Movimiento de los Focolares

Desde Nápoles: los bienes no se mueven solos

Abr 18, 2012

La comunión de bienes en el vida de los “gen”, los jóvenes más comprometidos de los Focolares. En medio de la crisis del país y la precariedad que aflige la situación juvenil, elecciones valientes para seguir tras los propios ideales.

«“Todos los creyentes tenían un solo corazón y una sola alma, y nadie llamaba propia cosa alguna de cuantas poseían, sino que tenían en común todas las cosas”. Esta frase del Evangelio es la que nos inspira, a los gen, a vivir la comunión de bienes. En nuestro grupo hemos empezado a hacer una especie de inventario de todos nuestros bienes, para ponerlos a disposición de los demás. Cada uno de nosotros tiene una situación económica diferente: uno estudia con una entrada mensual fija. Entonces, juntos y libremente, decidimos cómo gastar y destinar ese dinero. Por ejemplo con Federico entendimos que habría podido gastar menos al comprar los juegos para el ordenador, en cambio podíamos usar esa cantidad para hacerle a Andrés una suscripción a una revista fotográfica, que es su campo de trabajo. En un caso o en el otro, nunca nos centramos en la ‘cantidad’, sino en el ‘cómo’, dialogamos abierta y sinceramente. Es extraordinario constatar como la conciencia nos habla a cada uno haciéndonos entender lo que realmente vale. Gabriel, licenciado en geología con una beca post-doctorado, debido a los fuertes recortes que ha sufrido la universidad italiana, no recibía el dinero durante varios meses. En ese periodo le vencían varios plazos urgentes: tenía que participar en un curso de actualización en la isla de Cagliari y pagar el permiso de circulación del coche. Le costaba comunicarnos que se había quedado sin dinero. Pero el amor recíproco y el ser un corazón solo y un alma sola le hicieron superar la incertidumbre y el temor de decírnoslo. En ese momento entre nosotros estalló una bomba de generosidad: “yo tengo una cuenta con algo ahorrado…”; “yo tengo unos ahorritos…”. “¿Cuál es tu número de cuenta?”. Así pudimos anticipar lo necesario. En cambio Gabriel constató la belleza y la responsabilidad de usar ese pequeño capital. Este hecho nos ha hecho más hermanos. Uno de nosotros que acaba de conseguir la licenciatura, ha empezado las prácticas forenses para ejercer de abogado y recibe una pequeña compensación de gastos que es insuficiente para formarse una familia con su novia. Un día encuentra a un amigo que le propone una buena y rápida ganancia a través de trámites de retribución de daños ocasionados por accidentes de tráfico. Tan sólo tiene que poner unas firmas sin investigar mucho, ni preguntarse si el accidente es o no es falso. La duda es fuerte, pero despertándose por la noche, una frase le da vueltas en la cabeza: “Vuestro Padre sabe lo que necesitáis aún antes de pedírselo”. Por la mañana llama a su amigo para decirle que no lo acepta. Al cabo de unos meses, de forma imprevista, recibe una llamada de una Compañía de Seguros para una entrevista de trabajo. A las preguntas de la última parte de la entrevista consigue responder gracias a la experiencia hecha durante las prácticas forenses no retribuidas. Y lo contratan como inspector liquidador de siniestros precisamente de la Compañía de Seguros, que precedentemente había rechazado para seguir siendo coherente y honrado.» Los gen de Nápoles

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Suscríbete a la Newsletter

Pensamiento del día

Artículos relacionados

Instituto Universitario Sophia: nueva oferta formativa

Instituto Universitario Sophia: nueva oferta formativa

Un programa universitario renovado e integral (de pregrado y posgrado) orientado a las profesiones del futuro, que ofrece una doble titulación (eclesiástica y civil) en la nueva sede de la ciudad de Florencia, Italia.

Audiencia con el Papa León XIV

Audiencia con el Papa León XIV

El sábado 21 de marzo de 2026, los participantes en la Asamblea del Movimiento de los Focolares fueron recibidos en audiencia privada por el papa León XIV. El pontífice reconfirmó la esencia y la fecundidad del carisma de la unidad, don de Dios para la Iglesia y para el mundo, y animó a vivir esta etapa posfundacional con confianza, transparencia y responsabilidad.

Evangelio Vivido: “Quédate con nosotros, porque anochece” (Lc 24,29)

Evangelio Vivido: “Quédate con nosotros, porque anochece” (Lc 24,29)

¿Cómo podemos reconocer la presencia de Jesús cuando la noche, la injusticia y la desigualdad nos envuelven? ¿Cuándo las dificultades y el sufrimiento parecen oscurecer toda esperanza? El camino a Emaús se convierte en un símbolo de cada uno de nosotros, de nuestro camino de fe, de nuestro profundo deseo de redescubrir a Cristo en nuestras decisiones cotidianas; un encuentro que nos lleva a la alegría y al testimonio compartido. Es la conmovedora invitación que todos podemos hacerle, para que, una vez encontrado, permanezca con nosotros y entre nosotros.