Movimiento de los Focolares

Economía en la dimensión del hombre

Oct 12, 2013

El empresario Livio Bertola fue entrevistado a micrófono abierto en el programa TV 2000. Cuenta sobre su adhesión a los principios de Economía de Comunión y sobre el tipo de vida sorprendente que brotó al vivir este tipo de Economía.

«Dios escribe derecho en líneas torcidas: nosotros sólo debemos abandonarnos en su amor, a pesar de nuestros límites». Livio Bertola, empresario de Marene, Cúneo, concluye así la entrevista otorgada el pasado 30 de septiembre de 2013 a la periodista Gabriella Facondo, conductora del programa Nel cuore dei giorni (En el corazón de los días), de la red italiana TV 2000.

Livio cuenta que, siendo joven militar, en Roma, percibió en el encuentro con un sacerdote coterráneo suyo, la voz sutil de un llamado, que luego se hizo más poderosa cuando se encontró en 1995 en una reunión con los personas de convicciones no religiosas de Focolares con Chiara Lubich. Desde ese momento la espiritualidad de la unidad se convierte para Livio en un estilo de vida que impregna la vida de familia pero también las relaciones en la empresa, que organizó desde el inicio según los principios de la Economía di Comunión (EdC), con resultados inesperados y a menudo sorprendentes.

La firma Bertola srl, fue fundada en 1949 por Antonio, papá de Livio y por dos tíos. Es una empresa líder en el sector de los cromados.  Posee unos treinta empleados y entre sus clientes nombra empresas como Technogym, Ducati, Guzzi, Piaggio.  En 1991 Livio toma la conducción de la empresa y cuatro años más tarde, en 1995, ocurre la transformación: «Cuando escucho  hablar de la Economía de Comunión, al inicio de los años Noventa, -cuenta- quiero conocer más sobre el tema» Livio se dirige a Loppiano, ciudadela de los Focolares cerca de Florencia, donde se encuentra con Chiara Lubich, fundadora del Movimiento. «La escucho hablar a un grupo de personas formado por no creyentes, agnósticos, cristianos. “Lo más importante en la vida – dice-es amar. Amar a todos, amar en primer lugar, amar poniéndose en el lugar del otro, pero sobre todo amar de forma desinteresada” »

La vida de Livio cambia y poner a la persona en el centro lo empuja a mirar con ojos distintos a sus empleados, a los proveedores, a los clientes, incluso a los competidores. También el modo de trabajar dentro de la Bertola no es más el mismo de antes. «Con todos los empleados de la compañía se estableció una linda amistad – afirma Livio en otra ocasión- que continúa fuera del horario de trabajo.

Varios obreros son musulmanes. También a ellos, desde el principio, les propuse vivir la “regla de oro” que es apreciada por todas las religiones y personas de buena voluntad: “Todo lo que quieran que los hombres hagan a ustedes, háganlo ustedes a ellos”. A menudo estuve en sus casas, preocupándome por las situaciones personales: “Antes de conocerte –me decían- aquí en Italia nos sentíamos como extranjeros. Hoy después de conocer esta realidad del amor evangélico, ¡nos sentimos en familia!” » Una vez Livio se enteró de una dificultad vivida por dos jóvenes extranjeros. El trabajo para su empresa en ese período no era mucho, «pero quise fiarme de Dios – cuenta- y les di trabajo. Logramos también encontrarles alojamiento y el mobiliario para la casa. Para estos jóvenes la vida mejoró, pero también las cosas mejoraron para la empresa: casi de forma inexplicable llegó un gran pedido de trabajo, por el cual tuvimos que aumentar el personal»

¿Y la crisis? «Naturalmente que emprendo estrategias  nuevas de trabajo para adquirir nueva clientela- afirma Livio- pero sobre todo trato de confiar esforzándome en las relaciones de fraternidad, tratando de hacer bien las cosas para los demás se concluye que salen  cada vez mejor, y también el mercado lo percibe. ¿Un ejemplo? Una gran empresa que había decidido dejarnos para trabajar con una compañía extranjera debido a que tenía  costos más bajos, ahora volvió a nosotros porque se dio cuenta que la calidad del trabajo siempre es primordial».

También la Bertola desde hace años está vinculada a la red de empresas que adhieren a la EdC  y en el 2012 algunos empresarios de EdC esparcidos por Italia, consideraron oportuno fundar la Asociación Italiana de Empresarios Para una  Economía de  Comunión (AIPEC), que está abierta a todos los que quieran integrarse. Livio Bertola fue elegido como Presidente de esta Asociación. (por información ver:  www.aipec.it).

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