Movimiento de los Focolares

Un laboratorio para el mundo unido

Dic 30, 2020

En Florencia, el Centro Internacional para Estudiantes Giorgio La Pira promueve la cultura del diálogo, la hospitalidad y el respeto, para redescubrir a todos como miembros de la única familia humana.

En Florencia, el Centro Internacional para Estudiantes Giorgio La Pira promueve la cultura del diálogo, la hospitalidad y el respeto, para redescubrir a todos como miembros de la única familia humana. “Asistir al Centro La Pira nos dio la conciencia de que la escuela es fundamental para construir un futuro de paz y serenidad, y nos inspiró el deseo de crear algo que permita a muchos chicos recibir una buena educación”. Armand Josè y Armand Xavier Mabiala son dos jóvenes hermanos angoleños. El primero se graduó en economía en Florencia, el segundo estudia ingeniería civil. Ambos en la capital toscana asistieron al Centro Internacional para Estudiantes Giorgio La Pira, donde tomaron cursos de italiano y participaron en actividades culturales y donde entablaron amistad con jóvenes de diferentes orígenes, culturas y religiones. Un lugar que para ellos se ha convertido en un punto de referencia, tanto es así que quieren llevar los valores que expresa a su tierra. Nacido en 1978 a instancias del cardenal Giovanni Benelli, arzobispo de Florencia, para apoyar a los estudiantes de otros países, y confiado al Movimiento de los Focolares, el Centro dedicado a Giorgio La Pira – quien fue uno de los padres constituyentes de la República Italiana y alcalde de la ciudad de 1951 a 1965 – quiere ser “un lugar de acogida, de encuentro y diálogo fraterno” – leemos en el sitio que lo presenta www.centrointernazionalelapira.org – una «puerta abierta a una Europa dispuesta a dar, pero también recibir y aprender de todos”. Su horizonte es “el sueño del Evangelio, el ideal de la fraternidad universal, el sueño de la paz que tiene ante sí la meta de un mundo unido”. Josè y Xavier quieren apasionar con este sueño a muchos otros jóvenes: recibieron una suma de dinero de su padre; en lugar de gastar esos recursos en ellos, decidieron invertir en el bien que consideraban más importante para su país: la educación, como instrumento de paz, desarrollo y bienestar. Y en Luanda, la capital de Angola, construyeron una escuela. También dedicada a Giorgio La Pira e inspirada en el ideal de fraternidad universal. Es solo una de las muchas historias que recorren el Centro La Pira y hablan de acogida, solidaridad y amistad entre personas de diferentes orígenes, convicciones, fe y cultura. También en esta época de pandemia. Mohamed Abou El Ela es un estudiante florentino, forma parte de la comisión de Jóvenes Musulmanes Italianos y es secretario de la Comunidad Islámica de Florencia y Toscana. Junto a otros jóvenes musulmanes y con el apoyo de la comunidad islámica, Caritas, el Banco de Alimentos y el Centro La Pira – al que asistió con sus amigos – dio vida a un grupo de treinta personas que ayudan a cientos de estudiantes y familias en dificultad, y se ofrecen como voluntarios en la Cruz Roja, la Misericordia, el comedor de Caritas. “En los momentos difíciles no debemos actuar por separado, sino más unidos, explica. Esta es la lección que aprendemos de la crisis que nos impone la Covid19”. Una historia de intercambio y colaboración que supera las barreras ideológicas y valoriza la pertenencia común a la familia humana. Es el espíritu que anima cada actividad y cada proyecto del Centro La Pira.

Claudia Di Lorenzi

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