Movimiento de los Focolares

El don de la Gracia

Ago 12, 2013

En este mes de agosto, período de vacaciones y de esparcimiento, para algunos, Igino Giordani nos ofrece algunas intuiciones para reflexionar sobre la figura de María, madre de Jesús, en la proximidad de la fiesta de la Asunción.

Para que sobre nosotros se desplegara la gracia, Dios que es artista de inagotable fantasía puso en medio nuestro una mujer –Nuestra Mujer- que cada uno tiene motivo de llamar Mi Señora (Madonna). Y así puso en medio nuestro el amor bello. A ella, entre todas las criaturas humanas, a una mujer, se le concedió el rango más alto, se le confió la tarea más grande que jamás se le haya confiado a un ser humano: la tarea de generar el elemento de conjunción entre la humanidad y la divinidad, porque entre ambas se había abierto un abismo que el deseo humano no lograba colmar.

El autor de la sociedad humana puso en medio nuestro a una mujer como fuente de piedad y alegría, de inspiración y elevación. Y porque esta mujer es una virgen, educa a la pureza e induce a quien cae a purificarse. Esta virgen es una madre, para nosotros es fuente de gracia, manantial de poesía, vínculo de bondad. Sin ella, la convivencia humana se hace más lúgubre, como la de huérfanos sin caricias ni cuidados. Su alegría no la remplaza la soberbia de sus detractores, ni las locas teorías de los dominadores, de quienes tienen interés en eliminar a la Madre y al Padre, para ver en los hombres solo a rivales que hay que someter.

Con la fiesta de la Asunción la cristiandad repite a mediados del mes de agosto la fiesta que celebra en honor al Hijo, en el corazón del invierno, en Navidad. E introduce, en medio de la fatiga, un pensamiento de belleza, una poesía virginal, que socialmente se convierte en una victoria sobre el egoísmo y en un recuerdo del deber de la solidaridad.

A quien no se deja influenciar por las sombras del orgullo, de la política o de la falsa ciencia le queda la seguridad mesiánica y revolucionaria de esta jovencita, gracias a la cual nunca somos huérfanos. La Virgen es Madre de todos y su maternidad sostiene, también hoy, a millones de criaturas atormentadas y desesperadas.

Igino Giordani en: Le feste (Las Fiestas), Società Editrice Internazionale, 1954

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