Movimiento de los Focolares

Chiara Lubich, 1973: Hoy la Obra cumple treinta años

Dic 7, 2013

Un documento histórico en el cual la fundadora de los Focolares cuenta detalladamente lo que sucedió aquel 7 de diciembre de 1943. Una legítima narración del origen del Movimiento de los Focolares-Obra de María.

( Italiano) http://vimeo.com/80976960 «Me han pedido que recuerde hoy, 7 de diciembre de 1973, el día 7 de diciembre de 1943, que hemos considerado siempre la fecha oficial del inicio del Movimiento. Se trata de mi consagración a Dios. Creo que para los más jóvenes y para los nuevos, sea algo grato describir aquel sencillo día. Tratar‚ de hacerlo mirando al hecho en sí mismo, Obra del Señor, y no a mí misma. ¡Imaginen a una chica enamorada! Enamorada con aquel amor que es el primero, el más puro, el que aún no ha sido declarado, pero que comienza a quemar el alma. Con una sola diferencia: la chica enamorada así, en esta tierra, tiene en los ojos la figura de su amado; esta otra, no lo ve, no lo oye, no lo toca, no advierte su perfume con los sentidos del cuerpo, sino con los del alma, a través de los cuales el Amor con la A mayúscula ha entrado y la ha invadido totalmente. Por eso siente una alegría característica, que difícilmente se vuelve a experimentar en la vida: alegría secreta, serena, exultante. Unos días antes del 7 de diciembre me habían dicho que velase durante la noche precedente, al lado del crucifijo, para prepararme mejor al casamiento con Dios, casamiento que debía realizarse en el modo más secreto. Estábamos al corriente Dios, el confesor y yo. A la noche traté de hacer esta vigilia, arrodillada al lado de la cama, delante de un crucifijo de metal que ahora tiene mi madre. Recé, me parece, un par de horas. Pero, siendo joven y poco convencida de ciertas prácticas que después se manifestaron no conformes con mi vocación, me quedé dormida, después de haber notado que el crucifijo estaba completamente mojado por la humedad de mi aliento durante la oración. Este hecho me ha parecido un símbolo: el crucificado que habría tenido que seguir, no habría sido tanto el de las llagas físicas, que muchas espiritualidades pusieron de relieve, sino el de los dolores espirituales (en aquel tiempo yo no conocía al Abandonado) que Jesús había probado». (leer más)

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