Movimiento de los Focolares
¿Armas? No, gracias

¿Armas? No, gracias

20160322-02Ante la situación cada vez más insostenible del conflicto armado difundido en varias partes del mundo, amplios sectores de la sociedad civil siguen movilizándose para frenar la acción de los gobiernos que mantienen con sus decisiones el tráfico de armas, identificado como una de las causas de impiden la solución de los conflictos. Sobre este tema también está comprometido desde hace tiempo el Movimiento de los Focolares en Italia, que a través de la revista Città Nuova y el Movimiento político por la Unidad, especialmente a través de sus escuelas de participación política, siguen desenmascarando la participación de Italia en la producción bélica. De hecho, el país es la sede de bases militares estratégicas y sigue produciendo armas de alta tecnología que llegan también a los países del Medio Oriente, como fue referido por Città Nuova. De los puertos de Cerdeña se embarcan bombas destinadas a Arabia Saudita, un país interesado en el conflicto sirio y líder de una coalición involucrada en la guerra en Yemen, condenada por la ONU, que ya cuenta con miles de víctimas 20160322-01¿Qué se puede hacer? El trabajo de un año, acompañado por expertos en geopolítica internacional ha llevado a la redacción de un manifiesto con solicitudes concretas y ha sido presentado a los diputados y senadores disponibles: • El respeto de la ley 185/90, sobre el «control de la exportación, importación y tránsito de material bélico». Específicamente se pide que se interrumpa la exportación y el tránsito en el territorio nacional de armas dirigidas a países en conflicto o que están cometiendo graves violaciones a los derechos humanos. • La asignación de fondos para la reconversión de la industria bélica para fines civiles, según lo que señala el art. 1,3 de la ley 185/90. • La transparencia y el control de las transacciones bancarias relativas a las importaciones, exportaciones y tránsito de armamento. A estas peticiones se suma también la solicitud de insertar en la agenda política el tema de la integración y la acogida de los prófugos de guerra, y de la inversión de mayores recursos en la cooperación internacional. Los jóvenes promotores del evento del 16 de marzo son muy conscientes de los poderes en juego y de la aparente consideración, aunque benévola, de que sus peticiones sean consideradas ingenuas, pero, como ellos mismos dijeron, «consideramos que tenemos una responsabilidad, que se deriva de los ideales que nos motivan, y por lo tanto, no nos podemos quedar callados ni mirar pasivamente la realidad que nos rodea. Trabajamos en nuestra vida cotidiana para construir la fraternidad y a partir de ello interpelamos a los gobernantes». La reflexión en el Parlamento se vio enriquecida por el aporte de Pasquale Ferrara, diplomático y docente universitario de relaciones internacionales, de Shahrzad Houshmand, teóloga islámica quien da clases en la Pontificia Universidad Gregoriana, del director de Cittá Nuova Michele Zanzucchi, y del profesor Maurizio Simoncelli, co-fundador del Instituto de investigaciones internacionales ‘Archivo desarme’. 20160322-03En la raíz está la espiritualidad de Chiara Lubich, quien cuando vivía todavía ­ en su ciudad natal, Trento, vio los horrores de la Segunda Guerra Mundial, y durante toda su vida sembró semillas para una convivencia pacífica, a través del diálogo con personas de credos y culturas diferentes. Chiara, cuanto tenía apenas 28 años, fue al Parlamento italiano para encontrarse con Igino Giordani, en 1948. «El augurio es que los jóvenes puedan incidir en la agenda política, como habitantes del presente y del futuro» declaró Silvio Minnetti, presidente del Movimiento político por la Unidad de Italia (MPPU). «Los jóvenes nos plantean preguntas, provocadoras, exigentes, y quien está en el quehacer político quiere acogerlas, comprometiéndose en primera persona mediante las decisiones que tiene que votar, pero también iniciando una reflexión seria para dar respuestas concretas». Para poder incidir todavía más en la agenda política, el MPPU de Italia tiene programado organizar en Montecitorio, en los próximos meses, un taller de escucha recíproca e intercambio sobre el manifiesto de los jóvenes, con la participación de parlamentarios, expertos, jóvenes y representantes del Gobierno. Leer también: Construir la paz, cada día (texto del llamamiento)

Gen Verde: tournée en el Extremo Oriente

Gen Verde: tournée en el Extremo Oriente

GV_IMG_3041_resized“Fue el más hermoso, el más conmovedor concierto que viví en mi vida”, “La música de ustedes hace bien al alma”. “Ya no puedo ser indiferente ante mundo que me rodea: debo hacer algo”. Con estos y otros mensajes, los espectadores expresaron su aprobación a “On the other side” (Desde el otro lado), como han titulado al último concierto de la banda internacional Gen Verde, presentado en Hong Kong, Macao y en 4 ciudades de Taiwán (Hualien, Taipéi, Kaohsiung y Taichung) El Gen Verde es una banda de chicas compuesta por una veintena de personas que proceden de 14 países de 4 continentes. Son mujeres que cubren entre ellas todos los roles: son autoras, cantantes, músicas, bailarinas, especialistas en la iluminación, en la cónsola audio-video, en la gerencia, etc. Mujeres que en teatros y estadios repletos y con mucha participación del público, ofrecen un repertorio donde se entrelazan historias personales, llamados, evocaciones, con el cual dan voz a su ideal de unidad, presentado como elemento base para que la humanidad se dirija hacia la fraternidad universal. Al contagioso ritmo de la música pop con los más variados matices, las piezas se completan con coreografías que refuerzan su significado; mientras que al mismo tiempo en la pantalla se encienden algunas palabras clave, ilustradas por gráficas e imágenes de gran impacto artístico. GV_IMG_2761_resizedSerá porque algunos pasajes fueron presentados en los idiomas locales logrando que el mensaje llegue directamente a cada persona; será tal vez porque en los días precedentes al concierto, en tres de estas ciudades, con el apoyo de la comunidad local de los Focolares se involucraron estudiantes de las escuelas superiores y universidades, en el proyecto “Start Now” y con el lenguaje universal de la música condujeron a los jóvenes a un diálogo que iba más allá de las diversidades para construir “juntos” el espectáculo. El hecho es que en cada presentación, la participación y el entusiasmo del público fueron vitales, en el sentido de que los participantes quisieron comprometerse con las artistas en el mensaje que ellas estaban transmitiendo. GV_IMG_3417_resizedLos jóvenes asiáticos demostraron gran sensibilidad para acoger el mensaje del Gen Verde. También en esta latitud se confirmó la expectativa de las nuevas generaciones de querer compartir lo que viven, saliendo de los estereotipos que la sociedad les presenta, en búsqueda de vínculos orientados a la confianza y al altruismo. “Muchos de ellos – cuenta una artista del grupo- nos confesaban el esfuerzo que hacen para vivir en una sociedad competitiva en la cual se vive siempre bajo presión. Al mismo tiempo demostraban una aguda sensibilidad hacia los temas del ambiente, de la paz, de la fraternidad, universal, del diálogo con todos”. “Nos dieron ánimo, energía, entusiasmo, esperanza”, dejó escrito uno de estos jóvenes. Y una chica decía: “Por todos lados nos empujan a que seamos los primeros de la clase; a través de ustedes aprendimos que debemos seguir nuestra conciencia y ser auténticos”. Y un empresario decía: “Mirando a los jóvenes esta noche digo: con jóvenes así, ¡Hong Kong está salvada!” Después de las sangrientas manifestaciones que pocos días antes habían traumado a la ciudad, el concierto reencendió en él la esperanza. Vivir por un mundo más unido allí donde estamos. Es este el mensaje que queda en el fondo del corazón de quienes se encuentran con el Gen Verde, de cualquier cultura y creencia sean. Creo que esto ocurre porque en cada uno de ellos permanece la convicción de que juntos tendrán verdaderamente la fuerza para lograr que el mundo sea mejor.   Foto galleria Hong Kong – Foto galleria Taipei  

Dos empresas, una única historia de comunión

Dos empresas, una única historia de comunión

02_fam blv«Desde hace más de 40 años –se presenta Livio de la provincia de Cuneo (Italia) – llevo adelante la empresa de la familia, en la dirección están también mi esposa, nuestros cuatro hijos y, desde el extranjero, mi hermana. Junto a 28 empleados trabajamos en el sector de tratamientos de galvanización de manivelas, tanques, silenciadores para motocicleta, partes automotrices, implementos para hacer gimnasia, etc. Es un revestimiento estético pero sobre todo es resistente a la corrosión. Desde hace algunos años tratamos de regirnos según los principios de la Economía de Comunión, un proyecto que conjuga la necesidad de generar ganancias con la aspiración de ayudar a quien pasa necesidad, poniendo en el centro a la persona. Y así también con los empleados, entre socios, con los clientes, los proveedores y también con la competencia. Después de un largo período de constante desarrollo, surgió inesperadamente una grave crisis que todavía hoy afecta a muchas empresas como la nuestra. Naturalmente no quisimos darnos por vencidos y seguimos haciendo todo lo que está a nuestro alcance para tratar de encontrar nuevos clientes. Sin dejar de creer nunca en este nuevo modo de concebir la economía. 06_Bertola srlEn el 2014 hospedamos, como potenciales clientes, a tres exponentes de un importante grupo automovilístico alemán. Después de la presentación técnica, a cargo de mis hijos y otros colaboradores, viendo que los visitantes estaban bien impresionados y curiosos, hablamos de la Economía de Comunión y de su desarrollo en el mundo. Les contamos también del nacimiento en Europa de AIEC y en Italia de AIPEC (de la que soy presidente): dos asociaciones de empresarios cuya gestión empresarial está inspirada en la “cultura del dar”. Al final, al proponernos un interesante contrato, que se mantiene todavía, declararon: “Estamos sorprendidos al constatar que, a pesar de que su realidad productiva tiene fuerzas limitadas, logran realizar un proceso de galvanización que es de por sí muy complejo”. Lo que hace la diferencia será seguramente el sistema de elaboración que en tantos años hemos logrado desarrollar, pero también el relato de algunas experiencias entre las cuales la de la contratación, en un momento de poco trabajo, de algunos inmigrantes y de dos jóvenes que por motivos distintos atravesaban una serie de dificultades y del esfuerzo de todos nosotros de establecer con ellos relaciones de fraternidad también fuera del horario laboral. Otro factor que nos diferencia pensamos que es que “privilegiamos las relaciones” en el sano desapego de querer hacer negocios a toda costa». 20160321-02«Soy la administradora de una empresa que fabrica piezas mecánicas–prosigue Enrica de Turín (Italia)-. También nosotros tenemos 28 empleados. Mi padre, con quien muy temprano empecé a trabajar, me transmitió los valores de la solidaridad y del espíritu de sacrificio; el compromiso de mejorar siempre. En el 2000 los contratos se redujeron al mínimo, pero no despedimos a nadie y en Navidad, por falta de liquidez, decidimos pagar los aguinaldos con nuestros ahorros personales. En el 2003 surge un trabajo importante para el extranjero. Con mi padre lo asumimos con valentía, involucrando y responsabilizando a todos los empleados. Trabajamos mucho para ganarnos la confianza de los bancos, de los proveedores, de los clientes y la cohesión de nuestro personal fue la clave del éxito. Tres meses después, nos vimos muy afectados por la gran crisis y la enfermedad de mi padre. Gracias a Dios pude contar con la ayuda de muchas personas y después de un año y medio de recurrir al fondo de desempleo, todos los empleados regresaron a la empresa. Pero estaba cansada y me sentía oprimida por todo esto. Economia_di_Comunione_AIPEC_01Fue en este momento que supe de AIPEC, que se constituyó en el 2012, y de estos empresarios que sentía cercanos porque sumaban a su forma de trabajar el valor agregado de la “cultura del dar”. Así empecé a participar en sus encuentros, confrontándome con ellos y con varias categorías sociales. Me sentí acogida, estimulada, aconsejada, hasta aceptar, recientemente, un cargo directivo en AIPEC. Junto con los otros elegidos, descubro cada vez más la belleza y la responsabilidad de llevar adelante una empresa en la cual trabajar al máximo para mantener la estabilidad económica y al mismo tiempo compartir relaciones, ponerse a la escucha, dar una ayuda concreta. Porque el donar da frutos y el fruto permanece».  

Venezuela, un país en la cuerda floja

Venezuela, un país en la cuerda floja

paesaggio andino«En este Venezuela fragmentado y dividido, queremos vivir el Evangelio con radicalidad, allí donde cada uno desempeña su trabajo o estudia, para construir puentes de unidad y de paz. En el Consejo Municipal, por ejemplo, hay tres personas que viven la espiritualidad de la unidad, uno del partido de Gobierno y dos de la oposición, sin embargo se respetan y se ayudan». Quien habla es Ofelia, de la comunidad de los Focolares de un barrio marginado de la ciudad de Valencia, llamado Colinas de Guacamaya. «Una amiga me pidió que la acompañara al médico – cuenta –. Empezó el largo trámite para recibir las medicinas: en la farmacia nos encontramos a un anciano en búsqueda de su tratamiento para la diabetes, a un señor que pedía una pastilla para el dolor de cabeza, a un chico que necesitaba de paracetamol. Sólo un comprimido, pero el dinero que tenía no era suficiente». Ofelia, en el auto, tenía una bolsa que lleva siempre consigo, llena de medicinas que le llegan de la «Providencia de Dios», como ella misma cuenta, y pudo ofrecerlas gratuitamente a cada uno. Miradas incrédulas y gratitud. Betty y Orlando tienen 4 hijos y se trasladaron al Centro Mariápolis “La Nubecita”, en la localidad Junquito, en los alrededores de Caracas. «Para servir a quienes lo necesitan – cuenta Betty –, organizamos la pastoral social con algunas personas de la comunidad. Queríamos responder a las necesidades de alimentación, vestuario y vivienda de algunas familias de la parroquia. Así, con la ayuda del Consejo Municipal, logramos construir una casa digna para un anciano que vivía en la indigencia». «La actual crisis social, con los altos índices de inseguridad que registra el país, nos ha abierto aún más a las necesidades de las familias de nuestra comunidad que viven en el terror de perder incluso la vida. Cuando nos enteramos de que el papá de un chico estaba en graves condiciones, porque le habían disparado, fuimos en seguida al hospital. Estaba internado en cuidados intensivos y falleció pocos días después. Ahora, a través de atenciones, cuidados y protección, seguimos dando nuestro amor concreto a madre e hijo, a quienes recibimos en nuestra casa». panorama«Por pedido del párroco – nos cuenta María Carolina de la Comunidad del Junquito –, fuimos a un sector rural donde se puede llegar sólo en jeep. Ahí nos esperaba la comunidad de La Florida, que tiene muchas carencias materiales, incluso, hasta hace pocos meses, les faltaba la corriente eléctrica. Una comunidad de personas sacrificadas, dedicadas a la agricultura, que recorren kilómetros a pie para ir a la Misa, una vez al mes. Fue una experiencia que nos involucró a todos y se activó una comunión de bienes. De muchas partes llegaron vestidos, medicinas, juguetes, zapatos, comida… Con camionetas cargadas de cosas, pero sobre todo de esperanza, llevamos nuestro amor a esta comunidad. Aunque no faltaban las dificultades, cuando nos vieron llegar salieron de sus casas, los niños corrían, había aplausos, ¡en seguida se sintió un clima de familia!». La comunidad de Puerto Ayacucho, en el Estado Amazonas, ubicada en una zona de frontera, está habitada por comunidades indígenas. Son graves las problemáticas que la afectan: la presencia de la guerrilla, la explotación de minas de oro, el alto índice de madres solteras. Recién vivieron una experiencia muy fuerte con la muerte de Felipe, un chico de los Focolares asesinado a tiros hace dos meses. Es algo muy frecuente en Venezuela, sobre todo en esta región. Murió para salvarle la vida a su hermano, buscado por la guerrilla. Juan, su entrañable amigo, nos cuenta que «Felipe había fijado una cita para inscribirse en el catecismo, pero nos dejó el día anterior… Juntos habíamos hecho muchos programas para el futuro». La muerte de Felipe dejó una huella en esta comunidad: un compromiso nuevo para vivir por la construcción de la paz, para dar nuevos horizontes y esperanza sobre todo a los jóvenes.

De la comunidad de los Focolares de Atenas

De la comunidad de los Focolares de Atenas

20160318-03Desde hace meses el flujo de refugiados no se detiene: viven en un estado de emergencia en las islas de Lesbos, Kos, en Atenas y en Idomeni. Son numerosas las asociaciones laicas o religiosas –ortodoxas, católicas, protestantes- y las ONG que no cesan de estar presentes para socorrer y aliviar los grandes sufrimientos de estas personas. La comunidad del Movimiento de los Focolares, aunque es pequeña, tanto en Atenas como en Salónica (Grecia),, ha abierto los brazos y el corazón, colaborando con varias asociaciones, entre las cuales la Cáritas, la Comunidad Papa Juan XXIII y otras. «Especialmente en Atenas –escriben- fuimos a varios campos de refugiados que se abren y se cierran según es el flujo migratorio. Hemos involucrado a colegas y amigos en la recolección de comida e indumentaria para llevar a los varios centros de acogida. Desde Salónica todas las semanas, varias personas de la comunidad de los Focolares van a la frontera con Macedonia para llevar socorro y ayudas urgentes, con la colaboración de Cáritas». 2010318-01«Fui con algunos amigos y colegas de trabajo a un campo donde todos los días llegan entre 500 y 1000 personas –escribe Mariangela, del focolar de Atenas-. Ayudamos en la distribución de las comidas, en la selección y clasificación de las cosas, jugamos con muchos niños. Dan ganas de decirles alguna palabra para compartir sus pesos, pero a veces el idioma nos lo impide. No nos queda más que comunicarnos con la sonrisa, con una caricia, con gestos concretos. Al final sentimos que algo pasa. Todo paree poco en este mar de desesperación, pero intentamos dar al menos una gota de amor». Maristella Tsamatropoulou, trabaja en el equipo nacional de Cáritas Griega: «La actual emergencia de los refugiados no hace más que ampliar el panorama de ayudas que la Cáritas ya había activado para aliviar la crisis socio-económica griega». Se trata, explica «de ayuda humanitaria que se distribuye a través de comidas, artículos de primera necesidad tanto en las islas como en donde los asentamientos lo requieren… Pero nos encargamos también del hospedaje en albergues, donde es muy importante también la presencia de animadores para los niños, de psicólogos y el ofrecimiento de la posibilidad para asearse. Los programas estructurados y apoyados financiariamente por el exterior no podrían concretarse sin la cadena de solidaridad de los voluntarios que participan en primera fila o en la retaguardia (sensibilizando y recogiendo lo necesario)». 20160518-02En la isla de Siros, en una cafetería los propietarios involucraron a los clientes en actividades de solidaridad, recogiendo medicinas, comida, ropa y en la iniciativa “un café pendiente…” con la que se puede dejar un café pagado para quien no puede. ¡Para Navidad llegaron a 235! Siguiendo el ejemplo, algunos panaderos han lanzado la idea de “un pan pendiente…”. «Estamos impresionado por la generosidad y la solidaridad de la gente» – escriben todavía de la comunidad de los Focolares- «el pueblo griego, a pesar de la grave crisis que vive, está sacando todo su potencial de fraternidad, hacia los más pobres, encontrando energías inesperadas y creatividad para aliviar a muchas personas. ¡Es una verdadera lección de humanidad!».

Un relato desde la frontera macedónica

Un relato desde la frontera macedónica

1458313908Los miles de refugiados que están esperando poder pasar la frontera entre Grecia y Macedonia, viven en tiendas de campaña en medio del fango. El “milagro” es llegar a Europa. Dolores Poletto es croata, hace sólo dos semanas trabaja en la Cáritas de Macedonia y vive en la comunidad del Movimiento de los Focolares de la ciudad de Skopie (capital de Macedonia). Es ella quien cuenta lo que ha visto con sus ojos, a lo largo de la frontera: «Fui al campo de refugiados de Gevgelija (Macedonia) con los colegas de Cáritas. Era una visita informal. Del otro lado de la señal fronteriza se ve una marea de gente. Cruzamos la frontera oficial de Grecia a Idomeni». Fronteras cerradas. La situación humanitaria que los refugiados están viviendo en Grecia, Macedonia y Serbia es el resultado de la clausura de de las fronteras de los países que se encuentran a lo largo de la ruta balcánica. Desde el miércoles 9 de marzo las autoridades eslovenas cerraron las fronteras. También Croacia anunció el cierre de los confines y enseguida después las autoridades de Serbia. Según los últimos datos –pero los números son siempre aproximados- en la frontera de Macedonia se encuentran actualmente alrededor de 14 mil refugiados. En Grecia son más de 34 mil. En Idomeni hay una especie de embudo. Se está repitiendo lo que desde hace meses se está viviendo en Calais, en la frontera francesa hacia el canal de la Mancha. Los emigrantes llegan, después de haber atravesado Grecia y el Mar Egeo en una barca. «Es una multitud de gente –cuenta Dolores-. Llegan en las condiciones más precarias… Están en la frontera por donde antes se pasaba a Macedonia. La gente quiere estar lo más cerca posible, por eso las tiendas están montadas al lado de la línea del ferrocarril». A la lluvia se le agrega el frío. «Si hay buen tiempo, de día la temperatura puede llegar a 18 grados, pero de noche baja a 2-3 grados». Las condiciones de vida en el campo se deterioran día tras día. Al frío, hay que sumar la escasez de alimentos y las insostenibles condiciones higiénico-sanitarias. «Muchos hacen fila para recibir la comida», sigue contando Dolores. «Es difícil describir el estado psicológico en el que se encuentran. Muchos dicen que vienen de Siria. Todos quisieran ir a Alemania, Austria. La única pregunta que nos hacen es: cuándo abre la frontera». Están dispuestos a todo con tal de llegar a la meta, incluso a costa de la vida. «¿Sabes? precisamente ahora escuché la noticia –dice Dolores- que hay tres muertos ahogados en el río entre Macedonia y Grecia cuando trataban de pasar ilegalmente. Es una tristeza». Cáritas está presente desde el inicio de la crisis, como muchas ONG. «Están esperando, esperan poder pasar la frontera –explica Dolores- por eso, no quieren ir a campos más apropiados. Es difícil ayudarlos». Está la policía fronteriza que vigila para que no pase ninguno, según los acuerdos tomados con Europa. Delante de este “impasse”, «sientes la impotencia de no poder hacer nada». Dolores quedó profundamente impresionada por esta experiencia en la frontera. «Se puede estar con ellos en la cruz, no logro olvidar esas imágenes. Hay muchísimos periodistas. Hablé con algunos de ellos y regresando a casa vi los servicios noticiosos que hicieron. Me decía que si los hubiese visto sin haber visitado ese lugar, habrían sido una de las muchas noticias que pasan todos los días, pero habiendo palpado esta realidad, siento que se trata de una herida de la humanidad». Fuente: SIR