Movimiento de los Focolares

Fons, pintor de la unidad

Sep 30, 2013

Aldo Stedile, más conocido como Fons, llegó a la casa del Padre. Entre los focolarinos del primer tiempo, siguió el camino de Chiara Lubich desde 1948. Los funerales se desarrollarán el 2 de octubre en el Centro Mariápolis de Castelgandolfo.

Aldo Stedile, ‘Fons’, nos dejó la noche del 30 de septiembre, a la edad de 88 años. Junto con Marco Tecilla y otros dos jóvenes, inició en Trento –con poquísimos medios-el primer focolar masculino de la historia. Todos los que lo conocieron, lo recuerdan con su sonrisa, su vehemente vitalidad, su pasión por el Ideal de la unidad, su optimismo.

“Desde lo más íntimo de aquél que cree en mí, brotarán torrentes de agua viva” (Jn 7,38): por esta frase que guió su vida se le dio el nombre de ‘Fons’ [fuente en latín], con el cual es conocido por todos en el Movimiento.

Fons, segundo de una familia de diez hijos, nació en el valle de Terragnolo en el Trentino, el 3 de julio de 1925. Tenía un notable talento artístico como pintor y, si no hubiese estallado la Segunda Guerra Mundial, habría ido a estudiar Bellas Artes a Florencia.

En 1948, a través de Valeria Ronchetti (Vale), conoce la experiencia del Movimiento de los Focolares. El mismo cuenta: “El encuentro con ella fue para mí una revelación, un verdadero encuentro con Dios. Todo cambió desde ese momento”. Y luego de que Vale le hablara de Jesús Abandonado: “Ahora he comprendido todo; ésta es la solución. ¡Esto me faltaba…! Comprendí que  existirían dificultades, pruebas, dudas, incomprensiones, fracasos, pero nada de esto me daría miedo. Sentí dentro mío una fuerza nueva y serena”

Al principio de los años ’60 fue pionero de la difusión de los Focolares en Bélgica, Suiza, Austria y Alemania,  donde vivió durante 20 años. Junto con Bruna Tomasi, corresponsable con él del Movimiento en Europa Central, dio vida a la ciudadela ecuménica de Ottmaring, en las cercanías de Augsburg, en Alemania. En 1963, fue ordenado sacerdote junto con Antonio Petrilli.

En los años ’80, asumió en Roma la dirección de la Rama de los Voluntarios  de Dios y desde el comienzo de los años 2000 cubrió diversas funciones en el Consejo general del Movimiento.

En los últimos años se le manifestó una enfermedad que  poco a poco lo fue debilitando, «pero sin atacar nunca las fibras más profundas de su alma», escribe María Voce al dar la noticia a los miembros del Movimiento. «Cuando en febrero del 2010, debiendo realizar un test para evaluar sus capacidades cognitivas, el médico le pidió que escribiera la primera frase que se le ocurriera con sentido completo, él enseguida escribió: amar siempre, en todas partes, a todos! »

Fons nos ha dejado mientras están presentes en Rocca di Papa más de 200 participantes en el encuentro anual de los delegados de los Focolares de las diversas regiones del mundo. En la sala  ardiente preparada en la capilla del Centro Internacional de Rocca di Papa, recibe un conmovedor y agradecido homenaje del mundo entero, por su testimonio de alegre y auténtico discípulo del carisma de la unidad.

Los funerales se realizarán el miércoles 2 de octubre, a las 15 horas, en el Centro Mariápolis de Castel Gandolfo (via S. Giovanni Battista De La Salle)

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete a la Newsletter

Pensamiento del día

Artículos relacionados

Noticias 4 – Asamblea General 2026

Noticias 4 – Asamblea General 2026

Con profundidad y realismo para orientar el futuro  La Asamblea General ha entrado en materia con un intenso trabajo de diálogo y co-elaboración.   Del 6 al 11 de marzo, la Asamblea, en...

Emergencia Oriente Medio

Emergencia Oriente Medio

La Coordinación de Emergencias del Movimiento de los Focolares renueva un llamamiento a la solidaridad para ayudar a los miles de familias desplazadas.

Evangelio vivido: “Levántense, no tengan miedo.” (Mateo 17, 7)

Evangelio vivido: “Levántense, no tengan miedo.” (Mateo 17, 7)

Una invitación que nos recuerda la Resurrección y abre a una vida nueva cuyo fundamento no son nuestras fuerzas, sino la gracia de Dios que vence cualquier miedo. Incluso en las dificultades, en las crisis, el amor de Cristo se hace presente y, si se lo vive en la comunión con el otro, es capaz de dar aún más empuje y esperanza para volver a empezar.