano».
Trasladándonos hacia el Oeste, en Ngazobil, Senegal, a 110 kilómetros de la capital Dakar, hubo también una Mariápolis con 94 participantes de Senegal, Mali y Burkina Faso. Países, que confinan con la región meridional de Sahel, y que están siendo amenazados cada vez más en lo que se refiere a la seguridad de sus habitantes. «Para quienes venían desde Mali, y los tres de Burkina Faso, no fue fácil llegar. Tuvieron que viajar dos días en ómnibus (sólo para ir), muy cansado para los niños, algunos verdaderamente pequeños y para las personas mayores, alguno de ellos con muletas». Hicieron un viaje incómodo y en condiciones difíciles, ¡con tal de participar en una Mariápolis! Que definieron como “oasis”, “ciudad de la paz”, demostrando así «la gran sed y búsqueda de Dios que existe en nuestra gente». Escribe Aurora: «Una linda experiencia de comunión a pesar de los desafíos logísticos, con la presencia del obispo emérito Mons. Jean Noel Diouf. Nana, un joven musulmán, de Burkina Faso, comentó al finalizar: “Estos cuatro días, siendo yo el único musulmán, reforzaron mi fe y me hicieron ver la belleza de la religión del otro”. Y Mme Diouf Monique, de Senegal: “Comprendí cómo comportarme con las personas de otras iglesias y con los musulmanes”»
También en el Centro-Sur del continente, en Zambia, definida por muchos como “la verdadera joya de África”, por su paisaje rico de maravillas naturales todavía intactas, como las célebres Cataratas Victoria, se desarrolló una Mariápolis. «El tema elegido fue “María, madre de la unidad” no podía ser más apropiado, dada la gran división presente en este momento en nuestra sociedad. Comprendimos mejor que es Ella, la Madre por excelencia, nuestro modelo». Entre los participantes, había personas de todas las categorías: «Un momento de reflexión y cambio (Jane). Aprendí el significado de amar, cuidar a los demás, perdonar (Chanda Chiara). Encontré a hermanos y hermanas de mi país (Celestino)».